LIGA VILLAMARIENSE / TERCERA FINAL

Alem logró en los penales una conquista con miles de almas

Empujado por su gente, el León acertó en los penales tras un pobre empate en cero ante Ricardo Gutiérrez y celebró su primer título en esta década, como en casi todas las anteriores. El RG, de campaña histórica, no pudo embocarla desde los 12 pasos
lunes, 18 de julio de 2022 · 07:00

Para Jorge Valdano el fútbol es un estado de ánimo.

Para los libros y hasta Wikipedia, la definición de estado de ánimo es “una actitud o disposición en la vida emocional. No es una situación emocional transitoria. Es un estado, una forma de permanecer, de estar, cuya duración es prolongada y destaca sobre el resto del mundo psíquico”.

Alem vendría a ser esto. Un estado de ánimo permanente, un empuje constante que lo lleva a celebrar junto a su gente en todas las décadas, desde que el fútbol local tiene el nombre de Villa Nueva incorporado en sus competencias.

De otra manera no se explica que, después de un partido malo y de un tercer empate en la final ante Ricardo Gutiérrez de La Palestina, el León vaya caminando a la pelota sigilosamente, por Plaza Ocampo, como quien sabe que va a cazar su presa en el medio del monte y termine convirtiendo uno, dos, tres penales, mientras al rival se le escapa la tortuga.

Parece conectado Alem a ese empuje multitudinario que llega desde la tribuna de cemento, donde ver el momento cúlmine es casi tan difícil como jugarlo, porque no cabe un alfiler.  Pero el amontonamiento se hace eco de aliento, acompaña primero el paso del pibe Lautaro Pereyra (que para entrar en la historia, sabe bien lo que significa Alem porque es hijo del arquero y, precisamente, historiador, Luciano Pereyra). Y el pibe va, la toca a un costado de un arquero que va para el otro lado. Y es en ese instante cuando Alem empieza a sacar la luz de ventaja en la final, luego de que Tobías Ripa, en Ricardo Gutiérrez, reventara el travesaño y se quedara con las ganas en el inicio de la definición por penales.

El estado de ánimo parece instalado.

Una postal repetida del partido. Todos poniendo, sin dar espacios 

El RG vuelve a fallar con Gastón Ripa, aunque esta vez hay mérito de Leonardo Morales, que se tira al costado, pero la saca con el pie. Sí, el nieto del Chopo, que hace unos días se fue al cielo para ver el partido desde otra óptica o para decirle a otras leyendas de otros tiempos que ahí estaba Alem de nuevo, cerca del título.

La tendencia parece irreversible: Pablo Fernández, el líder del grupo, le pega con el corazón de león y 2 a 0.

La definición es cruel para este histórico RG, que ni siquiera puede embocarla con Leo Bianchetta, uno de sus mejores valores, que la manda a la calle San Juan.

El final estaba escrito entonces, con Claudio Díaz, el que lleva la 10 de la Tricolor, resolviendo la definición con un toque de su zurda mágica. Y a soltar la alegría, a darle el abrazo al público... A seguir con la química.

El pibe Pereyra celebra con el otro Pereyra, Agustín. Alem aprovechó el último tramo del campeonato para demostrar su chapa de grande

Trabados

Atrás de los penales, el partido se había apretado como en las tribunas.

Es que mientras la gente se agolpaba en la de cemento (Alem) y en toda la franja de la techada (Ricardo Gutiérrez), en la cancha tampoco se veían espacios.

Lo que pasaba en el estadio era superpoblación de hinchas en, quizás, una de las finales más taquilleras de los últimos tiempos.

Sin embargo, lo que sucedía en el terreno de juego era falta de inteligencia para aprovechar el ancho de la cancha.

No se vio ni un cambio de frente en los primeros 30 minutos de juego, donde el compromiso estaba puesto en la enjundia, en ver quién “ponía” más fuerte.

Encima, de acuerdo a lo sucedido una semana atrás, ambos técnicos corrigieron para recuperar la pelota, aunque los equipos no le dieron después un buen destino.

El RG -con tres en el fondo- clausuró mejor la zona por donde podían penetrar Rodrigo Márques y el “Lanita” Díaz, mientras Alem se ocupó de que la pelota no le cayera al goleador del campeonato, Ramiro Giraudo.

A pesar de esto, la más clara en el primer tiempo fue del nueve del RG, tras una de las pocas ocasiones bien armadas:?la aguantó Bianchetta, se la llevó Lucas Sosa, la tocó Valentín Cativelli y después Giraudo no alcanzó a definir bien con el arquero Morales casi encima de la pelota.

Corrían 10 minutos de partido cuando los hinchas de La Palestina redoblaban esa ilusión con Cachete y compañía, pero era solo un espejismo.

En un partido chato, donde escasean las ideas, suelen sobresalir los que rompen atrás y saben alejar los riesgos. Entonces primero Mayco Andrada, en el RG, y luego Fabián Martínez, en el León, se ocuparon de despejar todo y se erigieron como los hombres más lúcidos.

Alem fue mejorando después de los 20 minutos, cuando halló en las corridas de Agustín Pereyra una llave para entrarle a la defensa palestina. Pero a la hora de resolver en los últimos metros, el equipo villanovense siempre estuvo incómodo.

A los 29’, un centro que no pudieron conectar Mauro Fuente y el mencionado Pereyra terminó siendo lo más peligroso de Alem en ataque. Y el RG, que se fue desinflando con el correr de los minutos, apenas luego atacó con una arremetida de Manzanares, que se demoró para pegarle al arco en el área.

Esta postura de ambos equipos no tuvo prácticamente modificaciones en el segundo tiempo.

Ricardo Gutiérrez se tornó muy predecible en esa etapa y quedó lejos del arco de Morales, mientras el Tricolor intentó darle más protagonismo al Lanita Díaz y se repitió en el ataque por la derecha, desde donde generó un remate de Pereyra y otro de Fuente, desviados. No obstante, por el otro lado, el ingresado Benjamín López dejó a todos atónitos cuando la robó en la salida rival y encaró con velocidad para definir como los dioses, pero el arquero Becco voló magistralmente para desviar la pelota al córner.

Después no hubo casi nada más que pelotazos, pases intrascendentes o búsquedas sin destino hasta que la vida de este duelo inédito en las finales quedó eternizada en los penales:?habían empatado sin goles en Villa Nueva, 2 a 2 en La Palestina y, otra vez, 0 a 0 en Plaza Ocampo.

 

Título a la gente

Se podría decir que no quedó nadie en La Palestina durante la tarde de ayer.

Los hinchas llegaron a Villa María en gran número y la tribuna techada fue sector de “tierra santa”. De hecho, con el partido empezado hubo quienes todavía intentaban entrar por ese costado.

Del otro lado, Alem era popular por donde se lo mirara, con al menos tres mil personas agolpándose para vivir la fiesta.

El fútbol en la cancha no dio un gran espectáculo, pero en las gradas quedó claro que fue una de las finales con más público.

La Placita no alcanzó (con las dos populares tras los arcos inhabilitadas, por mal estado), para semejante demanda.

La gente bien podría haberse llevado la copa.

Así lo entendió el plantel villanovense cuando salió a mostrar el trofeo ante los miles de almas que, conmovidas, gritaban “dale campeón”.

De distintas edades, clases sociales o géneros, la unidad del León se hacía un solo grito electrizante que luego siguió camino hacia Villa Nueva, con fiesta en la esquina de Marcos Juárez y Comercio, en la casa del campeón.

Esa misma química fue quizás la que se imprimió en el momento decisivo de la tarde, como una forma de explicar ese estado de ánimo que no se compra ni vende, que nace de las entrañas mismas de un club acostumbrado a la garra, a la pasión, al corazón en la mano.

En esa pasión Alem fue haciendo historia. Y?así lo certificó con este plantel campeón que armó el Chopito Morales, con un mix de grandes y jóvenes que hizo lectura del significado de la camiseta, dio vuelta dos series en cuartos y semis y, ante un rival para sacarse el sombrero, esperó el momento ideal para merecer el campeonato, cargado del plus de energía que le transmite la fidelidad de su pueblo.

 

El árbitro - Jonathan Rodríguez Leiría

El cordobés sacó el partido adelante como un veterano, aunque solo tiene 32 años. No se comprometió demasiado cerca de las áreas y dejó pasar tarjetas como a Candellero, por reiteración de faltas. Por momentos dejó que el partido se tornara más violento hasta “manejarlo” con astucia. Demostró ser un árbitro de carrera. 

 

La figura - Fabián Martínez

Un león del fondo, un animal. Se devoró la figura de Ramiro Giraudo y siempre cortó con oficio atrás para sacar el peligro. El RG no pudo con él más que con Morales. También se destacó el arquero del León, en los penales, y Pablo Fernández. En la visita, el mejor fue el arquero Becco, que sacó un par de tiros complicados.

 

FIESTA EN LAS TRIBUNAS

No hubo que lamentar problemas en las tribunas, siendo uno de los partidos con más gente en la Placita de los últimos años. 

 

FINALISTA DEL AÑO

Alem fue subcampeón en reserva, llegó a la final del fútbol femenino y ganó el Apertura del masculino. Sin dudas, una mitad de año excepcional.

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