ENFOQUE / River, campeón
Radiografía del campeón
Contundente, inapelable y con atisbos de brillantez, la coronación de River ha sabido honrar el proverbial encastre de las tres patas (dirigentes, cuerpo técnico, jugadores) en un contexto que en apariencia era traumático (la salida de Marcelo Gallardo) y que por añadidura hoy pone por todo lo alto la figura de Martín Demichelis (foto).
En efecto, los nueve años del director técnico más ganador de la historia de River elevaban la vara de tal forma que hasta el nombre más ostentoso tenía gusto a poco, aunque justo es reponer, sin embargo, que la temporada última del Muñeco había sido la menos fecunda y más descolorida.
- River fue el que más ganó, el que menos perdió, el que más goles convirtió, el que menos recibió y el que, puestas sobre el tapete en la cresta de la ola de los 28 participantes, también fue el que mejor jugó.
Pero hijo de la casa al fin, otrora crack y un personaje serio en su perfil profesional, afable y simpático en su perfil personal, Demichelis no dejaba de ser un entrenador novato, cuya foja solo cobraba un relativo lustre en las divisiones del Bayern Múnich.
Antes de empezar a rodar la pelota en la competencia oficial, había pues pocas certezas y un largo rosario de interrogantes.
De hecho, afirmar que River fue campeón de "punta a punta" supone una verdad relativa, un dato menos riguroso que una manera de decir: en el primer tramo de la competencia disfrutaron de lo más alto del podio Godoy Cruz, Huracán, Lanús, Defensa y Justicia, Talleres y San Lorenzo.
Una vez afirmado el "ideario Demichelis" (capacidad de mando, férrea unidad del grupo, horizonte claro y un estilo de juego reconocible), River devino en una máquina de ganar partidos que, como toda máquina sufrió desperfectos, sobremanera la insólita derrota a manos de Arsenal en el Monumental y en menor medida la de Barracas Central, desfiló por un campeonato que, con el debido respeto, rezumó mediocridad.
En todo caso esa no es la responsabilidad de River, más bien lo contrario: el que más ganó, el que menos perdió, el que más goles convirtió, el que menos recibió y el que, puestas sobre el tapete en la cresta de la ola de los 28 participantes, también fue el que mejor jugó.
Entendido, ese jugar mejor, como una intensidad infrecuente en el fútbol argentino, sazonada con un mediocampo donde la pelota circuló redonda, parejita y, tres cuartos de cancha calle arriba, picantita y sabrosa.
También, desde luego, puesto que de eso se trata el meollo de la cuestión, están los nombres propios con los que Demichelis se relacionó con admirable pericia. Por saber:
Sostuvo a capa y espada la versión más opaca del arquero Franco Armani y dispensó confianza y rodaje al defensor más resistido por la tribuna: Leandro González Pirez.
En Enzo Díaz resolvió un intríngulis, el del costado izquierdo de la defensa, que había desvelado hasta al mismísimo Gallardo.
Dotó de una continuidad virtuosa a Rodrigo Aliendro y el muchacho nacido en Merlo devino un calificado socio de Enzo Pérez.
Mejoró Esequiel Barco, acompañó Ignacio Fernández y refundó las horas rutilantes del uruguayo Nicolás de la Cruz, acaso el futbolista de mayor jerarquía del medio local.
Y por si fuera poco, propició que el a priori cuarto número 9 de River avance a ritmo de Fórmula 1 y se consolide en la meta con margen de sobra.
¿Quién hubiera apostado 10 pesos a que un chiquilín que volvía de Colón de Santa Fe saque pecho frente a las intimidantes fojas del colombiano Miguel Borja, del venezolano Salomón Rondón y del cordobés Matías Suárez?
Y, sin embargo, el cordobés Beltrán se movió como pez en el agua fuera del área y de cara al gol -lleva 11 a dos fechas de que caigan los cortinados- lució recursos a diestra y siniestra.
Aplauso, medalla y beso al gran DT todavía novato, pero capitán de la nave campeona, al Demichelis de Guinness (debutante con laureles); felicitaciones a la comunidad riverplatense propiamente dicha y a sacarse el sombrero por Talleres, que no solo los campeones escriben la historia, y ya que estamos por San Lorenzo, que con un plantel módico está haciendo un campañón.
La ambición de ganar: el sello distintivo del River de Demichelis
Por Leonardo Peluso (Télam). River Plate, flamante campeón de la Liga Profesional de Fútbol (LPF), se encaminó hacia la estrella número 70 de su historia con una ambición de triunfos que lo diferenció del resto de sus competidores.
Desde el comienzo del año, consideradas todas las competencias oficiales que disputó, el River de Demichelis ganó 23 de 33 partidos, una estadística que lo separa con buen margen del segundo equipo más ganador: Defensa y Justicia (17 triunfos en 31 encuentros).
La misma lógica se sostuvo en la propia Liga Profesional, en la que el campeón sumó 18 victorias por encima de Talleres de Córdoba (14), su escolta, San Lorenzo, Defensa y Lanús, que consiguieron 11 halagos cada uno.
En términos de efectividad de triunfos, el Millonario arroja un 75%, mientras que del resto solo el Halcón de Florencio Varela supera el 50%.
Otro dato que afirma la fortaleza de River es que confió victorias en los partidos siguientes a las seis derrotas que soportó en el ciclo Demichelis, cuatro por la Liga Profesional y dos por la Copa Libertadores.
Así, tras caer con Belgrano en la segunda fecha, venció a Argentinos y Tigre para tomar la punta del torneo local y después de la dura caída ante Arsenal en Núñez venció a Lanús de visitante, le quitó la punta, y seguidamente hilvano 5 triunfos consecutivos.
Lo mismo sucedió tras perder en la altura de la Paz con The Strongest 3-1 porque después consiguió cinco triunfos en fila, cuatro de ellos con el arco en cero y la siguiente caída, quizá la más dura (Fluminense 1-5), antecedió a la victoria en el superclásico con Boca Juniors.
La quinta derrota se dio en un viaje a Córdoba para jugar contra Talleres, pero River se recuperó al ganarle a Platense y después estar siete fechas sin perder, para luego salir enseguida de la caída con suplentes ante Barracas Central ganándole a Colón de Santa Fe 2-0.
Por otro lado, en la secuencia de 33 partidos oficiales del semestre, River solo estuvo sin ganar en racha de dos partidos y en dos ocasiones; tras empatar con Atlético Tucumán y caer con Flu y en los dos empates con Vélez y Sporting Cristal.
Esto deriva hacia un dato clave, en Liga Profesional, River nunca estuvo dos partidos seguidos sin sumar tres puntos, por eso la holgada ventaja que logró a partir de la mitad del torneo cuando se cortó de sus escoltas.
Para más datos comparativos, en todo el semestre, si se tiene en cuenta a los equipos que jugaron los tres torneos, Liga, Libertadores o Sudamericana y Copa Argentina, River le sacó 5 triunfos a Defensa, 7 a Estudiantes y Boca, 8 a San Lorenzo y 9 a Racing y Newell's.
Además, hizo de su localía un lugar inexpugnable porque de los 15 partidos que jugó ganó 14 y lleva 13 de manera consecutiva, con lo que se puso a dos triunfos de alcanzar un récord de 2014 cuando entre Ramón Díaz y Marcelo Gallardo llegaron a esa cifra.
En este sentido y ya que el partido del campeonato se va a jugar en el Más Monumental, desde que volvió el público a las canchas pospandemia y River modernizó su estadio se jugaron 40 encuentros con 30 triunfos, 3 empates y 7 derrotas (6 en 2022).
Otro número que se desprende de estos triunfos son los goles que anotó, ya que ante San Lorenzo fue el primer encuentro en el que quedó con el ataque en cero luego de 31 partidos seguidos convirtiendo.
Todos estos números de River pueden seguir mejorando ya que el semestre tiene por delante aún tres partidos más: Rosario Central y Racing (L) y el cruce con Talleres por los 16avos. de Copa Argentina.
