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El Diablo quemó al Lobo con goles
En Tío Pujio, Yrigoyen sacó chapa de candidato y goleó 5-0 a Argentino para clasificar a los cuartos de final. El equipo de Martín Conti sigue invicto, juega bien y tiene en gran momento a jugadores distintosUn par de ráfagas goleadoras, un andamiaje casi perfecto y un equipo con hambre. Yrigoyen fue esto y mucho más ayer en Tío Pujio, donde trituró a Deportivo Argentino con un 5 a 0 que lustra su cartel de candidato, aunque el mensaje propio sea el consagrado “paso a paso”.
La certeza estriba en que el Diablo, uno de los dos invictos que tiene el campeonato, llegó a cuartos de final metiendo ruido.
Sin lujos y con un juego directo, con una formación que puede ir al palo y palo, pero sabe retroceder, se sacó de encima a un rival que podía complicarlo en la previa. Y lo hizo con una defensa expeditiva y un ataque cargado de variantes, que penetra por izquierda con Maximiliano Bustos, lastima por el medio con Yanantuoni y arrolla por derecha con el gran momento de un distinto, Martín Arroyo. Por las dudas, también puede generar opciones con Cristian Fernández haciendo diagonales para sumarse al ataque, como sucedió en el primer gol (pase del zurdo, por la izquierda, y gol de Arroyo, por la derecha) o con la pegada de Martín Barrionuevo, como pasó en el segundo gol, cuando sacó un tiro libre magistral.
Al equipo conducido por Martín Conti le bastaron menos de 15 minutos para plasmar ese potencial en el marcador, mientras Argentino era un desconcierto sin ideas, que arriba solo dependía de la inspiración de Claudio Díaz y abajo tenía a los defensores centrales peleándose entre sí por los huecos que asomaban.
La caja de Pandora se abrió a los 12’, por esa jugada triangulada entre Barrionuevo, Bustos y Fernández que terminó con la aparición, por el otro lado, de Arroyo, que estableció el 1-0.
Apenas dos minutos después, el Diablo dio otro golpe con el tiro libre espectacular de Barrionuevo y, de ahí en adelante, todo parecía escrito con el mismo libreto:?Argentino fue a buscar el descuento de manera desesperada y el local, de contragolpe, pudo haber goleado en la primera etapa.
Las manos salvadoras del Cumbia Luciani fueron el impedimento para ello, ya que salvó tres ocasiones nítidas. Además, Arroyo, imparable por su sector, reventó el travesaño de un zurdazo.
Argentino se revitalizó con el ingreso de Diego Carrera por el irresoluto Candiotto, aunque la más clara para el visitante la tuvo Gabriel Danna, en el final de la etapa, cuando sacó una tijerita por el segundo palo, mandando la pelota apenas desviada.
El Lobo salió entonces a jugársela en el complemento, pero Yrigoyen se abroqueló bien para desplegarse mejor después cuando atacaba.
Un tiro de Martínez y un cabezazo de Danna llevaron riesgo al arco defendido por Leonardo Morales. También el propio Carrera sacó un tiro desde afuera del área que pegó en el travesaño. Sin embargo, la mejoría en el juego del Lobo no significó una seguridad en el fondo, ya que tomó riesgos que jugadores como los de Yrigoyen, en ataque, supieron explotar con velocidad, sobre todo cuando los avances eran encabezados por Arroyo.
Luciani salvó lo que pudo, a medida que la impotencia del equipo visitante se fue agigantando de tal manera que, a los 31 minutos, se fue expulsado Galíndez, por bajar a Arroyo en la puerta del área.
Entonces lo que vino fue letal.
El 8 de Yrigoyen, que supo destacarse en Unión de Algodón y ahora deslumbra en un equipo con pretensiones de campeonato, hizo slalom con la pelota pegada al pie y despertó aplausos: a los 34’ habilitó primero a Bustos en el 3-0 y a los 36’ le sirvió el gol a Cuadrado en el 4-0.
Después otro que ingresó en el segundo tiempo, Mauricio Ortiz, puso el 5-0 para regocijo de un Yrigoyen que sueña en grande. Y tiene argumentos.
La figura - Martín Arroyo
Metió uno, asistió en dos, hizo expulsar a un rival y generó riesgo siempre. Con 20 años, puede ser figura del torneo si se lo propone.
El árbitro - Jonathan Rodríguez Leiría
Aunque no convenció acertó en las expulsiones, no se le escapó el partido de las manos y terminó sin problemas. Bien.
