Una fiesta popular
Distinta a la final de ida, la tarde de ayer pintó calurosa en el estadio de Atlético Ticino. Primero, un sol radiante y una térmica de 36 grados. Aun así, promediando las 18, el cielo se cubrió y algunas gotas de agua comenzaron a caer (aunque no duraron tanto).
Eso no le impidió a los jugadores de Reserva de Alumni refrescarse en la pileta del predio.
La gente puso su fiesta, tanto en la tribuna local como en la visitante. El rojo (predominante en ambas escuadras) lo invadió todo. Hubo lluvia de papelitos y también bengalas.
En la platea de Hipólito Yrigoyen, un hincha se amargaba: “Salí de mi casa con esta bolsa llena de hielo, y mirá lo que es ahora: agua”. Y sí, no aflojaba.
Cuando el árbitro Richard Moyano decretó el final del cotejo, el que le daba la alegría máxima a Ticino, un portón se abrió en una zona del estadio y hacia allí entraron todos: padres, hijos y simpatizantes. Fue una fiesta popular.
