Liga Villamariense / Torneo Apertura

Por un sueño postergado

Desde 2017, cuando fue campeón Rivadavia, no hubo otros ganadores de títulos que Universitario y Atlético Ticino. El actual torneo rompió con la tendencia. ¿Quién podrá ser el nuevo monarca?
martes, 14 de junio de 2022 · 08:53

Consumada la llave de semifinales para el actual torneo Apertura de la Liga Villamariense de Fútbol, queda una sentencia incuestionable: este 2022 mostró un cambio de protagonistas en la definición del campeonato, reafirmando una mayor y saludable competitividad, más allá del nivel que quiera darle cada uno.

Sucedió que a partir de aquel torneo Clausura que ganó Rivadavia de Arroyo Cabral (de la mano de Marcelo Santoni), todo comenzó a ser monopolio de Universitario y Atlético Ticino.

Concretamente, desde entonces, el club “académico” alcanzó dos veces la gloria en el ámbito local, mientras que el Albirrojo lo hizo en tres oportunidades. Y no por casualidad, ambos terminaron defendiendo luego a la Liga en los torneos nacionales.

En el medio, el paréntesis que marcó la pandemia dejó las canchas vacías y postergó el sueño de otros tantos clubes que nunca más volvieron a coronarse.

El domingo, con la eliminación de Universitario en La Leonera, la copa del fútbol local comenzó a ser seducida por otras ambiciones, que representan también a otros futbolistas.

Sin figuras campeonas de estos tiempos entre los cuatro mejores equipos como Páez, Bertola, Jacobi, Mellano, Pratti, Barengo, asomó una etapa en la que cada equipo confía en su potencial con otros nombres rutilantes y no menos ganadores, como Lanita Díaz, Mauro Fuente, Lucas Giménez, Joel Manzanares o el Pulpo Ñañez, por citar solo algunos de los jugadores con chapa que tiene el fútbol amateur de nuestras pampas.

Tampoco está en escena Alumni, que para muchos era el candidato a quedarse con todo. Y no es para menos. Su nombre, su historia (siendo el máximo ganador de títulos locales) y su posición en la tabla general (donde resultó ser el que más puntos sumó en la fase regular) le daban crédito a la formación fortinera, que flaqueó en la ida y se desnaturalizó en los penales, donde suelen caer varios grandes.

Será quizás la presión que lleva Alumni sobre sus espaldas.

Ya sin las luces de otros tiempos, el club de Villa Aurora arrastra ocho años sin poder dar la vuelta olímpica en el fútbol local y finaliza esta temporada con tristes imágenes de violencia como local, en el escenario que supo verlo celebrar: Plaza Ocampo. No obstante, vale decirlo, jugar en otra categoría con sus juveniles, logrando éxitos que lo tienen segundo en su zona de la provincia, detrás de Belgrano de Córdoba, parece ser una luz de esperanza para el futuro.

Mientras tanto, uno que está en la pelea por el título doméstico es Alem, aunque muchos no lo hubieran creído.

En una etapa de transición, Mauricio Morales armó una estructura con viejos conocidos y dos refuerzos de lujo como Díaz y Fuente.

El equipo no fue convincente en contadas oportunidades y quedó como una formación sólida que carecía de gol. Sin embargo, el domingo en La Leonera, sacó a relucir ese espíritu que tienen todos los grupos con hambre de gloria. Y haber eliminado a Universitario, después de un 0-2 en contra, significó sin dudas el envión que puso al León en el cartel de “rival de cuidado” para cualquiera en instancias decisivas.

En el medio, la institución clasificó también a semis en reserva y manda con el fútbol femenino. Datos para reafirmar su presente positivo en la Liga Villamariense.

 

En estado de gracia

Colón es un caso sorprendente para muchos, porque cuando parecía que estaba al borde de la debacle futbolística, resurgió entre las cenizas y se dio el gusto de festejar en la Placita, ante Alumni.

El caso colonista pareció derribar “mitos” sobre el trabajo a largo plazo. Es que cambió a su técnico hace apenas algunos días, con internas preocupantes y un plantel que no parecía afianzarse. Pero como un verdadero grande del fútbol local, el Rojinegro (tercero en la tabla de máximos ganadores de la Liga, detrás de Alumni y Alem) se despertó con la clasificación y, antes de la épica del domingo, tuvo autoridad también para bajar de la pelea a uno de gran campaña (Los Zorros) en octavos.

Curiosamente, recién ahora Matías Tissera está asomando como DT en la Liga (reemplazó a Nicolás Aimetta el 24 de mayo) y habrá que ver cómo sigue sorteando escollos con un equipo de buen pie y ante un hincha que busca ser campeón después de una docena de años, que no es poco.

Seguramente, el grupo tendrá como guía el estado de gracia que alcanzó con semejante clasificación.

Dentro de esa burbuja favorable llega a semis el otro club cabralense, Rivadavia, que empezó el torneo trastabillando y se levantó a tiempo hasta hilvanar buenos partidos, victorias y clasificaciones.

A diferencia de los demás clubes que arribaron a esta recta final, el Verde contrató a su técnico (Germán Vicario) previo al arranque del torneo y esperó la mejoría del funcionamiento para madurar con resultados.

Hoy es el equipo que llega con mejores números en los mano a mano: de cuatro partidos, solo perdió uno por la mínima diferencia, le metieron apenas dos goles y convirtió siete, sin llegar a penales.

En ese sentido, si bien el domingo, ante Unión Central, no la tuvo nada fácil, mostró solvencia defensiva, cuenta con uno de los mejores arqueros de nuestro fútbol (Marcelo Berardo) y suma más experiencia en el medio (Gozzerino y Giménez) y adelante (Matías Bendazzi), lo que sostiene una ilusión valiosa en momentos tan cruciales.

Su choque con Alem, sin dudas, será otra prueba de fuego en uno de los mejores partidos que podamos esperar.

 

El nada tapado

El único que todavía no ganó un título en la Liga y que sigue en la pelea es Ricardo Gutiérrez, de La Palestina, un club que quiere cambiar su historia.

Es que más allá de los antecedentes de antaño, llega a su segunda semifinal consecutiva y, aunque perdió feo el domingo (le convirtieron cuatro goles) y debió sufrir en los penales, viene dejando señales positivas para candidatearse también al título.

Como sucede en Alem, el equipo palestino mantuvo a su técnico, Heraldo Pereno, que remendó su formación con algunos refuerzos claves (sobre todo en los laterales-volantes) y mostró sus dientes en partidos complicados.

Hoy, el RG es, de los cuatro semifinalistas, el equipo que viene mejor posicionado de la fase regular y uno de los más taquilleros en cuanto al apoyo del público. Y esto, más allá de sus nombres de experiencia (los hermanos Ripa, Manzanares, Tottis, Pumita Rodríguez, Lucas Sosa, Cachete Giraudo...) que lo ponen incluso en mejor perspectiva que Colón.

Así, lo que viene, será una final tras otra. Y quien mejor esté de la cabeza, sin caer en la locura, será el dueño del flamante sillón del mejor de la Liga, que espera por otro rey.

 

?Empezamos mal el torneo, nos propusimos mejorar en todos los aspectos, por suerte llegamos a semis y ahora hay que ir tranquilo y empezar a trabajar los 180 minutos”. “Le dedico el gol a mi familia y a mi viejo”. Lucas Giménez, autor de la mejor joya del domingo, para Rivadavia.