ENTREVISTA / FERNANDO SIGNORINI

“Falta cultura de vida”

El profe de Maradona y de mundiales con la selección llegó ayer a la ciudad para guiar con sus conocimientos. Crítico del sistema, espera más rebeldía y la búsqueda de una sociedad mejor
viernes, 21 de julio de 2023 · 07:00

Un filósofo inglés supo remarcar que “el objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás”.

Con esa frase como precepto, se podría deducir claramente que Fernando Signorini es un maestro.

Aquel hombre que saltó al reconocimiento como el “profe” de Maradona (como jugador y como técnico) llegó ayer a Villa María con ese objetivo: enseñar a que las personas que ejercen como futbolistas, o quieren serlo, puedan pensar por sí mismos y no terminen siendo simplemente piezas de una maquinaria sin corazón.

“Fui convocado por Christian (Romero, coordinador de fútbol de Inferiores de Argentino) para venir a charlar con los chicos, a conocerlos, a tratar de aportar experiencia, cosas que a lo mejor puedo aportar, no solamente para que sean mejores jugadores de fútbol, sino también lo que debe significar el deporte en sus vidas, en una sociedad que ha tergiversado en su propósito de manera brutal”, afirma Signorini, afrontando el viento frío en la cancha del barrio Nicolás Avellaneda.

“Estoy para ayudar también a los papás y a los maestros para que, entre todos juntos, pueda guiarlos hacia el mejor ciudadano posible que esta sociedad hace mucho tiempo reclama y merece”, agrega.

-¿Cuál es la falencia más grande que visualiza cuando recorre el interior del país?

-Sobre todo lo que queda a través de los medios de difusión masiva, que sigue los lineamientos del sistema que nos quiere triviales, que levantemos muros antes de tender puentes a través del deporte.

El deporte ha dejado de ser un instrumento formativo para ser, sin lugar a dudas, un argumento deformativo, donde los valores no se respetan, donde dicen los miserables que hay que ganar de cualquier manera y que el segundo no existe. Y eso puede generar conductas que terminan con hechos brutales como el suicidio de los chicos de Colón de Santa Fe, que no podían estar ‘a la altura’ de la sociedad y de sus padres mismos.

-¿Falta más rebeldía?

-Sí, y falta mucha cultura también. No la cultura de los intelectuales, sino la cultura de vida, practicar la nobleza, la solidaridad, el respeto, la honestidad.

El sistema te quiere más fácil para manejar y yo me niego a ser oveja de ese rebaño que otros están guiando, no sé hasta dónde, porque el abismo está cada vez más cerca.

-¿El jugador reprime más?

-Lo que pasa es que el sistema mismo se encarga de hacerlos más dóciles. Imaginate que en este Mundial (Qatar 2022), donde pasaron cosas aberrantes, como fue la muerte de más de 6 mil obreros en la construcción de los estadios, ningún jugador dijo nada, cuando esa parte que fue masacrada por este sistema formaba parte del mismo sector social que la mayoría de los padres de los futbolistas de las selecciones, porque los mejores siguen saliendo de los sectores más humildes. Sin embargo, ellos no salieron a decir nada, porque el serrucho sigue preparado y también les puede cortar las piernas.

-Siendo un profe muy conocido en el ambiente, usted siempre ha sido crítico de este sistema ¿Ha tenido problemas?

-Sí, claro, pero sería triste no tenerlos, porque eso quiere decir que tocaría la misma música que quieren los poderosos, sobre todo esos poderosos miserables, insensibles; entonces, el día que no tenga esos problemas, me voy a tener que replantear un montón de cosas.

-Maradona fue el abanderado de esa mirada. Muchos lo elogiaron, pero no siguieron ese camino...

-Por eso sigo. Hoy, el elemento que utilizan para manejar a la sociedad es el miedo. Hay que tenerle miedo a todo; miedo a la inseguridad, a la violencia de género, al trabajo... ¿Cómo miedo? Respeto sí, por todos, pero miedo, de ninguna manera, sobre todo cuando se meten con el fútbol, que es una construcción cultural de las clases populares. Y hoy, esos mismos que lo inventaron tienen que pagar para ver su propio invento, porque si no pagás, no podés ver. Es todo una aberración y una exageración. Y la gente no reacciona, eso es preocupante, por eso el mensaje es invitar a pensar por uno mismo y a rebelarse.

-¿Esa falta de rebeldía se traslada al juego, a la cancha?

-Claro, porque se juega como se vive. Si uno tiene miedo afuera, tiene miedo adentro, porque si se equivoca pierde el puesto, la posibilidad de algún contrato, el hecho de sufrir agresiones por parte del periodismo o no sé qué, cómo llamarlo. Se llega hasta esos extremos.

-¿Y qué se rescata del juego? Si es que evolucionó.

-No evolucionó, es una gran falacia. Se cree que el juego evolucionó porque hay drones, GPS, neurociencia, gimnasios ultrasofisticados... Y se dice ‘uf, qué jugador hubiese sido Diego, o Garrincha, o Pelé, o Houssemann si hubiesen tenido esos adelantos’... Hay una gran confusión, una gran intoxicación. Y estamos para denunciar todo eso para que el fútbol vuelva a ser de los jugadores y vuelva a su escencia. Y como dijo Menotti, que el fútbol vuelva a ser una fantástica excusa para pasarla bien, para ser feliz.

-¿Es una pelea media perdida?

-Sí, pero como uno no se rinde, entonces hay que seguir, porque hay que guiar al niño hacia una sociedad mejor, si no, ¿qué le estamos legando a los chicos? Un mundo que necesariamente es una porquería. ¿Por qué nos van a escuchar tanto los chicos?, si cualquiera te puede decir: ‘qué hablan, miren el mundo que nos están legando’... Creo que los chicos no son vasijas a la que hay que llenar, son antorchas a las que hay que encender y después ayudarlas a que no provoquen un incendio voraz, pero hay que escucharlos, por sobre todas las cosas. Están cansados de escucharnos a nosotros.

En 2010, Signorini fue el profe de la selección argentina, junto a Diego y con Messi de jugador, entre otros 

Detrás del negocio

El expresidente Mauricio Macri, entre otros dirigentes del fútbol, aspiran a sepultar los clubes, con sus socios, para que se conviertan en sociedades anónimas. Signorini se muestra totalmente en contra de esto.

“Es un objetivo que siempre está latente porque han descubierto que el fútbol es un filón impresionante desde el punto de vista de la generación de ganancias. De hecho, el último Mundial dejó algo así como 8 mil millones de dólares, pero también te puede dar como resultado, de estar en un club importante, el hecho de ser presidente de un país. ¿Qué hubiera sido de este muchacho si no era presidente de Boca? Hubiese sido presidente de una sociedad de fomento. En Italia, Berlusconi hizo lo mismo, por eso hay una instrumentación del deporte a favor de los intereses personales que tienen que ver con la política y los grandes negocios, que es realmente brutal.

-¿La maquinaria que denuncia es la que también se llevó a Diego? ¿Le dolió cómo se fue de este mundo?

-Sí, no solamente a él. Fueron sanguinarios y brutalmente insensibles, porque muchos de los que lo destrataron de una manera tan brutal, esa noche del 25 de noviembre, ante las cámaras, se enjuagaban las lágrimas, y yo les miraba las manos, preguntándome dónde tenían las cebollas que se habían pasado por los ojos, porque eran lágrimas de cocodrilo.

Los mismos tipos que lo destrataron de manera brutal, con tanta irrespetuosidad, son los que después, como ‘pour la gallerie’, lloraban con profundo sentimiento de pena.

-En su momento, usted había pedido sacarlo de esa ‘picadora de carne’ cuando él dirigía Gimnasia...

-Obvio, pero en el momento en que lo dije sirvió para que me dijeran de todo por las redes, pero el sistema emocional de Diego ya no estaba tan fortalecido para otra vez sentarse bajo las emociones brutales de ganar y perder... Tendría que haber actuado el Ministerio de Cultura de la Nación para llevarlo por las escuelas para que él mismo le contara a los chicos su saga de vida. ¿Qué mejor que él para preguntarle:?¿Por qué la cocaína, por qué la tomaste? A él sí que lo hubieran creído, porque es un tema tan doloroso en el que habla cualquiera y de la peor manera. A él le hubiera encantado erigirse en guía desde ese punto de vista, pero no lo hicieron. Después, todo el mundo salió a arrepentirse de no haberlo hecho. Ya era demasiado tarde.

-¿Le molesta que cada vez que lo vean le pregunten por Maradona?

-No, para nada. Qué hubiera sido mi vida sin Diego. Hubiera sido una vida monótona, aburrida, sin colores... Me regaló una vida maravillosa, exagerada, con arco iris. De ninguna manera me molesta.

-¿Qué siente cuando viene a estas canchas amateurs como la de Argentino en Villa María?

-La esencia del fútbol es esto. De aquí puede salir un jugador que cuesta millones y millones, que llena estadios, permita que lo vean millones de personas, que juegue un Mundial, con toda la fiesta y el color. Todo por chicos que salen de estos lugares. Vale decir también que las instalaciones del club Argentino, al lado de las de Fiorito o Fuerte Apache, es el Maracaná. Y lo mejor es que hablé con la gente de acá y sé que el objetivo no es solamente ganar el domingo, sino ganar todos los días, tratando de ayudar a los chicos a que puedan formarse como el mejor ser humano posible”.

En lo mismo anda Signorini, el profe que una vez soñó con ver los entrenamientos de Menotti en Barcelona, y hoy trabaja a su lado, en la búsqueda de un fútbol “más feliz”.

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