Apertura / Zona B - 9na. fecha
Fue un largo bostezo dominical
Argentino y Alem no se sacaron ventaja. Empataron 0 a 0 en un partido donde faltaron situaciones de peligroEl cero final del resultado califica en buena medida lo que fue el partido en barrio Nicolás Avellaneda. Casi nada de ideas en cuanto a fútbol creativo y por supuesto, espacio en blanco en lo que se refiere a emociones. Ambos conjuntos extrañaron demasiado a hombres que en ofensiva le otorgan respuestas rápidas cuando las cosas no salen desde el juego.
Por el lado de Argentino, el ausente que se hizo sentir fue Benjamín Martínez, eje de los ataques y una sólida carta en la delantera del Lobo. En las filas del tricolor se extrañó demasiado la presencia de un referente de peso como Mauro Fuente (un ex-Argentino) sobre quien gira casi siempre el ataque villanovense.
Con los atenuantes citados, ambos entrenadores (Christian Romero y Mauricio Morales) debieron recurrir a alternativas que lejos estuvieron de brindar respuestas a la hora de la verdad.
Todo fue ilusión en el arranque del partido. Avance a fondo del visitante y Claudio Díaz que remata al arco y Jorge Martino que debe esforzarse para evitar el gol rechazando casi sobre la línea. La respuesta del Lobo fue potente. Larga corrida en velocidad de Isaías Candiotto y un remate desde buena posición que terminó en el córner. Fue tan solo un espejismo.
Después fue todo forzado, con mucha fricción y pocas jugadas claras.
Lucha en cada centímetro de la cancha y escaso compromiso con el juego.
Alem pareció manejar la pelota mejor que su rival, pero toda la responsabilidad del juego creativo descansaba en los pies, pero sobre todo en la cabeza de su mejor jugador Claudio Díaz.
El Lana volvía a jugar en un lugar caro a sus sentimientos, pero lejos estuvo de tener una tarde brillante.
La visita controlaba la zona media con el despliegue de Tomás González sobre todo y la colaboración de Martín Fava e insistía en volcar su ataque por el sector derecho donde el juvenil Benjamín López parecía encontrar espacios para su juego ante cierta fragilidad en la marcación de los locales. Pero jugaba lejos del área y su aporte se diluía por la falta de ofertas para continuar con las jugadas. Ni Jonathan Rosales (otro ex-Argentino) ni Lautaro Pereyra se le ofrecían como alternativa.
Argentino era más simple y expeditivo. Pelotazo para Candiotto y a correr.
El lateral derecho de Alem Agustín Candellero lo sufrió demasiado, pero el juvenil del Lobo tampoco encontraba con quien jugar y debía resolver casi siempre en forma individual.
Sobre los 35 minutos el local tuvo una chance clara que fue anulada por posición adelantada. Gran corrida de Candiotto que tocó al medio para la definición de Berazategui y banderín levantado del asistente para ahogar cualquier esbozo de festejo. Alem no se quedó atrás y de los pies del Lana casi llega al primero. Pelota de gol para el ingreso de Jonathan Rosales y Leonel Luciani que responde con rapidez para tapar el remate y mantener la paridad (se jugaban 36).
Después, todo volvió a ser como antes. Mucha lucha y poco juego.
Pelota con destino incierto, pases con muy poco sentido y pelotazo como opción de ataque. Tal vez si alguien pensaba en la forma en que la historia del partido podía cambiar, seguro coincidía en la posibilidad de un error más que un acierto, atento a lo brindado por los protagonistas.
El Lana Díaz sin tanta intensidad y continuidad, lo siguió buscando dentro de sus posibilidades. Primero con un gran pase para Martín Fava que el volante terminó despilfarrando con un remate lejano y sin peligro. Después con un córner bien cerrado desde la derecha y con su zurda prodigiosa, que Leonel Luciani debió resolver con sus puños para alejar el peligro (13 minutos).
Alem parecía más compacto en ese comienzo del complemento, pero le costaba horrores cuando se acercaba a los metros finales de la cancha.
Y los partidos se ganan en las áreas. Tal vez lo pensó Benjamín López cuando definió mal de frente al arco, tras buena jugada de Lautaro Pereyra (iban 14).
Argentino solo respondía esporádicamente y siempre en alguna jugada de contra. El entrenador visitante olió sangre y mandó más delanteros a la cancha, pero su apuesta no consiguió el resultado buscado.
El técnico del Lobo, perdiendo un jugador por lesión, decidió reforzar su bloque defensivo en la seguridad de que cuando no se puede ganar es mejor no perder. Todo continuó igual hasta el final, cuando las sombras del atardecer empezaron a cubrir la cancha del Lobo y fueron una metáfora perfecta que se asemejó demasiado a lo brindado por los protagonistas.
La figura: Isaías Candiotto
Fue el jugador más desequilibrante por su velocidad, aunque no encontró socios. En Alem, el despliegue de Tomás González y algunas pinceladas de Claudio Díaz fueron lo más destacado.
El árbitro: Richard Moyano
Bien. Siempre cerca de las jugadas y muy pocos errores en un partido de mucha fricción. No tuvo que decidir sobre jugadas polémicas y manejó bien el aspecto disciplinario
