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Plaza Colón

Desde los doce pasos, el Rojinegro dejó afuera a Alumni y se ubicó entre los cuatro mejores de la Liga. El tiempo reglamentario terminó 3 a 2 a favor del Fortinero
lunes, 13 de junio de 2022 · 08:00

Fue un partidazo el que brindaron Alumni y Colón en el retorno del fútbol local al escenario mayor de la ciudad.

El festejo final se tiñó de rojo y negro gracias a las manos de Joaquín Peretti y la mayor eficacia de sus pateadores.

Alumni pagó un alto precio por sus desconcentraciones y falta de puntería ante un rival que lo respetó, pero cuando lo tuvo a tiro no vaciló.

Los noventa minutos de juego fueron vibrantes, con muchas emociones y un marco de público importante como hace tiempo no se veía.

La primera parte de la historia se jugó como quería Colón. Con poco juego neto, muchas interrupciones y a un ritmo como pedía la visita. Alumni lucía impreciso, no conectaba dos pases seguidos y sobre todo en defensa comenzaba a mostrar peligrosas grietas advertidas por los delanteros rojinegros.

Los pelotazos cruzados a espaldas de Gastón Kranevitter comenzaron a exponer las dudas defensivas de Alumni siempre complicado a la hora de marcar cuando se adelantaba en el campo. A los 3’ Elías Del Sole picó al vacío buscando un largo pelotazo y casi define ante la pasividad del fondo local.

A los 20’ otra vez, Del Sole apareció en escena tras un toque de Alejandro Salinas y su remate pasó cerca del palo izquierdo.

Agustín Moreno al principio intermitente, fue tomando confianza y al moverse con mucha libertad comenzó a diseñar su gran tarde de fútbol.

Pero los imponderables del fútbol encendieron las luces de alerta en el visitante. Santiago Comba fue con la pierna demasiado arriba sobre la humanidad de Maximiliano Delgado y el juez le mostró la segunda amarilla.

El fallo no admite discusión y Colón vivió su primer momento complicado de la tarde al quedarse con 10. En la jugada siguiente (al ejecutarse la falta) el centro perfecto de Maxi Delgado le permitió al capitán fortinero Facundo Depetris ingresando por atrás de todos y de palomita abrir el marcador.

Colón lucía aturdido y Alumni comenzaba a inquietar con la potencia de Paolo Arbarello (el hombre de Ballesteros tuvo una clara a los 27’ pero el arquero de Colón respondió con acierto).

Pero Colón sabía que debía darle la pelota siempre al 10 (Agustín Moreno) para resolver sus problemas. Sobre los 29’ el ex-Argentino ingresando por el medio probó desde afuera del área, pero Jonathan Scalzo mandó el disparo al tiro de esquina.

Alumni no conseguía armarse colectivamente, pero sus individualidades también ofrecían respuesta inmediatas. Gastón Molina desde la media luna mostró su gran pegada y de tiro libre exigió una notable respuesta de Joaquín Peretti para desviar al córner (iban 33’).

Después, Matías Rojas en forma inocente le ofreció al árbitro la posibilidad de actuar en forma salomónica y tras una fuerte falta en contra de Agustín Moreno vio la segunda amarilla y se fue a las duchas cuando se jugaban 35’.

Colón vislumbró el momento y con gran sabiduría apretó el acelerador. Se jugaban 37’ cuando Matías Sambrana asistió a Alejandro Salinas para que el goleador definiera con gran jerarquía y señalara el empate parcial.

El partido se jugaba con el corazón y Alumni sintiéndose herido en su amor propio, acorraló a su rival en un ención final que tendría su premio casi sobre el pitazo final. Con casi todos sus hombres buscando en el área rival la pelota le quedó a Benjamín Chupettini para definir ante la reacción tardía del fondo cabralense cuando moría el primer tiempo.

Con el corazón

El comienzo del complemento mostró lo mejor de Alumni. Con mucha convicción fue en busca del gol que liquidara la serie. Manejó la pelota más tiempo que su rival, pero cuando tuvo que concretar lo que insinuaba falló en la definición. Colón de contra se armó en base a lo que podía crear Agustín Moreno que por momentos resultaba incontenible para los hombres del fortinero. Aparecía por los lugares menos pensados y con gran astucia, siempre encontraba a un compañero mejor ubicado para jugar en forma productiva cada pelota que pasaba por sus pies. El propio Moreno tuvo su gran chance y no la dejaría pasar. Tiro libre en la media luna del área de Alumni y pegada riquelmeana de Agustín Moreno por encima de la barrera para desatar el festejo de los numerosos simpatizantes de Colón que coparon la tribuna techada en Plaza Ocampo. 2-2 y un nuevo partido que comenzaba a jugarse. Alumni no sabía como jugarlo, pero Colón tenía un libreto adecuado a ese momento crucial del juego. Los nervios y la ansiedad comenzaron a devorar la cabeza del fortinero (su entrenador Marcelo Santoni explotó en el banco tras un incidente con Franco Ñáñez y se fue expulsado).

La necesidad de buscar el resultado expuso todas las debilidades del local mientras Colón buscaba en el manual de cómo aguantar el resultado las indicaciones correctas. Sobre los 37’ Colón tuvo la posibilidad de cerrar la historia y Alejandro Salinas definió por arriba del travesaño cuando estaba solo frente a Scalzo. Después, y como resultado de esa ley inexorable del fútbol, Colón sufrió en su arco lo que no pudo concretar en el del frente.

Benjamín Chupettini en una patriada final metió el centro al área chica y apareció la punta del botín de Paolo Arbarello para mandarla al fondo de la red. Se volvió a encender la ilusión de los hinchas del Fortín, ya que el triunfo le daba vida, llevando la definición a los penales.

Esa fue otra historia y allí Colón acertó más que su rival para desatar la locura de sus hinchas que llegaron a Villa María para acompañar a un equipo que venía golpeado y que en silencio se metió en la conversación por el título.

La figura: Agustín Moreno

La rompió con su movilidad y gambeta indescifrable. En el momento más complicado apareció con su pegada para marcar un golazo de tiro libre. Un escalón por debajo se ubicó Ñáñez, un verdadero “Pulpo” que fue patrón en el mediocampo.

El árbitro: Federico Nieto

Bien. En un partido intenso y jugado al borde del ataque de nervios supo conducirlo. Irreprochable en las expulsiones durante el primer tiempo.

La imagen más triste

 

Un lamentable hecho de violencia se dio después del partido en Plaza Ocampo, donde un grupo de hinchas de Alumni llegó hasta la zona por donde salían los visitantes, y la escena terminó con trompadas.

La pelea de hinchas se dio debajo de la tribuna techada, donde estaba reservado el lugar para los cabralenses.

En una clara falla de seguridad, se les abrió una puerta a simpatizantes fortineros que, por dentro del estadio, pudieron llegar hasta donde se encontraban los hinchas colonistas.

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