Apertura / Interzonal / 6ta. fecha

Un clásico cordobés

Con un golazo de Ignacio Córdoba, desde afuera del área, Rivadavia derrotó 1 a 0 a Colón en condición de visitante. Ambos equipos quedaron con 10 hombres
lunes, 10 de abril de 2023 · 12:30

Una de las tantas viejas frases del fútbol dice que los clásicos se ganan, no se juegan. Si bien afirmar esto es irse al extremo, lo sucedido ayer por la tarde en Arroyo Cabral se pareció bastante.

Rivadavia ganó 1 a 0 y prolongó su buen momento como líder de la Zona B. Aunque fue más que su rival, le alcanzó con un golazo de afuera del área para llevarse los 3 puntos. Nada más y nada menos.

La primera chance clara fue para Colón: pasaba poco hasta que una desinteligencia en el fondo del “Verde” hizo que la pelota le quedara casi servida a Fernández. Berardo sacó chapa de su experiencia y la mandó al tiro de esquina (10’).

A los dos equipos les costaba llegar al área rival y el partido estaba repleto de imprecisiones. Colón intentaba manejar los hilos del encuentro a partir de los pies de Comba y Sosa, pero carecía de profundidad. Rivadavia dependía mucho de lo que podía hacer Gozzerino, que muchas veces (sobre todo en el primer tiempo), intentó con remates desde lejos porque le costaba habilitar a un compañero.

El clásico cambió al minuto 20, o al menos eso parecía: dura entrada de Kamienski contra Pereyra y el local se quedó con uno menos. De todas formas, Peñaloza optó por continuar con la misma formación y a su equipo le costaba marcar la diferencia pese al hombre de más.

El “Verde” llegó con cierto peligro en una pelota que encontró Demarchi, pero su disparo al segundo palo se fue desviado (32’). También con un pelotazo largo para Bendazzi que no dudó en sacar el derechazo cruzado. Otra vez ancho por el segundo palo (40´).

Sobre el final del primer tiempo, un Colón que había dejado casi solo a Fernández como atacante, tuvo en un tiro libre de este último el primer gol. Berardo estuvo firme otra vez.

En el complemento, se vería otro desarrollo. A pesar de no contabilizar tantas jugadas de peligro a su favor, Rivadavia controló el partido y-ahora sí-, superó al rival.

De hecho, al minuto 10, un cambio de frente de Pereyra para Córdoba terminó siendo decisivo. Es que el volante la paró, se acomodó y la clavó al ángulo desde algo más de 25 metros. Nada que hacer para Soppeno.

Reano movió el banco y arriesgó, intentando tener más velocidad en ataque con el ingreso de Ahumada por Canelo. Cuando expulsaron al Indio Martínez por doble amarilla (23’), parecía que el local iba a tener más ideas.

Pero en una cancha chica, y con Rivadavia bien parado en defensa, se le complicó al local. Una cancha llena dio emotividad toda la tarde, tanto a la parcialidad de Colón como a los hinchas del visitante.

Con más espacios, Pereyra recuperó una pelota en la mitad de la cancha y la pelota le quedó a Bendazzi. El palo le dijo que no al veterano goleador (27’). González también tuvo el segundo ante un Colón que no reaccionaba (33’).

Quizá algo tardío fue el ingreso de Joaquín Rodríguez por un Becchero que le costó ayudar a los volantes en el retroceso tras la roja a Kamienski, y que tampoco aportó lo suyo en ataque.

Por el lado del visitante, Pereyra se cambió de banda e intentó la personal sorprendiendo a todos al buscar el primer palo (40’). Soppeno dejaba a Colón con la ilusión del empate. Empate que nunca llegaría, porque solamente Comba fue criterioso para jugar, y el “Verde” cabralense sostuvo bien el 1-0.

Pitazo de Peñaflor y Rivadavia ganó el clásico. De Córdoba para Arroyo Cabral.

La figura: Ignacio Córdoba

No solamente marcó el golazo del triunfo, sino que también estuvo enchufado. También jugó muy bien Pereyra. En el local, el mejor fue Santiago Comba.

 

El árbitro: Mariano Peñaflor

Bien. No se dejó llevar por el trámite caliente de los clásicos. Demoró en reanudar luego de cada falta, pero estuvo correcto en las expulsiones.

 

Un cerdo desde la tribuna

Increíble, pero real. El árbitro Mariano Peñaflor tuvo que detener el normal desarrollo del cotejo -durante la primera etapa-  para quitar fuera del terreno de juego un objeto contudente lanzado desde las parcialidades. Papel mediante, lo quitó y lo apartó. Lo más llamativo es que el mismo era la cabeza de un cerdo. 

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