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La esperanza verde se hizo realidad

Rivadavia venció 3-1 a Española como local y avanzó a cuartos de final, gracias a la ventaja deportiva. García, Lucas Mignola y Kevin Roda, con un polémico penal, marcaron para el vencedor, que terminó con nueve contra diez de su rival
lunes, 30 de octubre de 2023 · 13:00

Una vez más, Rivadavia fue “el Verde de los milagros”. La esperanza, representada en ese color, la daba -y la terminó dando- esa cancha de Arroyo Cabral, en la que el local tenía que ganar por al menos dos goles para clasificar a cuartos de final.

En frente, el siempre difícil Asociación Española, que con algunas variantes con respecto al torneo anterior se las ingenió para foguear a los pibes y, mezclados con los experimentados, no solo habían clasificado, sino que venían de ganarle 2 a 0 al último finalista del torneo doméstico.

En lo futbolístico, el partido se dividió claramente en dos: el primer tiempo, muy entretenido, y el complemento, muy luchado, discutido, con poco juego. En ese marco, comenzó mejor el local: a los 3 minutos, abrió rápido el partido con un golazo de media distancia de la Pepa Guillermo García. El volante central del Verde sorprendió a todos con un remate al ángulo que tomó por sorpresa al arquero Giordano y los suyos.

A partir de ahí, el local se sintió más liberado, sabiendo que solo necesitaba un gol para pasar, y empezó a dominar el partido. Del centro a la derecha, Córdoba se asociaba muy bien con Gozzerino y a veces acompañaba la jugada Javier Demarchi, acostumbrado más a ir por la izquierda.

Justamente, un centro al corazón del área de Gozzerino terminó en un pifie de Cacciavillani en el despeje y casi terminó en el 2 a 0.

El visitante se fue acoplando al partido recién desde el minuto 10, apostando a la velocidad de Molar por izquierda y al muy buen juego de espaldas que hacía Marco Mancilla. En una de esas acciones, el centrodelantero encontró la diagonal de Mignola, quien, apurado, remató cruzado y desviado.

Esa acción pareció ser un aviso, ya que al minuto 18, Española aprovechó una defensa rival mal parada y encontró el empate con una muy buena habilitación de Molar para Silvero, que enganchó muy bien y venció la resistencia de Marcelo Berardo. 1-1 y volver a empezar con la ley del ex (no lo festejó por su pasado en el Verde cabralense).

El empate tranquilizó al Gallego, que intentó vanamente poner el partido en el freezer. Rivadavia siguió buscando y el tiro libre del Caco Gozzerino pasó muy cerca (24 m.). Por esa vía, el equipo de Peñaloza encontró otra vez la ventaja parcial: Lucas Mignola, de zurda, a pierna cambiada, hizo estéril la estirada de Giordano y la colocó en el ángulo para el 2-1 parcial.

Media hora de juego y ya 3 goles que reflejaban lo sucedido en cancha del Verde. Era normal que Rivadavia sintiera el desgaste del partido y el calor sofocante (aunque de a poco empezaba a mermar) y que Española intentara buscar de contra.

Sin embargo, pese a las buenas intenciones de ambos de salir jugando con lo suyo, las imprecisiones se adueñaron del duelo y recién sobre el final volvió a aparecer una jugada de riesgo: otra vez Gozzerino por derecha, centro por lo bajo y Giordano le tapó el mano a mano a Biani en el rebote.

Pero había más. El propio Gozzerino, que venía siendo de lo mejor de la cancha, recibió la segunda amarilla por una falta cerca de la mitad de la cancha y Rivadavia se fue al descanso con un jugador menos.

En el complemento, el local tardó en reaccionar ante la inferioridad numérica y la necesidad de hacer otro gol. Y Española pecó de ingenuo al dejar pasar los minutos y no poder (o no querer) arriesgar algo más.

Al minuto 18, gracias a un error del visitante, llegó la expulsión de Corbalán por una patada de atrás al ingresado Agustín Pérez. 10 contra 10. Quizá Rivadavia podía encontrar los caminos en busca del gol; sin embargo, el único camino que encontró fue nuevamente el tiro libre de Mignola, que esta vez obtuvo una muy buena respuesta de Giordano.

Hasta que llegó la jugada que terminó definiendo el partido (y la serie). Biani avanzó por la izquierda, se metió en el área, frenó y recibió una discutida infracción. El árbitro Diego Ortega dudó, pero se apoyó en una decisión de su asistente Federico Rodríguez, quien estaba en otro sector que donde se desarrolló la jugada.

Pese a la protesta de todo Española y al festejo adelantado de Rivadavia, faltaba patear el penal y no estaba Gozzerino. Roda lo cambió por gol al minuto 32 y, ahora, el que entró en la desesperación fue Española. Pero el autor del tercero tuvo una reacción injustificada al gritarle el gol a la parcialidad del rival y recibió la expulsión.

A partir de ahí, Española intentó con los pibes y algunas faltas dudosas que generaban los más experimentados. Justamente, dos veces tuvo el juvenil Felipe Meloni su chance con pelotas paradas cerradas, y en ambas ocasiones respondió muy bien el inoxidable Berardo.

Atrás había quedado la detención del partido por los incidentes generados en las tribunas tras el festejo de Roda, más los minutos perdidos en la acción del penal y alguna viveza criolla que hizo perder algo de tiempo. Pero el árbitro adicionó uno más y le había dado, en total, 13 minutos a Española para que pudiera descontar y obtener la clasificación.

Berardo se encargó de descolgar los distintos centros que fueron llegando al área del local y el equipo de Valle dejó todo, pero no consiguió el gol que necesitaba para acceder a cuartos de final.

Una vez más, la esperanza verde se hizo realidad en Arroyo Cabral y Rivadavia, esta vez por la ventaja deportiva, está entre los 8 mejores del Clausura.

 

La figura - Guillermo García

Abrió la cuenta con un golazo que le dio cierta tranquilidad a su equipo. Fue la voz de mando adentro de la cancha y manejó el mediocampo, haciéndose cargo ante la expulsión de Gozzerino. También se destacaron Berardo y Lucas Mignola. En Española, los experimentados Facundo Mignola y Mancilla.

El árbitro - Diego Ortega

Regular. Estuvo firme en sus decisiones hasta la jugada del polémico penal, cuando se quiso apoyar en uno de sus asistentes. A partir de ahí, se le fue el partido de las manos. Correcto en las tres expulsiones.