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Un golazo que los puso verdes
Lucas Giménez marcó una joya de tiro libre y colocó a Rivadavia en semis tras vencer 1-0 a Unión, que buscó revertir la historia, pero se quedó cortoEn tiempos donde las ideas colectivas no se imponen, hay que acudir a la inspiración individual.
Así lo entendió Rivadavia, en el barrio Mariano Moreno, donde Lucas Giménez, uno de sus refuerzos de jerarquía para esta temporada, que volvió a la Liga Villamariense tras un largo periplo por la región y un paso por otra categoría (Federal Amateur), sacó de la galera una definición sensacional, de tiro libre, y le dio al Verde la tranquilidad de la clasificación a semifinales ante Unión Central, que dejó alma y vida en la cancha hasta quedar eliminado.
Los dirigidos por Germán Vicario, que habían comenzado el torneo con su peor imagen, finalmente quedaron entre los cuatro mejores con argumentos suficientes porque ganaron los dos partidos, aunque la historia del resultado sea cruel con un equipo, Unión Central, que hizo mucho para ser tenido en cuenta, por su andamiaje colectivo, pero le faltó precisamente esa inspiración que tienen los Giménez o los Bustos... Una diferencia sustancial en estos momentos decisivos.
De arranque, Unión quiso demostrar que estaba para más y, en los primeros 45 minutos, redondeó una mejor actuación, guiado por un faro como Gonzalo Cipollone en la mitad de la cancha, tanto sea para recuperar la pelota como para circularla con criterio.
Rivadavia no tuvo respuestas en ese periodo y se dedicó a tratar de cubrir primero su arco.
Una supuesta mano en el área visitante, a los 6 minutos de juego, despertaba en el aurinegro viejos fantasmas por el fallo que le pitaron en contra en el partido de ida. No obstante, la queja no desmotivó al equipo, que hacía todo bien hasta tres cuartos de cancha, donde morían sus ideas.
El tridente Nahuel González- Teté Contreras-Valentín?Cossarini nunca supo conectarse y los pelotazos desde el centro del campo solo hicieron más fácil el trabajo impecable de Tomás Lorca para cortar lo que llegara antes del área y alejar problemas.
Con esa tendencia que se agigantaba, casi no hubo jugadas de gol para contabilizar en toda la primera etapa, salvo un remate alejado de Cipollone que inquietó a Berardo.
Rivadavia sacaba mayor tajada de ese contexto, dejando que pasara el tiempo, aunque su producción seguramente no era lo esperado ni lo planeado, sobre todo para tener la pelota.
Germán Vicario hizo lectura del panorama y mandó al equipo unos metros más adelante en el segundo tiempo, buscando protagonismo, mientras Morello cambiaba a González por Santiago Pérez para darle un mejor destino a los pases en profundidad.
El partido se hizo entonces más entretenido.
Bustos se perdió el 1-0 para el visitante y, en la siguiente jugada, a los 3 minutos, Cossarini picó solo y enfrentó a Berardo, pero le pegó alto.
Unión mermó en sus intenciones a medida que se fue cansando y limitando Cipollone, quien ya no jugó más suelto. Y en la vereda de enfrente, Bustos fue más punzante y Gozzerino se hizo inmenso en la recuperación, dejando a Rivadavia con más posibilidades de generar juego.
La paridad del partido podía quebrarse y así lo entendió Giménez, quien a los 35 minutos se hizo cargo de ejecutar un tiro libre desde el sector izquierdo del ataque de Rivadavia y, mientras muchos esperaron el centro, el 10 la colocó con derecha al ángulo superior izquierdo de Dante Alaniz, que voló espectacularmente y no la pudo sacar.
Fue un golazo memorable, por la belleza en la ejecución y porque sepultó toda esperanza de Unión.
Es que si bien el equipo de Morello (expulsado por protestar)?fue al frente para empatarlo, apenas sumó un remate del ingresado Angelo Bollati por encima del travesaño. Y?no mucho más.
En medio de esto, el árbitro no vio un agarrón de Lorca a Contreras en el área visitante, que pudo haber terminado en penal, aunque casi no se cobran esas sujeciones en el fútbol doméstico.
Rivadavia, con la solvencia del Lorca y Vincenti, y el esfuerzo del resto, esperaron el final para terminar la tarde festejando, como corresponde, ante un buen número de simpatizantes que lo acompañaron.
La figura: Tomás Lorca
El central hizo casi todo perfecto en Rivadavia, despejando todo. En Unión, lo mejor fue Cipollone, hasta que se cansó.
El árbitro: Leandro Domínguez
No cobró un penal que, vale decir, pocos se animan a cobrar. Se guió mucho de sus asistentes y eso lo mostró, por momentos, dubitativo.
