Básquet / Alexis Elsener

“Ahora vamos con más fuerza por el ascenso”

lunes, 27 de junio de 2022 · 08:30

El villamariense, renovó su contrato con el Veltex Shizuoka, de la liga japonesa de básquetbol, y apuesta al gran objetivo de la franquicia. De visita por unos días a la ciudad, habló de la alegría de seguir en el equipo, su vida en el país oriental y hasta recordó la repercusión que tuvo su casamiento por Zoom

 

Alexis Elsener es uno de los villamarienses que se han convertido en embajadores deportivos de la ciudad. Hace unos días, el jugador de 34 años regresó a la ciudad luego de jugar su primera temporada en la Liga de Japón, a donde regresará en pocas semanas, aunque con una realidad diferente a la que encontró cuando llegó el año pasado.

El alero es un personaje particular, educado, amable, trabajador y responsable. Pero también es de los deportistas que no olvida su ciudad y responde a cada mensaje por celular o cada saludo que recibe, cosa que lo destaca más aún su don de buena gente.

Como en cada ocasión que retorna por unos días a la ciudad, un lugar para encontrarlo es en el club Ameghino, donde entrena y comparte el trabajo diario con el plantel del León.

Luego de una de las prácticas se acerca al periodista de El Diario y comienza un diálogo de sus vivencias, las sensaciones que atraviesa un jugador de experiencia que juega a casi 18 mil kilómetros de su familia y comenta:

 “Estoy muy contento de estar en mi ciudad querida, de reencontrarme con mi familia, amigos, son cosas que extrañé mucho en estos 10 meses que estuve en Japón. No fue fácil la vida allá lejos de mi familia, pero estoy acá disfrutando de reencontrarme con todos ellos. Estuve unas semanas antes de irme a Japón el año pasado, luego de estar casi 18 meses sin volver, cuando estuve jugando por México, Colombia y Uruguay. Fue una gira muy linda”.

-¿Cómo es tu vida en Japón en lo personal y en lo deportivo?

-Deportivamente tiene diferencia con la Liga Nacional, con nuestro básquetbol. Allá se juega a otra velocidad, son muy rápidos. Es muy curioso lo que es su cultura, de cómo viven. Yo tenía mucha curiosidad por conocer eso y son totalmente opuestos a nosotros. Tienen mucha organización y la limpieza que tienen en su país, es un modelo a seguir. Igualmente me quedo diez mil veces con mi país y ciudad, aunque hoy por hoy, mi trabajo está allá.

-Has tenido una buena relación porque te renovaron el contrato por otra temporada.

-Sí, hemos tenido una temporada muy linda, muy dura y muy regular. Terminamos terceros y no nos alcanzaron los 17 triunfos seguidos que metimos en el final, para poder ascender, quedamos a un paso. Una pena, ahora vamos con fuerza y por suerte tenemos revancha. No siempre el deporte te da una revancha y hoy casi con el mismo plantel vamos en busca de lo que anhelamos, el club quiere ascender y ojalá que podamos lograrlo. Era una idea poder renovar y quedarme, y se dio. Vamos con todo para esta temporada. Ya me estoy entrenando para luego irme a Japón. Trabajé unos días en Formosa y ahora estoy haciéndolo en Ameghino, que me abrió sus puertas como siempre.

-Este club te tuvo entre sus jugadores y de acá saltaste a Unión Eléctrica.

-Sí, de acá me fui a Unión Eléctrica. La verdad que en Ameghino siempre fui feliz, me abrieron las puertas siempre. Pablo Giraudo y Pablo Castro cada vez que llamé me dijeron que estaba abierto el gimnasio, tenía la cancha y las pelotas, para lo que necesitara, siempre con buena predisposición. Ellos saben que cuando necesiten algo en lo que pueda colaborar lo haré porque me han ayudado mucho en mi carrera.

-¿Al plantel de Shizuoka se suma un entrenador correntino que trabajó en San Martín de esa provincia?

-Sí, se suma Gabriel Revidatti. Estamos muy contentos que se sume. No pudo continuar Guido Fabbri por unas cuestiones familiares. A la cabeza sigue Facundo Müller. Tenemos otro argentino más, que lo vamos a tener que hacer adaptar porque no es fácil para él. Cuando uno se arma expectativas de ir a Japón se imagina un lugar lindo, pero es duro, difícil. Lo más difícil es no poder relacionarse. El “hola, ¿cómo te va?” allá no existe. No sociabilizan como lo hacemos, normalmente, los argentinos. Hay que acostumbrarse y trataremos de ayudarlo. Estar más con él.

-¿Es decir que entre los integrantes del plantel no hay una comida después de un entrenamiento, ni un encuentro para tomar algo?

-No. Yo entro siempre gritando al entrenamiento y al principio me miraban pensando que estaba loco. Al final de la temporada, cuando yo llegaba, los que gritaban eran ellos. Les contagié un poco eso. Tuvimos hace unos días una charla por Zoom y estaban todos contentos cuando me vieron. Nos saludamos en japonés y hablamos en inglés. Del japonés he aprendido a hablar lo básico, saludar, pedir permiso, por favor, los números, todas las cosas esenciales, a los que ellos le prestan mucha atención, por la educación.

-¿Tuviste posibilidad de recorrer el país?

-Sí, cuando llegó Agostina. Pudimos conocer Kioto, que es la capital vieja que tiene todas las antigüedades, los templos más antiguos. Luego la otra parte, que es Tokio, una ciudad hiperinteligente, con rascacielos, ingenierías, pudimos recorrer bastante.

-Tu esposa, Agostina, seguramente será muy importante en esta etapa, para el día a día.

-Sí, cuando ella llegó, yo mejoré un montón de facetas en el juego, porque no es lo mismo estar solo que estar acompañado, que te mimen, que te puedan cocinar, a la hora de pasear, estar con alguien, poder compartir un café, un mate. Me estaba quedando sin yerba, encima. Ella llegó y todo cambió para bien.

-Una entrevista con El Diario, a fines de diciembre del año pasado, comentaste que te casabas por Zoom y eso generó una repercusión impresionante. ¿Se esperaban eso?

-Ni nosotros esperábamos que fuera tan mediático. Nos dio un poco de vergüenza. Me toca ser un jugador de básquetbol que hoy es público, pero ella, no lo es. Que salga algo extra mío fuera del básquetbol fue muy loco. No llamaban de todos lados y no sabíamos cómo lidiar con eso. Fue extraño, pero fue lindo. Nosotros tuvimos que atrasar la fecha de casamiento, pero lo pudimos lograr para que ella fuera para allá. Pensaba que no iba a poder entrar y que no accedería a dejar casarnos por Zoom, fuimos cabeza dura y lo logramos. Allá en Japón siempre tengo puesto algún canal de noticias de Argentina para enterarme de la actualidad, y me reía porque prendía el televisor y veía a Agostina. Estaba emocionado porque trascendió. Esto del Covid ya se va a acabar, y también las restricciones. Hoy Japón sigue cerrado para el turismo y si no nos casábamos ella no iba a poder entrar y seguiríamos separados. Ellos pueden cerrarse porque tienen un capital impresionante, más de lo que imaginan, y cómo se maneja el gobierno es impresionante.

-¿El Veltex te ofrece casa, auto…?

-Me da todo. Está bueno. Nos dan el departamento y la comida. Auto no pedí. Yo tengo una bicicleta, porque estoy a cinco minutos de la cancha y es relindo andar en bicicleta por la ciudad. Es cómoda, termina un partido y vuelvo en bicicleta para hacer un regenerativo. Está todo bien organizado. Es un club nuevo, que está creciendo y apostando a estar más arriba. Quieren juntar más fans, como llaman a los hinchas, para hacer el club y la franquicia más grande.

-¿Y la comida?

-Me gustó la comida japonesa, al igual que a Agostina. Nosotros comemos mucho pollo, cerdo, la carne vacuna es carísima. Creo que un kilo debe costar como 20 mil pesos de acá. Es muy cara. Es una población muy numerosa y tiene mucha demanda. Ellos tienen que importar. No es fácil conseguir yerba. Solo se consigue en Tokio, en un lugar específico, pero tengo que viajar 170 kilómetros para comprarla. Para ellos la yerba no existe. Te ven tomando mates y creen que te estás drogando. Uno le dice que es yerba y ellos creen que es “hierba”. Piensan cualquier cosa. Hasta que toman o huelen y perciben que no es lo mismo que la otra. Ahora la gente del entorno ya sabe que es mate, que es una infusión como el té. Es muy loco, pero son así.

-En un momento muy difícil de la Liga, justo en medio de una pandemia, apostaste a irte a jugar afuera. Y creo que te ha ido muy bien. Jugaste en varios países y te encuentra en una etapa de tu vida que el final de la carrera parece más cerca que el día que debutaste.

-Fue muy loco. Yo la única vez que estuve afuera fue en una liga de verano en España. Hubo dos clubes interesados y no pude irme por no tener la ciudadanía italiana. Ellos me obligaban porque como extranjero no era lo suficientemente bueno para ocupar una ficha. Acá me estaba yendo muy bien, pero cuando se empieza a desvalorizar la moneda y afuera te ofrecen un poco más, uno piensa que cuando me retire no viviré de los títulos, hay que vivir de lo que te han pagado. Me llegaron buenas propuestas, nuevos proyectos. Y aproveché para salir, y me abrieron las puertas México, Colombia, Uruguay, Japón. Cuando veo para atrás, me asombro, porque luego de jugar 13 o 14 años seguidos en Liga Nacional, no me esperaba hacer afuera la última etapa de mi carrera.

-¿Hasta cuándo te quedas?

-Me quedo hasta el 1 de agosto. Estamos organizando la fiesta de casamiento, que la haremos acá.