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El silencio de los inocentes

Esta vez no hubo goles en Arroyo Cabral y el partido que se suspendió en Las Perdices se completó con el 3-2 a favor de Alumni, sin público en las tribunas
lunes, 3 de abril de 2023 · 10:00

El tramo final de un capítulo que resultó triste para el fútbol local y provincial, se cerró ayer de una manera más decorosa y con mejores condimentos en Arroyo Cabral: Alumni redondeó el 3-2 sobre San Lorenzo de Las Perdices, después de más de 21 minutos de situaciones de gol, una polémica y un expulsado más, por si faltaba algo.

El Fortinero celebró entonces en condición de visitante, un partido suspendido el domingo pasado, en Las Perdices, por la violencia suscitada entre las hinchadas de ambos clubes, lo que generó que ayer las tribunas estuvieran vacías en Cabral, por la sanción de jugar sin público que había aplicado el Tribunal de Penas de la Federación Cordobesa de Fútbol.

Precisamente, sin la presión externa que suelen ejercer los hinchas y con nueve jugadores de cada lado (ambos arrastraban dos expulsiones), esta vez todo pasó por el juego más lúcido y el aprovechamiento de espacios, aunque el tiempo corrió rápido y el gol brilló por su ausencia.

Alumni, que entró con dos defensores centrales distintos (Molina estaba lesionado y Lorca, echado), terminó siendo superior a San Lorenzo en la propuesta que debía aportar cada uno para buscar el triunfo o revertir la historia.

No obstante, San Lorenzo bien podría haber empatado si el árbitro Richard Moyano, en el “mini” primer tiempo de los dos que hubo ayer (uno de 10 minutos y otro de 11), cobraba un penal que obvió, por mano de Maximiliano Delgado tras un tiro libre, en la polémica de la tarde.

Esa situación llegó a los 4 minutos, cuando Facundo Depetris cometió una falta en la puerta del área fortinera y se ganó la amarilla. Y tras cartón, Ariel Pelizari ejecutó el tiro de esquina y la pelota dio en el brazo de Delgado.

Moyano consideró que no fue una mano de penal, aunque pareció que el jugador había estirado el brazo en demasía.

Más allá de esta acción -muy protestada desde el banco local- hubo un Alumni más pulcro para tener la pelota en el fondo, asegurando que pasara el tiempo, mientras el Santo se mostraba más apresurado y desprolijo.

El trabajo de Gastón Kranevitter para soltarse rápido desde el centro con el objetivo de acompañar las subidas de Patricio Peñaloza o Franco Tejeda, le aportó criterio al juego del conjunto dirigido por Fabián Suescun.

De todas maneras, lo más claro en ofensiva fue un tiro de esquina que, por detrás de todos, alcanzó a cabecear Leonel Ortiz, pero desviado.

El propio joven defensor de Alumni tuvo otra muy clarita, también por la vía aérea, en el inicio del segundo tiempo, pero la pelota pegó en la nuca de Depetris, si no era el 4-2.

A los 6 minutos de esa etapa, San Lorenzo buscó tener un mayor impacto con el ingreso de su histórico delantero, Jonatan Silva, quien vuelve de una lesión, pero Alumni supo ubicarse bien defensivamente y salir de contra con velocidad. Y por esa vía estuvo muy cerca de aumentar Delgado, con un tiro de zurda que hizo estirar a Marcelo Tobares, de manera espectacular, para sacar al córner una pelota que se metía pegada a su palo izquierdo.

En el posterior tiro de esquina, Martini cabeceó por encima del travesaño.

El arquero del Santo, clave en el “minipartido” de la víspera, volvió a salvar la caída de su valla cuando Peñaloza habilitó a Kranevitter y este probó con un remate de zurda ni bien penetró al área con peligro.

Después Alumni tuvo que cambiar porque Tejeda, que ya arrastraba una amonestación desde Las Perdices, vio la segunda amarilla y se fue expulsado por una infracción en la mitad de la cancha, cuando faltaba un minuto para el final.

A San Lorenzo, no obstante, no le alcanzó para revertir su imagen y el resultado (3-2) terminó siendo justo para Alumni. 

Aquellos tres goles de Martini en Las Perdices (donde Caudana y Maximiliano Pettini habían marcado para el local) fueron decisivos para concluir con la faena más pesada, aunque nadie pudo celebrarlo en las tribunas.

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