FEMENINO / Final / Revancha
Con el título de campeón
Universitario igualó sin goles ante Alem e hizo prevalecer el triunfo por 3 a 1 en la ida para coronarse por primera vez en su historiaTras una mañana fría, nublada y con excesiva niebla, el sol apareció y el clima primaveral se hizo presente en Plaza Ocampo. Es que la final del fútbol femenino debía ser una fiesta, y el tiempo debía acompañar, así como lo hizo la gente, con una asistencia superior a las mil personas.
Si nos remontamos una semana atrás, veíamos como las chicas de Universitario comenzaban a pasarle las medidas al orfebre encargado de hacer las coronas del nuevo reinado; es que una diferencia de dos goles (3-1) parecía ser muy abultada y difícil de igualar. El gran potencial goleador de la dupla Oviedo-Gamba ya habían dejado en claro que lo hecho en el campeonato no era casualidad.
Universitario había capitalizado de la mejor manera los errores de su rival y transitó la semana con un poco más de tranquilidad: tenía media final en el bolsillo.
Por el lado del local, las sensaciones eran diferentes: no había tristeza, tampoco enojo, pero sí cierta decepción o impotencia con el resultado del primer “chico” que las condenaba a hacer un partido casi perfecto para que la historia final se modificara. Errores propios en momentos claves las habían dejado con las manos vacías en los primeros sesenta minutos, pero eran conscientes de que tenían puesta la camiseta de Alem, y la mística y la hinchada nunca iban a faltar. Menos, en los momentos más complicados.
Ojo, ni por la hinchada ni por la mística estaban estas “leonas” en la final: el plantel femenino del club villanovense es el único equipo de la Liga Villamariense en jugar absolutamente todos los partidos desde que se creó la misma, ya que el Tricolor ha dicho presente en las tres finales disputadas, y no es casualidad.
Ya en el partido, tras el pitazo inicial de Evelyn Luján, Alem salió con todo en búsqueda del rápido descuento que le devolviera la ilusión. Apoyadas en la velocidad e intensidad de Fiamma Sepúlveda, las dirigidas por Oscar Contreras presionaban a su rival por el sector izquierdo e inclinaban la cancha para el sector del ex aserradero.
Es así como llegó la primera opción de gol del encuentro, a partir de una enorme corrida de Sofía Correa que finalmente pudo frenar Celeste García ante la definición de la histórica delantera tricolor.
Universitario sentía la embestida de su rival, pero aguantaba, y con el pasar de los minutos era más firme el cimiento de donde se sostenía. Alem intentaba llevarse por delante a la U, pero no con demasiada claridad ni fútbol. Y es aquí en donde los fantasmas comenzaban a aparecer: el reloj que no paraba de comer minutos y el enorme trabajo de Camila Bianciotto en mitad de cancha los atraían aún más.
Sobre el final de los primeros 30 minutos, un soberbio centro de Micaela Gamba fue conectado de primera por la capitana Janet Vieyra, quien erró un gol increíble que hubiera terminado con todas las esperanzas de las villanovenses.
Una vez comenzado el complemento, las Leonas continuaron intentando al menos marcar el descuento y despedirse con una victoria del campeonato, pero no lo lograron. Primero, un centro de Dalma Aranda se cerró de repente y se marchó apenas por arriba del travesaño. Luego, la hábil Fiamma Sepúlveda elaboró en soledad una gran jugada que la puso frente a frente ante la arquera García, pero se quedó sin resto físico a la hora de definir y el remate débil no pudo acortar distancias en el marcador.
Faltaban apenas unos minutos para el final del encuentro y la desazón pesaba en las piernas de las locales. El no poder dar vuelta la historia y repetir la consagración del año pasado dolía.
Para peor, sobre el final, la fiesta de la definición se empañó cuando tras una falta dentro del área de la arquera Virginia Córdoba a Julia Villegas, la jueza del partido cobró penal para Universitario. Luego expulsó a Lorena Moyano y amagó con suspender definitivamente el partido al sentirse agredida (estuvo casi 15 minutos parado con la terna arbitral en el vestuario y peleas sin sentido).
Tras recuperar las garantías que necesitaba para dirigir, Luján retornó al campo de juego y el penal se ejecutó: desde los doce pasos, Janet Vieyra no pudo ponerle el broche de oro a la coronación de su equipo al elevar su remate por arriba del travesaño.
Sin embargo, poco importó el penal fallado, ya que, instantáneamente, el partido se dio por concluido (aún faltando tres minutos por jugar) y Universitario se coronó campeón del fútbol femenino de la Liga Villamariense por primera vez en su historia, sumando su copa a la vitrina ya ocupada por Alem e Hipólito Yrigoyen de Tío Pujio.
De esta manera, el conjunto conducido por Joaquín Piovano se quedó con el primer puesto en un torneo en donde no solo demostró un poderío ofensivo envidiable de la mano de Oviedo y Gamba, sino también un orden táctico para destacar, un tándem defensivo impasable conformado por Prida y Vieyra, velocidad con Quinteros y Pedraza, y un mediocampo inteligente y eficaz comandado por Camila Bianciotto.
La figura: Camila Bianciotto
La mediocampista central de la U jugó un partido para ponerlo en un cuadro. Cortó y distribuyó inteligentemente cuanta pelota pasó por su sector.
El árbitro: Evelyn Luján
Bien, aunque demasiado estricta y reglamentarista. Le faltó un poco “jugar” la final entendiendo que era justamente eso.
