HANDBALL / Juan Manuel Anselmo
“CIEF me formó como persona, con cosas que quedarán para siempre”
El jugador fue uno de los pioneros en la entidad local y el pasado sábado jugó su último partido. Seguirá vinculado a la institución, pero desde otro rolCIEF terminó en el quinto puesto del Torneo Clausura de la Liga de Honor masculina del handball cordobés, tras vencer a 28 a 24 a Anglo Americano, de Alta Gracia. Pero más allá del resultado final y el cierre de una intensa temporada, el plantel superior se reunió en el centro de la cancha y varios se enteraron de que era la despedida de un referente del equipo y del club: Juan Manuel Anselmo.
El capitán ya le había anticipado a su círculo más cercano que este sería su último partido como jugador federado, dejando atrás una trayectoria de más de 18 años.
Más relajado, luego de las emociones vividas en la jornada del sábado, el referente de CIEF y del handball local dialogó durante varios minutos con El Diario.
“Fue mi último partido, es una decisión que venía masticando y procesando hace un par de meses. Yo hace cuatro o cinco años que hacía un balance de lo que pasó ese año y de lo que venía, y de mis fuerzas para afrontar nuevos desafíos”, comenzó contando.
“Hice el deporte con el mayor de los compromisos, en cada partido, en los entrenamientos y también de la vida que debe llevar un deportista de competencia. Y estoy feliz por eso. En ese balance, luego de que se da el torneo del 2022, la salida del Mauro Stevenot como entrenador y que Bori (Rodrigo Alvarez) se tuviera que hacer cargo de la Dirección Técnica, todo eso me hizo madurar esta decisión”.
“Este fue un año complicado, de transición, hace un par de meses, por temas laborales y responsabilidades propias, sentía que no podía cumplir como quería. Primero se lo di a entender a mi familia; luego, al grupo más cercano del equipo, los de la vieja guardia. Esos ya sabían que este sábado era mi último partido”, contó, y agregó: “Al final del partido se lo dije a los directivos y a los compañeros”.
“Los exentrenadores y otros se enteraron el sábado a la noche o el domingo a la mañana. La idea fue que, mientras la primera siguiera compitiendo, no quería tener más relevancia. Me guardé que sería mi último partido, me pareció lo mejor. Estoy feliz de lo que viví”, contó.
Cambio de rol
Anselmo se va, pero en realidad no deja de ponerse la camiseta cada sábado o en cada fecha. Su intención es empezar a trabajar en la entidad desde otro rol: “La idea es sumarme a colaborar como dirigente. Algo vinculado a mi profesión, gestionar el marketing y el esponsoreo. Luego de 18 años, uno se da cuenta de que el esfuerzo deportivo y económico, y más con los años que se avecinan, es muy grande”, argumentó.
“Quiero colaborar con la comisión de padres y la directiva, ellos tienen su cansancio, por las complicaciones significativas que aparecen. Mi pertenencia con CIEF va a seguir estando para que esta entidad siga teniendo mucha vida”, remarcó.
En la última etapa como jugador llevó la cinta de capitán y al respecto contó que “era algo simbólico. Me dieron una responsabilidad impagable. El club me formó como persona, con cosas que me van a quedar para siempre”.
“Ojalá que la política económica que se avecina siga fomentando el deporte. Las selecciones están pasando por un gran momento, sería ir en contra de todo ese crecimiento”, comentó.
Su trayectoria
Sobre sus 18 años de trayectoria en CIEF contó: “Yo arranqué en 2006, cuando el club tuvo su primer equipo en Liga de Honor, yo entré en la categoría Menores. En 2007 empezamos a jugar en la Federación Cordobesa y es cuando comienzan las categorías competitivas. Antes yo jugaba en las ligas intercolegiales, en el colegio Rivadavia, con Diego Stevenot, que fue quien me influyó para que luego tomara la decisión de seguir. Yo jugaba en la Escuela de Mario Requena, y luego al Baby Fútbol en El Porvenir, y cuando tuve que elegir en pasar a cancha grande o jugar al handball, opté por este último. No me equivoqué”.
Entre las alegrías más grandes, recordó que “en 2010, fuimos campeones del Nacional A de Clubes en Cadetes. Fue el primer título que consiguió un equipo de Córdoba en ese nivel. Veníamos de dos años seguidos de ser campeones anuales en Menores, de jugar en el seleccionado cordobés y en la preselección argentina. Recuerdo que fuimos con tres refuerzos de Córdoba. Luego, el club repitió eso dos años después, en categoría Menores, en 2012, y muchos de esos chicos hoy comparten el equipo conmigo”, recordó.
“También integré el equipo en el primer Nacional A de Primera, en 2013; y luego jugamos el Nacional B, donde fuimos tres veces finalistas (2014, 2015 y 2016). En Córdoba éramos protagonistas todos esos años, pero nos encontrábamos con Escuelas Pías, que entre 2012 y 2017 tuvieron un equipazo y se llevaba todos los títulos. Tuvo podios en los Nacionales y fueron a un Sudamericano. Eran un equipo completo, y nosotros, pibes de 23 o 24 años que le peleábamos los partidos. En 2016, a Pías le habíamos ganado de local, pero luego nos ganó la tercera final. Ellos sacaron a relucir su experiencia”, prosiguió.
“En total, me tocó jugar 9 finales, hasta que se dio el título del año pasado. Veníamos de perder 5 finales de Aperturas o Clausura. Y en 2022, finalmente se dio”.
Volver a intentarlo
“Y no-oh-oh, no me pidas que no vuelva a intentar/Que las cosas vuelvan a su lugar”, el pegadizo estribillo de la canción de Wos que se hizo popular en el Mundial de Fútbol Qatar 2022, con Argentina campeón, también tuvo una relación con aquel logro del CIEF, el 27 de noviembre, casi 20 días antes que esa tercera estrella.
“Luego del título, cuando me expresé por redes, usé esa canción de Wos. Fue el broche de oro a la historia del club. Eran 20 años como club y coronarlo con ese título fue espectacular. Luego de tantas finales jugadas, eso era lo máximo. Más allá de méritos, de alcanzar con tu grupo de amigos”, contó.
“Recuerdo que a mediados del año pasado nos encerramos en el vestuario luego del entrenamiento. Planteamos qué había que cambiar para terminar lo más regular posible, qué ajustar, y nos comprometimos a seguir trabajando. Terminamos quintos la fase regular, le ganamos cuartos de final a Barrio Parque y, de visitante, a Universitario, en semifinales, con lo que eso implica, porque hoy la U está por encima del resto. Y a la final la jugamos acá, en el Salón de los Deportes. Ganamos el sorteo y hubo que preparar todo porque era la gran posibilidad, distinto a lo que estábamos acostumbrados. Lo vivido fue especial, el salón repleto, donde estaban jugadores de inferiores, exjugadores, padres, gente de Alta Gracia”, rememoró.
El último año
En este 2023, “ya sabíamos desde agosto del año pasado que se iría Mauro Stevenot. Hubo que reestructurar todo. Bori Alvarez tuvo que pasar a dirigir, con toda su experiencia de muchos años en inferiores, y dejar de jugar. Desajustar de un lado y ajustar por el otro, algo normal en los deportes más amateurs, donde no alcanzan los recursos para traer entrenadores de afuera”.
Sobre lo que el handball le dio, dijo que “practicar deportes en equipo de grupo te da valores importantes para la vida; encontrás a personas que viven realidades distintas a las de uno y eso te enriquece. El handball me dio millones de amistades y me enseño a comprender que hay realidades distintas a uno, y de eso se aprende. La solidaridad y compañerismo es fundamental, si no está aceitado, no se consigue nada. El título logrado 2022 se dio en gran parte por lo bien que estaba todo el grupo”.
Su compromiso
Juan Manuel nació el 4 de junio de 1993 y luego de formarse en su etapa escolar en el colegio Rivadavia se recibió de Licenciado en Administración de Empresas en la UNVM. “Hoy trabajo en lo privado”, cuenta.
“Con Eliana Grosso y Valentina Bernardó empezamos juntos a jugar en el club. Nos prometimos que, si dejábamos de jugar, íbamos a seguir en la institución. Para que el deporte siga creciendo, porque hoy está en una plenitud total. La ciudad hoy tiene tres clubes y existe una liga amateur con muchos equipos”.
“La Federación Cordobesa ha cambiado un poco, busca profesionalizar la Primera división, dar condiciones adecuadas y desconozco si pasa en otros niveles de competencia. Se trabaja mejor, ahora hay partidos televisados, empezaron este año a transmitir un partido por fecha”.
Al fondo de la cancha
“Mi familia siempre me acompañó. Mi viejo fue el apoyo principal de mi vida en el deporte. La imagen que me quedará jugando es verlo parado, en un costado de la cancha, junto al papá del Nacho Garrido, que fuimos compañeros desde jardín y llegamos juntos para jugar en CIEF. Verlo sábado tras sábado, aun siendo yo adulto, es lo mejor que me queda” y agregó: “Hoy se perdió el respeto por el rival y el árbitro. Hoy está complicado. Estos padres de la vieja escuela valoran y respetan eso. Eso hay que recuperarlo, pero va de la mano de cómo se vive hoy en sociedad. Es tolerar y acompañar; a veces, uno tiene que mantener esas cosas”.
“Ahora, hace cinco años que estoy en pareja con Flor. Ella supo acompañarme y sostener; en la alegría es fácil, pero en los tropezones necesitas el apoyo y ella me acompañó”.
Se va un referente
Finalmente, si se considera un referente, o si así se lo hacen sentir, dijo: “No es de egoísta, pero me siento así. Durante muchos años me lo demostraron, delegaron en mí cuestiones que le doy mucha importancia, eso no tiene palabras”.
“Ser referente, conductor de grupo, los años favorecen a esto. Soy muy afortunado. Tras anunciar que dejaba me encontré con mensajes de exjugadores, exrivales, entrenadores. Ahí caí en la cuenta que lo que esperaba como deportista competitivo, del lado que busques, que alcancé lo que pretendía. Lo que quería inculcar a mi grupo lo había logrado, año tras año. A las nuevas generaciones ya se les hace más difícil, pueden vivirlo diferente y con otras responsabilidades, pero yo me sentía satisfecho”, agregó.
“Como jugador, si te mantenés bien entrenando, bien, podés tener un buen año, con la madurez deportiva y un ritmo muy aceitado, pero yo sentía que no lo podía hacer como me gusta. El club hace un trabajo integral con un psicólogo deportivo, a comienzos de año plantea objetivos. El mío era poder estar del primero al último día. No tuve lesiones jodidas en los últimos cinco años. Antes sí, fractura en ambos codos. Es un deporte complicado y el lunes hay que cumplir con las responsabilidades laborales o de estudio”, sostuvo.
“Estoy feliz y orgulloso del camino transitado, fueron 18 años, más de la mitad de mi vida. El poder pertenecer es lo más importante y justamente CIEF tiene un lema que es “Orgullo de pertenecer”, nunca mejor elegido”.
