LVF / Clausura / 2da. fecha / Zona Sur
Ticino arrancó feliz en Cabral
El Atlético plasmó su potencial ante un Rivadavia en transición y le ganó 2 a 0 con un?Ayrton Páez decisivo, que metió un tanto y sirvió para el de JacobiEn los últimos años, el fútbol local se acostumbró a señalar que si hay candidato en cada arranque de campeonato, ese es Atlético Ticino.
Por estructura armada, por aplomo, por figuras y por la diferencia que marca su diez, Ayrton Páez, el Rojiblanco siguió ayer reflejando ese nombrado axioma.
En Arroyo Cabral, el equipo dirigido por Pablo Suárez debutó en el Clausura con éxito, al superar a un Rivadavia que afronta la competencia con menos potencial que otras veces y apuesta a sus juveniles en una etapa de transición.
El 2 a 0 final de Ticino tuvo un gol en cada tiempo y demostró que algunos equipos saben cómo lastimar al rival y a otros le cuesta en demasía, más allá de su buen trabajo.
Es que Rivadavia, a pesar de las bajas y de tener una formación muy nueva, hizo un partido parejo, pero declinó en el resultado por la jerarquía de su rival.
A los 7 minutos de juego, el Verde ya avisaba que no iba a dejarse llevar por delante porque presionó bien en el medio, trató de ser pulcro con la pelota y tuvo una chance clara en un centro de Matías Rojas y un frentazo de Agustín Pérez que salió apenas desviado.
Por entonces, Ticino trataba de acomodarse en una estructura (sin centrodelantero y con Lautaro Monje en la mitad de la cancha) que no dominaba como en otras etapas, pero estaba lista para explotar espacios con el desequilibrante Páez y otras armas virtuosas que tiene el equipo.
Con el correr de los minutos, la intensidad de Rivadavia para recuperar la pelota fue mermando y Ticino apuró con algunos remates: uno de Monje, desde afuera del área, y otra de Páez (también desviado), luego de una gran maniobra de Bergese.
Al promediar la etapa inicial, el visitante ya era el equipo fuerte que su gente esperaba, mucho porque Páez empezaba a encabezar cada ataque.
A los 37’, el diez armó una jugada sensacional, triangulando con Monje, Maldonado y Matías Bianchi, que no alcanzó a definir.
Tres minutos después, Ayrton vio adelantado al arquero y le pegó desde la mitad de la cancha, pero le falló al arco.
Así, con su acercamiento al gol, la tendencia fue letal.
Rivadavia podía tener más problemas y no aguantó hasta el final de la primera etapa porque, a los 48’, Danna perdió en la salida, Bertola habilitó a Páez y, esta vez, el mejor de la cancha no perdonó:?se filtró entre los centrales y, con un toque, batió a su excompañero, Emiliano Rodríguez, poniendo la pelota al lado de un palo.
Con ese gol se cerró el primer tiempo y Rivadavia, limitado en su potencial, se vio obligado a salir a buscar el empate en el complemento.
En esa etapa final, Ticino casi marca de arranque con una jugada de Matías Bianchi que terminó con un remate elevado. Sin embargo, Rivadavia -con un buen trabajo de Franco Gozzerino en la zona central- tuvo dos oportunidades nítidas para empatarlo: a los 12’, Castro se escapó por derecha y, tras el centro, Pérez ensayó una media chilena que no fue gol por los reflejos de Diego Fantino que, cayéndose, la sacó en la línea.
A los 20’ fue la otra clara del Verde: Pérez tiró una pared con Demarchi y, de cara al arco, después le pegó defectuosamente.
El Chacho Peñaloza, un estratega altamente comprobado en la liga, buscó darle más impulso con los cambios, pero fueron las modificaciones de Ticino las que surtieron mayor efecto, por la velocidad que imprimieron los ingresados Lucas Bolatti y Elías Acosta.
No obstante, la continuidad en la cancha de Páez fue suficiente.
El diez se perdió dos veces el segundo y habilitó en otras dos oportunidades. En la primera la dilapidó Acosta. Y en la segunda, el centro perfecto fue capitalizado por Carlos Jacobi, que metió la cabeza con dirección y estableció el 2 a 0.
Con la ventaja, el partido prácticamente se acabó porque Ticino supo manejar los minutos finales con oficio y redondeó una victoria inobjetable.
Rivadavia deberá entender que todo será su aprendizaje. Al ganador, en tanto, nadie hoy lo discute como candidato.
La figura: Ayrton Páez.
El crack sigue vigente. Metió un gol, habilitó en el otro y siempre generó peligro. Otro factor clave fue Carlos Jacobi, precisamente, autor del segundo.

El árbitro: Federico Nieto.
Se equivocó más de una vez en situaciones que eran al revés y eso empañó su labor, aunque no influyó en el resultado. Con buenas y malas.
