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Una divinidad en Tierra Santa

La Palestina está de bendiciones: con una gran jugada de Bianchetta y un gol de Ramiro Giraudo, Ricardo Gutiérrez derrotó 1-0 a Colón y se clasificó por primera vez a la final del torneo
lunes, 27 de junio de 2022 · 12:46

En Tierra Santa, una divinidad penetró ayer por la tarde la cancha de fútbol para marcar a fuego a sus habitantes.

Ricardo Gutiérrez, un club acostumbrado a ver desde afuera las finales de la Liga Villamariense, dio el paso histórico en su cancha y desató el ritual del festejo como una procesión a la iglesia Nuestra Señora del Rosario.

El equipo, bien armado y bautizado para ganar más que otros fieles en este campeonato, venció finalmente 1-0 a Colón por una obra celestial de Leo Bianchetta que Ramiro Giraudo le puso firma para certificar la liturgia palestina en las tribunas.

Entre bufandas, gorros de lana y camperones, se alcanzaban a divisar ojos mojados y pieles rojizas de emoción, buscando abrazos interminables.

En la semana previa, ya el técnico, Heraldo Pereno, le contaba a El Diario que “el pueblo” era “una hermosura”. Fue un augurio.

 

Rezo por vos

Después de un partido de ida sin goles, el local?intentó ser más prolijo desde el arranque y puso a Colón en aprietos para comenzar a plasmar en el ambiente que estaba para ser finalista.

El Rojinegro lo esperó con un dispositivo defensivo, bancado por Franco Ñáñez como primer abanderado de la recuperación y con la idea de salir de contra. Sin embargo, el RG?demostró que tiene potencia para traccionar por afuera, con Joel Manzanares y Lucas Sosa llegando penetrando hasta el fondo para enviar centros de riesgo.

Fue tan bueno el inicio del equipo de Pereno que, a los 10 minutos, ya había generado tres acciones claras, primero con una palomita de Nicolás Rodríguez que se fue desviada, después con un remate de Sosa que salió elevado y, en tercera situación, con una arremetida en el área de varios jugadores que no terminó en gol de milagro:?el arquero Joaquín Peretti, dos veces, y el defensor Daniel Méndes, alcanzaron a sacarla como pudieron para dejar pasar el temblor.

Colón no se sintió cómodo, pero siguió con su libreto y tuvo dos ocasiones para desnivelar el marcador:?un remate alejado de Agustín Moreno y un increíble mano a mano de Salinas que tapó Mayco Becco de manera espectacular.

Lo demás, al menos en el primer tiempo, fue del RG, que halló recuperación en primera línea con Federico Tottis y presionó bien desde los laterales, buscando poner en órbita a Leo Bianchetta, el hombre de las asistencias.

Claro que todo lo bueno se debe reflejar en el resultado, pero el local falló mucho en los últimos metros. Valentín Cativelli estuvo lejos de su mejor nivel y el resto no acertaba desde adentro del área.

Es cierto que Peretti salvó un par de veces más la caída de su valla, pero también hubo acciones en las que Bianchetta o Giraudo recibieron en el área y terminaron pegándole en forma defectuosa.

Desde la tribuna, la hinchada ya empezaba a rezar para que la pelota entrara porque, se sabe, en el fútbol los goles que no se hacen te lo certifican en el propio.

 

La salvación

Colón trató de salir más atrevido en el segundo tiempo, adelantando líneas, aunque no pudo unir en la zona de gestación a Moreno con los delanteros, y el equipo pareció destinado a tirar centros o pelotazos largos que fueron presa fácil para una de las figuras del partido, el tiempista Mayco Andrada.

Un disparo de Luque que sacó Becco fue lo más riesgoso del equipo cabralense. Y el partido luego entró en una meseta hasta que, a los 18 minutos, Bianchetta “abrió las aguas”?como un momento bíblico:?escapó por derecha, la pisó para desairar a su marcador por el sector derecho y envió el pase largo y bajo que encontró, en el centro del área chica, la aparición salvadora de Giraudo, que apenas puso el botín para escribir el versículo más importante del partido.

De ahí en más, el RG se dedicó a cuidarse, con el ingreso de Tobías Ripa (defensor) por Cativelli (delantero) como una señal del aguante.

Colón fue a buscar el partido con el orgullo herido y con su gente apoyando desde afuera, pero le faltó claridad, como durante todo el partido. Encima, Andrada fue impasable en el fondo local, incluso cuando entró otro grandote (Bogni) para esperar el centro junto a Salinas.

La expulsión de Franco Ñáñez, de lo mejor del equipo, fue finalmente la expresión de esa impotencia.

Ricardo Gutiérrez terminó pidiendo la hora, pero con la certeza de que ya había hecho lo suficiente. Entonces, cuando escuchó el pitazo final, sintió ese momento angelado, el que solo tienen los finalistas, pisando firme en Tierra Santa.

El árbitro - Jonathan Rodríguez Leiría

No tuvo problemas. Llevó el partido con tranquilidad y, más allá de algún error mínimo, acertó en la mayoría de las decisiones. Nada para discutir en la roja a Ñáñez, aunque quedó la duda en otros golpes violentos en el juego que no penó con tarjeta. 

La figura - Leo Bianchetta

Sus lanzamientos fueron fundamentales para la ofensiva del equipo y hasta llegó a dar la asistencia en el gol. Otro pilar fue el central Mayco Andrada que, con 37 años, llegó a todas y fue impasable. Bien además los volantes externos.