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Colón, con el corazón
El Rojinegro dejó afuera al campeón Alumni tras derrotarlo 2 a 1 en CabralColón avanzó a cuartos de final del Torneo Apertura tras vencer 2 a 1 a Alumni en el Estadio Socios Fundadores de Arroyo Cabral. Habían igualado en el cotejo de ida 1 a 1 y el Fortinero estaba obligado a vencer, ya que el Rojinegro contaba con la ventaja deportiva y la igualdad le otorgaba automáticamente el pasaje.
Teniendo en cuenta el panorama, ambos conjuntos salieron a disputar el encuentro. Pero de los dos fue el local el que mejor entendió cómo se debía jugar. Colón buscó hacerse fuerte de atrás hacia adelante, prestando especial atención en presionar en su campo para intentar cortar los caminos al visitante. Alumni aceptó el juego y se plantó en campo rival. Tuvo fluidez en su juego cuando logró hacer circular el balón con sentido. Fue importante la tarea de Agustín Bencivenga actuando como un pistón por el lateral derecho que el Rojinegro no lograba controlar adecuadamente. Se exponía demasiado no cubriendo el sector donde Lucas Sosa defendía en su retroceso y Matías Piovano quedaba lejos si le llegaban por el sector.
Colón en su afán de asegurar su arco cedía la zona media donde su rival se movía con comodidad. Franco Tejeda se sumaba al juego de ataque de su equipo y brindaba su desborde por izquierda para buscar a los dos “9” que acompañaban por el medio. Pero la apuesta de Fabián Suescum de jugar con los dos centrodelanteros (Román Martini y Máximo Stablum) lo terminó limitando: facilitó la tarea de los centrales locales que tuvieron una referencia de marca bien definida y que no tuvieron claridad para buscar el balón.
En el primer tiempo fue Stablum el más despierto, pero sin poder concluir las jugadas en el final. Colón de contra buscó encontrar su momento. Gaspar Becchero y sobre todo Benjamín López se movieron en forma inteligente buscando las espaldas de los volantes fortineros. Sabían que con balón controlado quedaban mano a mano con los centrales visitantes.
Pero no estuvieron precisos los volantes exteriores de Colón, tanto Tomás Ahumada como Lucas Sosa. Solo Ahumada intentó vulnerar a su marcador e intentar el desborde. En un partido cerrado las jugadas de peligro escasearon. Sobre los 17’ tras una mano de Bencivenga bien sancionada por el árbitro, Gaspar Becchero ejecutó el tiro libre en la puerta del área y su remate -tras desviarse- le quedó a Benjamín López que definió apurado por la oportuna salida de Jonathan Scalzo.
Alumni con mejores intenciones de juego desde lo colectivo se nublaba cuando se aproximaba al área de Colón. Casi sorprende Patricio Rey con un derechazo cruzado que salió cerca del poste izquierdo. Pero en la jugada siguiente un error en la salida de Alumni casi provoca la apertura del marcador. Se equivocó Gastón Molina en un pase y, tras el toque de Gaspar Becchero, la jugada culminó con la definición de Benjamín López por encima del travesaño (30’). Alumni seguía insistiendo por la derecha donde Bencivenga se mostraba como su mejor carta. Pero faltaba sorpresa al ataque visitante. Román Martini se enojaba consigo mismo por su falta de precisión, pero no se resignaba. Máximo Stablum cerca del final lo intentó con una gran jugada individual (dejó a tres hombres en el camino), pero falló en el remate final. Colón intentaba jugar con una marcha menos y buscaba forzar el error rival para desatar toda su artillería ofensiva. El partido solo podía abrirse con un error o bien por un acierto individual.
Y la oportunidad le llegó al local cerca del cierre del parcial. Tiro de esquina desde la derecha y todos quedaron parados (tanto defensores como delanteros) casi como sorprendidos por el envío desde la esquina del campo. Pero Jeremías Chupetini, más atento que todos en el área, corrigió la trayectoria del balón y él mismo terminó dentro del arco defendido por Jonathan Scalzo. Ahora la pregunta: ¿con qué parte de su cuerpo tocó el volante de Colón la pelota? ¿Fue con su brazo? Al cinco de Colón poco le importó y su festejo tapó cualquier atisbo de protesta de los jugadores visitantes.
Sorprendió el entrenador de Alumni en el arranque del complemento. Sacó a Agustín Bencivenga uno de los jugadores más claros del parcial y mandó a la cancha a Patricio Peñaloza. También dispuso el ingreso de Maxi Delgado (su ancho de espadas en el torneo obtenido el año pasado).
Las reducidas dimensiones del campo de juego ofrecieron a Maxi Delgado la oportunidad de rematar de media distancia, una de sus menores virtudes. Pasó poco tiempo y Delgado probó que su zurda era necesaria en el campo de juego. Precisamente fue el que comenzó la jugada del empate. Excelente triangulación de los volantes fortineros y centro quirúrgico de Franco Tejeda para el cabezazo goleador de Román Martini en la boca del arco. Era un momento clave del partido. Alumni parecía ir por más y, además, lucía mejores variantes para intentar torcer la historia.
Pero sucedió un quedo inexplicable en el Fortinero. Todo lo bueno que había insinuado en ese promisorio arranque comenzó a desvanecerse con el correr de los minutos. Perdió el control del juego y Colón sacó pecho. Se hizo fuerte desde lo mental y con mucha actitud emparejó el desarrollo.
Un par de desatenciones de los hombres visitantes le posibilitaron a un Colón más corajudo intentar algo más en el juego. Solo bastó que Lucas Sosa se animara un poco más y en un arrebato dejara de cara al gol a Benjamín López. El ex-Alem encaró a Scalzo y con una definición de novela salió a gritar un gol que para el pibe tenía más sentido que para cualquier otro hombre del Rojinegro. El festejo del pibe aumentó las pulsaciones y el juego levantó temperatura. Reano, bien atento, lo sacó inmediatamente y mandó a la cancha a Matías Sambrana en su remplazo porque se encontraba amonestado. Alumni comenzó a jugar contra sus limitaciones y contra el reloj. El partido se le hizo demasiado cuesta arriba.
Ese estado de nervios e impotencia se reflejó en las variantes dispuestas por el entrenador visitante que terminaron por desarmar cualquier ilusión de dar vuelta lo que estaba pasando en el campo. Lo más llamativo fue el ingreso de Facundo Depetris que terminó parándose como un delantero más en el área visitante. Pero teniendo las herramientas para abastecer ese potencial juego en área favorable terminó errando todos los centros. A los visitantes no le salía una y, además, en su apuro se olvidó de defender. Colón contó con varias chances para aumentar su ventaja, pero falló en la definición. Aun con el detalle de terminar jugando con un hombre menos (Matías Sambrana vio la tarjera roja) Colón se las ingenió para llegar en forma más clara que su rival. Colón cerró su gran tarde aguantando los últimos embates de un rival que no podía con su alma. Colón ganó porque supo aguantar cuando debió hacerlo y golpear cuando la chance se presentó. El corazón de Colón pudo más que los pergaminos de un rival que no estuvo a la altura y que se despide del torneo con más penas que gloria.
La figura - Benjamín López
Siempre incisivo y preocupando en cada participación. Su movilidad desacomodó al fondo fortinero y cerró su faena con una definición precisa para darle la victoria a su equipo.
El árbitro - Juan Ferreyra
Correcto desempeño. Siempre cerca de las jugadas y demostrando personalidad en cada sanción. Bien con las tarjetas.
