BABY FÚTBOL - SE FUE UN GRANDE
Adiós a Jorge Álamo, el técnico que marcó un camino
Murió ayer, a los 73 años, el hombre que fue clave en la fundación de la institución y en el Deportivo Infantil All Boys, su segunda casa. Sus enseñanzas de fútbol y de vida quedaron grabadas en miles de personas que trascendieron en la ciudad, tanto en la cancha como fuera de ella. Fue el creador del suplemento infantil Semillero
Jorge Álamo, el referente con mayúsculas del fútbol infantil villamariense, falleció ayer, a los 73 años, a raíz de un paro cardiorrespiratorio, y pasó al plano de los eternos.
Justo un domingo, sí, el día que por más de cinco décadas lo tuvo como gran protagonista, fue también el día en que Jorge se despidió de este mundo para siempre, en horario en el que sonaban muchos silbatazos finales en las canchas de los más pequeños, allí donde fue feliz.
El entrenador fue uno de los fundadores de la Liga de Baby Fútbol y símbolo del club Deportivo Infantil All Boys, dos instituciones que defendió y por las cuales trabajó arduamente durante toda su vida, y hasta gestionó los espacios en donde están ubicadas las sedes de ambas entidades.
“Cuando organizamos la Liga de Baby teníamos la idea de brindarle a los chicos algo más que correr y divertirse con una pelota, sino contenerlos y evitar que anduviesen en la calle”, dijo alguna vez.
Con esa tarea, Álamo defendió sus conceptos sin negociarlos y miles de chicos no solo aprendieron con él de fútbol, sino de los valores de la vida. Y?es tan así que muchos hoy lo despiden con un “adiós, Maestro” por las redes sociales.
Mucho antes de esto, Jorge también tuvo sus maestros del fútbol. Aprendió de Miguel Martino y Abel Volta, y resaltó la figura de Mario Requena por “sus valores”, más allá que ambos estuvieron distanciados durante años.
De todas maneras, “Cachavacha”, como siempre lo llamaron con cariño, nunca dejó de afirmar que César Luis Menotti “es el técnico más grande de todos los tiempos”.
Setentistas
En la década del 70, Jorge y su hermano Marcelo ya marcaban un camino en el fútbol, destacándose no solo por ser mellizos, en una familia muy numerosa.
Cuando Jorge llegó a All Boys, el club se llamaba John F. Kennedy, pero luego se resolvió cambiar el nombre.
Por entonces, los campeonatos infantiles se jugaban en verano y de noche.
“Uno de gran convocatoria se jugaba en la calle San Juan al 600, la carbonería de Olivero. Sobresalían los equipos de La Rural y Felipe Gutiérrez, que era conducido por Chiche Echeverría y el Bambino Guardatti. En un nocturno le ganamos la final. Y?desde aquel momento trabajamos para mantenernos;?eran mis primeras armas ayudando y dirigiendo”, recordó Jorge.
No obstante, el primer campeonato que logró All Boys, con Álamo a la cabeza, fue integrado por “Alfredo Saine, Juan ‘Tatalo’ Olivera, Alberto ‘Vica’ Loyola, Ricardo Arias, Ernesto Blanco, Marito Odino, Daniel Giusiano y Carlitos Zanini”, excandidato a vicepresidente de la Nación, nada menos.
Desde entonces, Álamo fue formando equipos memorables y jugadores que se hicieron hombres de vida. Además, muchos de ellos también llegaron a Primera División o sobresalieron en diferentes categorías del fútbol argentino.
No por casualidad, casi todas las figuras de nuestro fútbol iban a visitarlo hasta su “templo” de All Boys, en la tradicional esquina de Salta y Sabattini.
Pablo “Cholo” Guiñazú, por ejemplo, cambió su fecha de casamiento para no fallarle a Jorge en una entrega de premios de su tradicional fiesta de Semillero.
El clásico de los lunes
Semillero fue el suplemento al que Álamo, junto al recordado periodista Raúl José, le dieron vida para que los chicos pudieran tener toda la info del baby y se pudieran ver reflejados en diferentes fotos de las formaciones.
En el suple también se podía saber si chiquilines como Marcelo Santoni o Mauro Rosales, por ejemplo, elegían la milanesa como la comida preferida o eran de Boca o River.
Cuando Jorge ingresó a El Diario, “de la mano de Cacho Bernaus” (como siempre resaltó), el suple se convirtió en un clásico de los lunes.
Durante la semana, Álamo atendía al público en la mesa de entrada de El Diario, en bulevar España, y?los domingos aparecía después de cada fecha del baby, cargado de planillas, abatido, pero feliz por coordinar Semillero desde su óptica, junto al periodista de turno.
Hasta se encargaba de pedir comida, por la noche, para hacer más amena la tarea. De paso, se interiorizaba de los resultados de la liga mayor y preguntaba cómo habían jugado algunos de los jugadores que admiraba cuando los conoció el baby, como el Patito Delfino, Pablo Tello, Willy Acuña...
Cuando dejó de hacer Semillero fue cuando sentía que su presencia en el baby ya no fue la misma. Y como todo fue su vida, cada momento coincidió con su enfermedad.
Música para sus oídos
Cachavacha fue amante del mar en el verano (“A Mar del Plata no lo cambio por nada”, decía, y hacia allá viajaba todos los años). También fue fanático de River y las ideas futbolísticas de Menotti; lector acérrimo de Jorge Valdano y coleccionista de El Gráfico.
Dueño de cientos de camisetas que lucía con orgullo, porque eran regalos que le llenaban el alma. Poseedor de miles de anécdotas, de la que les brindó la vida y el fútbol.
Popular y reconocido, muy amigos de sus amigos, pero también fanfarrón, de pocas pulgas y polémico.
Mientras, se hacía un espacio para saborear de la mejor música.
Su amor por The Beatles se plasmaba también en las camisetas, porque cuando no usaba alguna de All Boys, la de Racing de Santander de Arzeno o la de Newell’s de Rosales, entre otras, llevaba la camiseta negra con John, Paul, George y Ringo, los fabulosos de Liverpool.
Esa pasión por la música, incluso, le llegó antes que el fútbol, cuando no jugaba “porque no tenía condiciones”.
Manejando los discos, Jorge se convirtió de joven en un disc jockey muy elegido en las fiestas privadas de la ciudad. También era invitado a tocar en boliches.
El 10 de agosto de 1974, cuando se produjo el copamiento del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en la Fábrica Militar, Álamo era quien ponía la música en una fiesta privada del salón en el lugar.
Siempre recordó ese momento que lo marcó, como así también la vez que fue discriminado por los militares, por la actividad sindical que abrazó para defender a los trabajadores.
Fue en la Fábrica también donde encontró espacio para que jugaran los chicos, antes del nacimiento oficial del baby.
Salón Jorge Álamo
Antes de tomar distancia del baby, Álamo fue distinguido por la Liga en un acto que sirvió como homenaje.
Es que los dirigentes decidieron bautizar el Salón de Usos Múltiples con su nombre. Ese salón se encuentra a la par de la sede principal, en la esquina de México y Salta, un espacio que gestionó el propio Álamo en la década del 90.
A pocas cuadras de allí, el estadio de All Boys también lleva su nombre.
"Después de la vieja, viene All Boys", dijo siempre Jorge.
Ayer, desde la institución lo despidieron con un mensaje en el que se destacó que fue “unas de las personas más queridas”.
No es para menos. Jorge enseñó desde allí a querer al fútbol.
“Nunca le voy a prohibir a un chico tirar un caño, un sombrerito o una rabona”, expresaba.
Adiós al Maestro
Personalidades como Javier “el Perro” Arbarello lo despidieron ayer como Maestro.
El propio Álamo supo contar que “en el baby, la función del técnico debe transformarte en un maestro, la persona que más allá del conocimiento sobre fútbol que posea, se convierta en amigo del chico y que llegue sin perder la autoridad. Concebirla como una actividad pedagógica”.
En ese sentido, como un maestro del fútbol y la vida, Álamo dejó como uno de sus últimos mensajes la preocupación por el uso del celular en los vestuarios, considerando -entre otras cosas- que el jugador debe mirar al cielo para nunca dejar de tener sueños.
La despedida
Los restos de Jorge Demetrio Álamo son velados desde las 9 a las 16 en la sala Dalí de la casa central de Paviotti.
Luego serán cremados y su familia tratará de cumplir su anhelo de que las cenizas sean esparcidas en su querida cancha de All Boys.
Del otro lado de las cosas, Jorge hoy quizás se encuentre con sus hermanos Marcelo y Onorio para darse un abrazo enorme. Y allá también lo espera su entrañable amigo Raúl José.
Tal vez todos juntos vayan a ver un partido del Diego o, en todo caso, Jorge tenga la posibilidad de estrecharle la mano a John Lennon.
Allí, con la remera de The Beatles, lo podrá felicitar por escribir una canción que tanto escuchaba y que decía: “Quizás digas que soy un soñador... Pero no soy el único”.
OPINIÓN - Formador del respeto y comportamiento
La noticia me toca muy hondo. Fue una persona especial en mi vida y la de mi familia. Mi hijo Manuel jugó al Baby, en el Deportivo Infantil All Boys, a partir del año 1983, durante cuatro años. Para el niño fue un verdadero MAESTRO, no solo de la pelota y el juego. Fue más que eso, fue un formador del respeto y comportamiento, dentro y fuera de un rectángulo de la cancha.
Otras de cualidades que tuvo y puedo ratificar fue que siempre trató de que sus dirigidos crecieran sanamente, igualando a todos a superarse.
Nunca hizo distinción en la condición económica de los familiares. Equipaba sus equipos con las mejores prendas deportivas: camisetas, pantalones y medias de marca y calidad.
Todos los años estrenaba nuevas prendas, porque trabajó y organizó a la institución durante el año anterior, juntando los fondos para cumplir con sus deseos. También le gestionaba vacaciones para todos por igual, a Mar del Plata, en el mes de enero.
¡Fue un verdadero líder social del baby fútbol! - Alberto Yañez
“Jorge Álamo ha sido un precursor del baby fútbol en Villa María, apasionado y tenaz en sus ideales. Lo dio todo en All Boys. Desde hoy descansa en paz y su impronta estará siempre presente”, escribió Marcos Bovo, extitular del Ente de Deportes de Villa María y actual secretario de Comunicación de la provincia.
“Este año abandoné la dirección técnica porque no puedo ver que un chico deambule por todos lados. Esos chicos no son felices porque la etapa más linda que tiene un niño es el nacimiento del juego, que es el baby fútbol”. Una de las últimas enseñanzas que dejó Jorge.
Para nuestra Cooperativa y quienes hacemos estas páginas del fútbol infantil, Jorge dejó una huella imborrable por todo lo que aportó en la defensa de este producto y para darle espacio siempre a los más pequeños. Lo despedimos con afecto y enviamos nuestras condolencias a toda la familia, especialmente a nuestra compañera Miriam, hermana del querido Cachavacha.
