LIGA PROFESIONAL / 4ta. fecha
Goles son amores
Boca -que ovacionó a su histórico goleador Martín Palermo- apeló a la contundencia y le ganó 3-1 a Platense, que dejó su invicto en la BomboneraBoca Juniors venció a Platense, dirigido por Martín Palermo, por 3 a 1, y así se recuperó de la caída de la jornada anterior en Córdoba a manos del local Talleres.
La victoria boquense se concretó con goles de Nicolás Figal, Miguel Merentiel (ambos anotaron por primera vez con la camiseta auriazul) y Norberto Briasco (primero como local), mientras que la paridad circunstancial de la visita fue de Nicolás Servetto.
El ganador fue de menor a mayor en su rendimiento, porque tuvo un mal primer tiempo y una segunda parte donde mejoró el juego y la actitud.
Al término del primer tiempo Boca se fue con la victoria sin merecerlo, ante un rival que con pocos méritos lo complicó y tuvo situaciones como para merecer por lo menos la igualdad en un desarrollo apenas discreto.
Los dirigidos por Hugo Ibarra salieron como siempre lo hacen de locales, a tratar de llevarse por delante a su oponente con más actitud que juego y apoyado por la presión de sus hinchas. Parecía que le daba resultado porque a los 9 minutos un córner ejecutado por Oscar Romero, tras una mala salida del arquero Arce, lo conectó Figal para poner a su equipo en ventaja.
Pero dos minutos después, tras una mala salida de Sergio "Chiquito" Romero derivó en el tanto de Servetto, quien puso la lógica igualdad.
Sin embargo, en otro error de la defensa de Platense, Langoni metió una larga corrida y, frente a Arce, disparó fuerte y salvó el arquero, aunque de arremetida Merentie convirtió su primer gol con la "azul y oro".
En el entretiempo los ganadores tardaron en salir al campo de juego, porque se ve que la larga charla en el vestuario del técnico con sus jugadores esta vez sirvió, ya que se vio otro Boca, que sin ser brillante, fue muy superior a su rival y justificó la victoria.
El final del partido encontró a los hinchas de Boca cantando por su equipo y por Palermo, quien como entrenador nunca pudo vencer al club que lo llevó a la gloria como jugador.
