APERTURA / SEMIFINAL / IDA
Bustos para Rivadavia en Cabral
Con un gol de su delantero, el Verde sacó ventaja (1-0) en la serie ante Alem y quedó más cerca de convertirse en finalistaArroyo Cabral disfrutaba de un domingo especial: a los festejos por el día del padre, se sumaba que los dos equipos del pueblo estaban en semifinales de la Liga.
En la cancha de Rivadavia, el gran marco de público imponía un clima de final. El “verde”, tras dejar en el camino a Unión Central, recibía en su estadio al temible Alem, que venía de vencer de manera épica a Universitario.
Con los equipos en el terreno de juego y el partido comenzado, la primera chance clara fue para el visitante, ya que tras una “peinada” de Mauro Fuente, Agustín Pereyra punteó el balón cedido por su compañero y la pelota se estrelló en el palo derecho de Marcelo Berardo.
Unos minutos después, un centro venenoso de Rodrigo Márquez casi se le mete por detrás al uno cabralense, pero la suerte estuvo de su lado y la pelota culminó detrás del arco.
La chance inicial del local llegó recién a los 17 minutos, con un cabezazo de Facundo Molina que se fue demasiado alto. Luego, el mismo jugador volvió a probar suerte de cabeza, tras un córner generado por una gran jugada personal de Matías Bendazzi, pero el disparo no estuvo del todo calibrado y el cero se mantuvo en el tanteador.
Tras estas primeras emociones, llegó el suceso principal que cambió el trámite del partido. Había pasado el primer tercio del partido, cuando tras una atajada milagrosa de Leonardo Morales, se generó un tumulto importante en el área tricolor (más por inacción del juez principal que otra cosa) que terminó con tres expulsados: dos para Alem (el arquero Morales y Martín Fava) y uno para Rivadavia (Andrés Vicenti).
Faltaban por jugar 60 minutos, y ambos equipos debían reconfigurar el planteo y las posiciones iniciales; pensando tempranamente ya en el partido de vuelta.
Antes del final de la primera etapa, solo quedó tiempo para un zapatazo de afuera del área de Matías Bianchi, que se marchó “besando” el travesaño, ahora defendido por Brian Lafurcada.
Cambiados
Para el complemento, Alem salió con tres en el fondo (Candelero, Martínez y Elhall); Llampayas se corrió al medio para comenzar a funcionar como cinco “tapón”; luego se armaba una línea de tres “ofensiva”, con Márquez, Díaz y Pereyra; y arriba quedaba solo como faro de referencia Mauro Fuente. Este esquema le vino bastante bien al técnico Mauricio Morales, ya que desde el arranque comenzó a llevar peligro al arco de Berardo, y a jugar mejor que su rival, pese a la desventaja numérica.
Sin embargo, los conducidos tácticamente por Germán Vicario, le encontraron el “talón de Aquiles” al tricolor y comenzaron a atacar con asiduidad por la banda derecha, un sector que quedaba muy desprotegido, porque ante las subidas de Márquez, Elhall era desbordado constantemente. El defensor, nada podía hacer, porque siempre se enfrentaba al “2-1” y quedaba “pagando”. En una de esas incursiones, cuando el marcador indicaba que se jugaban 14 minutos de la segunda parte; Javier Demarchi llegó hasta el fondo, envió un gran centro, y Maximiliano Bustos ajustició a Lafurcada con un potente cabezazo, que dejó sin reacción al portero visitante.
Tras el gol, ingresó Jonathan Rosales en Alem, y ese pequeño desajuste se solucionó. El “león” volvió a rugir con fuerza y superó a su rival, hasta merecer el empate en los últimos minutos.
En esta etapa del partido, la figura del “panzón” Márquez fue decisiva, ya que se las ingeniaba para incomodar absolutamente solo a toda la defensa cabralense.
Si bien, Rivadavia tuvo alguna que otra opción, como para estirar diferencias, en líneas generales se vio un Alem muy fortalecido, que jugaba con ocho hombres en campo; lo cual no se notaba hasta que uno los contaba uno por uno.
Pero, como los goles no se merecen, sino que se hacen, el que se fue con sonrisas y festejos del estadio fue el local, que no le falló a su gente e hizo lo que tenía que hacer: ganar, y visitará la “leonera” con el resultado a su favor y el sueño de llegar a una nueva final.
Por la parte de los villanovenses, se fueron convencidos de que sacaron el mejor resultado de los peores que podían sacar, y que eso les gusta, porque si de algo saben es de esta clase de partidos.
La figura - Rodrigo Márquez
Más allá que su equipo perdió, volvió a ser el auténtico crack que supo deslumbrar a todos en el “lobo”. Completamente solo, se las arregló para inquietar a toda la defensa rival y darle respiro a su equipo.
El árbitro - David Ramallo
Mal. Le faltó mucha autoridad y celeridad a la hora de cobrar para evitar el tumulto que se generó. Podría haber intervenido y no lo hizo, cuando quiso hacerlo era demasiado tarde.
