4tos. de final / ida
La violencia se llevó los flashes
Alumni le ganaba 3 a 2 a San Lorenzo en Las Perdices, pero el partido debió ser suspendido promediando el segundo tiempo debido a la invasión de hinchas fortineros en el sector local. Hubo corridas, daños, piedrazos y familias aterrorizadas. BochornosoAsí no se puede. Y jamás se podrá.
Lo que tenía que ser una fiesta del fútbol provincial concluyó defraudando a los que sí habían ido hasta el Bosque del Santo perdiceño para disfrutar del encuentro.
En el marco de un cotejo válido por los cuartos de final de ida, Alumni iba ganando 3 a 2 hasta los 25 minutos de la segunda etapa, cuando el comisario a cargo del operativo le informó al árbitro principal, Richard Moyano, que las garantías no estaban dadas para que el encuentro se siga disputando.
Cuestión de pulmón
Recapitulando lo ocurrido, al inicio del cotejo las parcialidades estaban separadas por un pulmón de 40 metros que separaba a los locales de los visitantes. Tal pulmón -para evitar incidentes- estaba compuesto por dos alambrados: uno que detenía el flujo hasta las inmediaciones del banco de Alumni y otro que lo hacía hasta el banco de San Lorenzo (siempre del lado de afuera, claro).
Pero desde un inicio tal medida de seguridad fue derribada y gran parte de los hinchas fortineros invadieron tal espacio, dejando solo un fino alambrado separándolos de los visitantes. Los ocho policías, más los ánimos caldeados, poco pudieron hacer.
Gritos entrecruzados desde la platea a los jugadores, piedras y encendedores fueron los primeros proyectiles en caer promediando los 10 minutos de la primera etapa. A todo esto, desde el arbitraje se intentaba que el juego fluyera y que el largo viaje -que tuvieron que hacer algunos- no fuera en vano.
Tal fue la batahola que los jugadores optaron por querer calmar las aguas -en repetidas ocasiones-, pero todo ya estaba desmadrado. En reconocimiento a los jugadores fortineros, se puede decir que varios de los referentes fueron los encargados de acercarse a su parcialidad y pedir calma y que ocupen el lugar asignado (es decir, que volvieran sobre sus pasos). Pero no hubo caso.
Asimismo, el cenit del absurdo llegó con la caída del segundo alambrado -el que separaba a las hinchadas- y así, el encuentro de ambas parcialidades fue dramático: intercambiaron agresiones, botellazos y lanzamientos de todo lo que tenían a mano.
En medio de esto, familias con sus hijos buscaron alejarse; otros encendieron sus autos y partieron y algunos jugadores aseguraron que les robaron dos pares de botines y guantes del arquero.
Mientras tanto, el alambre perimetral se veía cada vez más destrozado y las imágenes del final de la noche son desoladoras.
En tanto, desde la tribuna, simpatizantes de Las Perdices destacaron que varias personas debieron ser trasladadas a un centro asistencial, ya que presentaban cortes producto de los piedrazos. La locura fue total y la tristeza y la impotencia hoy son absolutas.
A todo esto antes definido, se sumaron reclamos de algunos vecinos que aseguraron que en la vía pública también se registraron autos con los vidrios rotos.
Restan 20 minutos -al menos- por jugarse, pero si no llegamos a comprender que un partido de fútbol no es una batalla y que el belicismo vale de poco, todo está perdido.
Estaba lindo
En lo que a fútbol se refiere, San Lorenzo -que venía invicto- había comenzado mejor: con inteligencia, los de Coria llegaban hasta el fondo albirrojo y le hicieron sentir su rigor. El encuentro era de ida y vuelta y se disfrutaba.
En ese marco, y a los 6 minutos de cotejo, Gabriel Caudana guapeó una pelota por izquierda y, a puro enganche, eludió a un defensor y también a Jonathan Scalzo para marcar el 1 a 0 transitorio.
Movería sus piezas Fabián Suescun con el ingreso de Ortiz por Gastón Molina, pero el Santo seguía siendo punzante. A tal punto que Facundo Bolatti estuvo cerca de duplicar la ventaja a los 22 del complemento, pero su disparo se fue bastante abierto. También tendría la posibilidad Maximiliano Pettiti y el propio Caudana, pero la falta de precisión o las manos de Scalzo le jugaron en contra.
Revivió Alumni a los 43, con una corrida de 20 metros de?Román Martini que recogió el balón desde una contra y se llevó todo por delante.
Pero el 1 a 1 duró poco, porque Facundo Pettiti sacó un disparo que complicó más de la cuenta a Scalzo que vio sus manos vencidas y nuevamente la caída de su valla: 2 a 1.
Tal como afuera empezaba a subir la temperatura, adentro también y luego de un tumulto Maximiliano Pettiti y Facundo Molina (de San Lorenzo y Alumni, respectivamente), vieron la cartulina roja.
Ya para la segunda etapa, con el ingreso de Peñaloza y Delgado, Alumni mejoró y cambió su semblante.
Como no le quedaba otra que salir a buscarlo, allá fueron los villamarienses. En la primera pelota obtenida por Peñaloza, el volante explotó por su andarivel y desde el fondo le envió una asistencia al corazón del área, donde (por supuesto) estaba Martini para decretar el 2 a 2.
Un impreciso remate de Agustín Candellero, en posición de ataque fue todo lo que le quedaba al Santo, que ya sufría la falta de un jugador en su sistema.
A?los 9, Gaspar Hauer trepó hasta el fondo y asistió a Martini, quien marcó el triplete con una sonrisa enorme.
Y este fue el punto de ebullición, porque a los 13 minutos Tomás Lorca fue expulsado por una agresión y más tarde Facundo Pettiti, por una falta desmedida, vio la segunda amarilla y debió enfilar para el lado de las duchas.
Igual, no quedaba mucho más por jugarse, lamentablemente.
El árbitro - Richard Moyano
Bien. Pese a las dificultades pudo llevar adelante un partido que se fue calentando minuto a minuto. Lo quiso jugar hasta el último minuto, pero no se pudo.
La figura - Román Martini
El “9” sigue intratable. Se supo acomodar y encontrar su mejor perfil. Cada vez que tocó el balón fue letal, por eso marcó los tres de la visita.
