Clausura / Cuartos de final
Un feriado para las emociones
Rivadavia e Yrigoyen protagonizaron un pálido 0 a 0. Hubo chances de mover las redes, pero la eficacia se hizo ausente en una tarde calurosaUn partido chato, con emociones en cuentagotas y pocas jugadas de peligro, fue el que ofrecieron Rivadavia e Hipólito Yrigoyen en Arroyo Cabral. Fue 0 a 0 en el marco de los cuartos de final de ida del Clausura 2023 de la Liga Villamariense de Fútbol (LVF).
Con varios días de parate, por elecciones, contratiempo y demás condimentos, ayer volvió a ponerse en marcha el inicio de la llave y ambos planteles lo vivieron como una final.
Hagan juego
Si bien desde un inicio los cabralenses intentaron hacerse dueños de la iniciativa, luego fueron cayendo en su estilo y padeciendo las bajas de Ignacio Córdoba, Franco Gozzerino y la solidez de Kevin Roda en el fondo.
Al minuto de juego, Álvaro Biani complicó un mal despeje de Martín Arroyo, pero nunca pudo acomodarse. Respondió el mismo arroyo 12 minutos después con un disparo tímido a media distancia.
Pasaron varios minutos de disputa hasta que Maximiliano Bustos lanzó un cabezazo que no incomodó a Berardo.
Y así, con emociones en cuotas, el cotejo fue creciendo en pelotazos, pelotas divididas y frustraciones producidas por la falta de espacios. Es que ambas escuadras quisieron salir a asfixiar al rival, y ambos fueron presas de su propia oferta.
A la media hora de juego, Fonseca sacó tal vez una jugada que podría haber puesto en ventaja a los de Tío Pujio. Es que Bustos recibió en el corazón del área y cuando desenfundó la pelota le fue extirpada. Tendría otra el Rojo, pero Esquivel no estuvo fino y la pelota se le fue lejos en su intento de control.
El Verde, siempre bicho y vivo en su territorio, agudizó su tarea de ataque y en un contragolpe Demarchi voló hasta el fondo para asistir a Matías Bendazzi. El experimentado delantero sacó un derechazo exquisito que fue bien detenido por Leo Morales.
Casi sobre el final del primer acto llegó la polémica. El árbitro Gonzalo Ludueña interpretó que Mignola le fue con excesiva violencia al volante Arroyo y le mostró la cartulina roja.
Esto generó un tumulto donde también abundaron agresiones y otras hierbas.
Lo último que le quedó al primer acto fue un disparo de Biani que Morales también despejó.
Mano a mano hemos quedado
En el complemento, Yrigoyen no logró hacer valer su hombre de más. No fue punzante y tuvo una sola clara: una asistencia de Arroyo hacia Esquivel que se dilapidó porque Guillermo “la Pepa” García despejó desde el piso.
No quedó tiempo para mucho más, salvo para otra baja en la visita. Carlos Jacobi recibió también la roja y no estará en la vuelta. Con el correr del reloj ambos parecieron conformarse. Sobre todo la visita, que conserva un largo invicto y podrá dirimir la cuestión en La Caldera, que será un hervidero.
Sobre el final, y a la espera de los informes, Ludueña levantó la roja dos veces seguidas una vez finalizado el enfrentamiento. Aparentemente, para integrantes de Yrigoyen. Aún no está claro si eran jugadores o integrantes del cuerpo técnico del Diablo.
Así las cosas, con pronóstico incierto, en Tío Pujio se definirá quién será el dueño de una llave muy pareja.
“Mano a mano hemos quedado”, cantaba Julio Sosa en un tango. Pero hay esperanza, ya que se trata de equipos con jugadores buen pie, pero la planilla es bien distinta al campo, donde deben hacerse presentes los gritos que revelarán a uno de los cuatro candidatos a la corona.
La figura: Martín Arroyo
El volante genera juego, pero tuvo un duelo interesante con Álvaro Biani donde repartieron estilo. La falta de creatividad en el mediocampo fue una moneda corriente.
Guillermo García, en el local, fue la columna vertebral, cuando pudo.
El árbitro: Gonzalo Ludueña
Regular. En un momento, el cotejo se le fue de las manos. Se dejó conversar mucho por los “mañosos” de nuestro fútbol doméstico.
De igual modo, fue criterioso y trató de mantenerse al
margen de las polémicas
