LVF / Clausura / 2da. fecha / Zona Centro
Un campeón reducido
Unión Central venció 1-0 a Alem, ganador del Apertura, que jugó con muchos juveniles en la PlazaEscribe: Ricardo Pasero
En su regreso a la competencia, el último campeón, con varios juveniles en sus filas, sucumbió ante Unión Central, que lo venció por la mínima diferencia.
En la hermosa tarde villamariense, con un toque primaveral que parecía desmentir al calendario, Unión Central se dio el gran gusto de vencer al último campeón. Con el oportunismo de Jonathan Gómez para concretar una de las pocas chances que tuvo y la entrega que caracteriza al Aurinegro como bandera, los dirigidos por Morello se quedaron con los primeros tres puntos del torneo.
Con notables ausencias de la talla de Fabián Martínez, Pablo Fernández, Agustín Candellero, Claudio Díaz, Jonathan Rosales, Rodrigo Márquez, Mauro Fuente, entre otros, el entrenador tricolor Mauricio Morales debió recurrir al semillero del club para rearmar un plantel que le permita estar a la altura de las exigencias habituales del club. Esperando también la puesta a punto de algunos refuerzos que se sumarán en los próximos días, el Chopo mandó al césped de Plaza Ocampo a un plantel de pibes que bien conoce y que estuvieron a la altura de las circunstancias.
Comenzó mejor el León, con la movilidad de Benjamín López y Lautaro Pereyra como una de sus mejores cartas. Unión no la pasó bien en esos primeros momentos del juego. Llegó el visitante con riesgo y Unión debió sufrir.
A los 2’, Benjamín López (atrevido, gambeteador), tras una buena jugada individual, no pudo definir bien y, tras un rebote, el peligro inminente de gol se diluyó en un tiro de esquina. Lautaro Pereyra aportó lo suyo en ese buen arranque del visitante y con un tiro libre cerrado complicó al arquero local cuando se jugaban 12’. Unión, impactado y sin respuestas, buscaba aire como esos boxeadores acorralados por un rival que no deja de pegar e insistir.
A los 14’, Jenaro Heredia (buen tranco, físico interesante) encaró hacia el arco rival y, como los viejos “nueve”, sacó el disparo rasante al pisar el área, que el arquero Braian Druetta controló en dos tiempos.
Pero los pibes del Tricolor cometieron un pecado típico de juventud, dejaron pasar su momento. Lentamente, los volantes de Unión aparecieron en escena y de la mano de Héctor Auvert, su número cinco, emparejaron el desarrollo. Cuando el local se amigó con la pelota, pudo jugar y pensar en atacar. Aparecieron Valentín Cosarini y Jonathan Gómez para imprimirle dinámica y creatividad a los movimientos de Unión. El escenario planteado se modificó y Alem no supo como contestar. En esos instantes de confusión, el local, más sereno y lúcido, alcanzaría el desnivel. Iban 27’ cuando Valentín Cosarini metió un centro perfecto, lejos del arquero Morales, que falló en el cálculo y quedó pagando. Cabeceó primero Ezequiel Porta y la pelota sin dueño en el área de Alem le quedó para que Jonathan Gómez metiera el derechazo goleador y colocara el 1 a 0 para Unión. Alem ensayó una respuesta emocional, desde el corazón. Confirmando que, en el fútbol, la genética tampoco falla. No fue suficiente, con el corazón solo no alcanza. También la cabeza juega su partido. Unión casi confunde el rumbo cuando Jonathan Gómez le fue muy fuerte a Benjamín López disputando un balón en una zona intrascendente del campo. El juez Moyano le mostró una amarilla piadosa que tuvo sabor a poco. Pocos minutos después, el propio Gómez casi deja a su equipo con diez, tras una fuerte falta en perjuicio de Martín Fava. El juez Moyano miró para otro lado y el jugador de Unión pudo seguir en cancha de forma increíble. El traje de peleador, que siempre le queda bien a Unión, pareció ser la vestimenta elegida por el local.
Para Alem, el resto del juego fue todo en subida y con el viento en contra.
Nunca encontró el rumbo y maltrató demasiado la pelota. Unión dejó pasar el tiempo, amuralló el fondo y se dedicó a prestarle el balón a su oponente, a sabiendas de las limitaciones del adversario.
De contra, el local tuvo pocas opciones de gol, pensando que enfrente tenía un rival desarmado y con mucho desorden en sus líneas.
Los cambios en Unión le otorgaron el aire que necesitaba para seguir administrando la ventaja. Sobre los 20’, Ezequiel Olmedo casi sorprendió con un disparo de casi treinta metros, que el arquero Morales controló sin dificultades. Cerca del final, pudo aumentar con un cabezazo de Auvert sumado al ataque, que salió cerca del poste derecho del arco defendido por Morales. Iban 38’. Pero la más clara de Unión estuvo en los pies de Dino Gagliese, que terminó fallando en el toque final (39’).
Alem apuró en el final, sin ideas, pero con mucha entrega. Con una camiseta pesada, los pibes del Tricolor demostraron que la pueden lucir sin temor al “qué dirán”. Habrá tiempo de volver a cosechar, ahora es tiempo de sembrar.
Unión ganó por primera vez y lo justificó con creces. Le ganó al campeón y busca ser protagonista.
La figura: Jonathan Gómez.
Aportó dinámica y le dio profundidad al juego de Unión. Preciso y claro a la hora de jugar la pelota, coronó una buena tarde conquistando el gol de la victoria de su equipo.

El árbitro: Richard Moyano.
No tuvo mayores incovenientes para sacar adelante al partido. Se lo puede cuestionar en lo disciplinario, donde no estuvo fino. Faltaron algunas tarjetas en un partido donde, por momentos, se jugó fuerte.
Video: Liga Villamariense de Fútbol.
