San Lorenzo de Las Perdices / Gastón Moyano
Un grande cuelga los botines
A?los 38 años, el delantero que formó parte del plantel histórico del ascenso de Alumni le dijo adiós a las canchas del fútbol local. Ganador y goleador llegado desde Totoras, se hizo querer y respetar en todas las canchas domésticasEscribe: Juan Manuel Gorno
En el fútbol local, como en la vida misma de Villa María, hay casos recordados de personas que llegan desde otras ciudades, se quedan para siempre y marcan su hábitat con intensidad.
Se recuerda, por ejemplo, el caso del Caia, Carlos?Amarilla, que llegó desde Santiago del Estero para jugar en Alumni, se convirtió en uno de los mejores laterales de la historia del club y hoy sigue con su trabajo en la ciudad, viendo cómo su hijo villamariense crece también en el fútbol, curiosamente, jugando en Central Córdoba de Santiago del Estero.
Gastón Moyano, el hombre que ayer se despidió de las canchas de la Liga tras quedar eliminado con San Lorenzo de Las Perdices en el torneo Apertura, es también una de esas personas que escribió su nombre en Villa María desde el deporte y deja una huella importante, marcada por goles, esfuerzo, seriedad y enseñanzas.
Chino de área
El Chino, con pelo lacio y humildad, sin demasiadas estridencias, llegó a Villa María cuando apenas había pasado los 21 años.
De chico jugó en las divisiones inferiores de River y Banfield;?después anduvo por Catamarca y recaló en la Liga tucumana, donde explotó como goleador y fue adquirido por San Martín, el Grande del Norte.
Cuando Alumni fue armando su plantel en la temporada 2005/2006, el Bocha?Biazotti, quien jugó en el Santo tucumano, le habló de Moyano al “profe”?Gustavo D’ambrossio (hoy en Temperley), quien aportó su sabiduría para que el delantero sea tenido en cuenta en Villa María.
Desde entonces, Moyano comenzó a forjar su idilio con Villa María.
Dentro del club fortinero, tras ser campeón local, el delantero oriundo de Totoras, Santa Fe, puso su granito de arena en el plantel que logró el histórico ascenso en el 2006, peleando el puesto con otros atacantes destacados como Carlos “Falucho”?Herrera, a quien pudo conocer en el Taladro.
A Villa María volvió años más tarde, luego de andar como trotamundos, desde Portugal y Ecuador hasta Mendoza y San Luis.
Más de 30 clubes lo vieron pasar al Chino.
En el interior profundo de Córdoba disfrutaron de él, por Villa Ascasubi (Liga de Río Tercero), Bell Ville (Liga Bellvillense), General Cabrera (Liga de Río Cuarto) y Ucacha (Liga Béccar Varela), además de las localidades del fútbol local como Arroyo Cabral (Colón), Las Perdices (San Lorenzo) y Tío Pujio (Yrigoyen). En varios de estos pueblos fue campeón, como lo fue también con la camiseta de Universitario, donde hoy trata de seguir ligado al fútbol, ejerciendo como entrenador en las categorías menores, convocado por Joselito Bernadó.
Después de todo, es necesario que el fútbol tenga trabajando a tipos como Moyano para formar pibes. ¿Quién mejor que él a la hora de explicar el esfuerzo para seguir jugando, el “sostener la cabeza en alto”?ante la adversidad para mirar adelante?
Alguna vez lo dijo también el entrenador Heraldo Pereno: “Gastón Moyano es un bendecido del fútbol. Es alguien que le aporta mucho sacrificio a lo que hace y siempre está en el lugar y en el momento indicado, como jugador y persona”.
“El pitazo final”
Horas después de haber quedado eliminado con San Lorenzo de Las Perdices en el torneo Apertura de la Liga, Moyano se despidió de las canchas con este mensaje por las redes sociales:
“Llegó el pitazo final. Una vida entera dedicada a este Hermoso Deporte, profesionalmente durante 25 años, más allá de las categorías en las que me tocó competir, que fueron muchas... Siempre me entregué por completo desde el vestuario hasta el campo de Juego. Hay mucho por agradecer... primero a mis padres y hermanos que apoyaron y acompañaron mi decisión siendo un niño de 13 años. A mis formadores/entrenadores todos, a mis compañeros, que en gran parte se convirtieron en amigos. A los más de 30 clubes que confiaron en mí y a sus dirigentes, a la mamá de mis hijos por acompañarme en gran parte del viaje, y a mis hijos, lo más hermoso y sagrado que tengo, que me han acompañado religiosamente en cada entrenamiento y partido y me daban las fuerzas para seguir. Será momento de volcar energías en el fútbol, pero desde otro lugar y acompañando a mis hijos. El fútbol me dio mucho más de lo que imaginé y soñé siendo niño. Conocer ciudades, otros países, otras culturas... Gracias a todos por el respeto. Hasta Siempre!”.
Llegará el día en que Universitario, seguramente, pueda darse el lujo de lograr éxitos en primera con los jugadores que forma el Chino. Pero el orgullo estará presente más allá de una cancha de fútbol, cuando el pibe tenga los valores que plasmó él dentro del ambiente.
“Trato de formar no solo jugadores, sino también personas”, supo contar Moyano, explicando cómo trabaja hoy como técnico, mientras ya lo extraña la pelota... Y?las redes.
