Apertura / 8avos. de final - ida
El campeón salvó la pilcha con el cabezazo del final
En una reedición de la última final, Atlético Ticino le empató sobre la hora a Hipólito Yrigoyen. Fue 1 a 1, y ahora, los de Tío Pujio están obligados a triunfar de visitantesCon el tiro (o el cabezazo) del final, Atlético Ticino le empató a Hipólito Yrigoyen en La Caldera de Ruta 9 y el cotejo terminó 1 a 1.
Si bien durante casi 60 minutos los dirigidos por Maximiliano Burello se encontraban ganando por la mínima diferencia, no pudieron duplicar su resultado ni resistir todos los embates de los visitantes, y ahora, la historia se definirá en la cancha del albirrojo, el próximo domingo.
Allí, en Ticino, Hipólito Yrigoyen está obligado a ganar, ya que con el empate, el elenco de Pablo Suárez - que posee ventaja deportiva por haber clasificado mejor- accedería directamente a los Cuartos de Final de la Liga Villamariense de Fútbol (LVF).
El cotejo fue atractivo desde las planillas y por su historia. Es que hace menos de seis meses, en tal escenario, Atlético Ticino había celebrado su bicampeonato y, en el mismo césped, ahora ambos equipos volvían a medirse, pero por Octavos.
Los primeros minutos, como en todos estos encuentros – que son auténticas finales-, ambas escuadras optaron por medirse. El campeón vigente llegaba con varias bajas, a saber: Lautaro Monje y Juan Bianchi (quienes tenían una fecha de expulsión) y Juan Sebastián Maldonado, al que esperan poder recuperarlo.
Con un planteo inteligente e intentando aprovechar los espacios -y ahogar al habilidoso de Ayrton Páez- El Rojo se plantó en búsqueda de devolver golpe por golpe. Pero no le fue simple, porque Ticino, en las que llegaba, terminaba desenfundando.
Así, a los 20 minutos, en la puerta del área, Páez probó a Joaquín Rodríguez, quien la detuvo al medio y arriba, sin dar rebote. Cinco minutos más tarde, Elías Acosta enviaría un centro que nadie pudo interceptar y murió en el fondo.
Recién a la media hora de juego llegaron las emociones. En uno de los tantos viajes al área de enfrente, los de Tio Pujio pudieron ponerse al frente del marcador. Nicolás Yanantuoni recibió solo, de espaldas al arco, en el área chica y, girando, envió una pelota que fue difícil de detener para Diego Fantino. 1 a 0, mientras el cronómetro marcaba 32 minutos.
Los locales se pusieron en ventaja y el resultado no contrariaba a la justicia, pero fue un premio a la efectividad.
A los 36, Yrigoyen podría haber aumentado su ventaja con un disparo de Iván Laurenci que fue detenido por Fantino.
Con más intensidad
Ya para la segunda etapa, todo volvió a ser casi semejante al primer capítulo. Al juego cauteloso que ofrecía el local -quien medía sus pasos y creaneaba como en un tablero de ajedrez-, la visita le contestaba con ataques sostenidos y constantes. Entonces emergió la figura de Martín Ártico, que no tuvo menos de diez intervenciones en el fondo del Diablo. El defensor central ganó desde arriba y desde abajo. Y no fue tarea fácil la suya, ya que Páez hizo la diferencia en velocidad y siempre quedó prácticamente mano a mano con el “Uno” local.
A los 21 minutos, en las pocas jugadas que ofreció el complemento, Enzo Carciogna concluyó una jugada con un disparo intrascendente que se fue por arriba del travesaño. Más tarde volvió a probar, pero con el cuerpo muy atrás y mordiendo la pelota, y se fue fuera.
A los 30 estuvo cerca el defensor de la corona de empardar el pleito. En una contra, Páez pudo despegarse de los dos defensores centrales que lo escoltaban, voló hasta la medialuna del área grande y desde allí envió un zurdazo al que le faltó potencia y que durmió en los guantes de Rodríguez.
Tendría otra Páez, con un tiro libre a los 38, pero el balón se estrelló en la barrera.
Era mejor Ticino en este tramo, que intentaba por todos lados, pero le costaba. Ya sin Richard Brusa en cancha, y con Gaspar Bechero como aporte ofensivo, los visitantes solo apostaban a despegarse desde el fondo e ir en búsqueda de la paridad. En cada pelota parada iban todos: Carlos Jacobi, Gonzalo Bertola y companía.
A los 43, se salvó Yrigoyen con un remate que sacaron, prácticamente, de adentro del arco. Pero la historia se terminó torciendo -y la defensa quebrando- a los 49 minutos del complemento: en el cuarto minuto, de los cinco adicionados, Ayrton Páez (casi sin ángulo de disparo) envió un tiro libre en forma de centro al primer palo que fue fidelizado por Matías Bettiol de cabeza.
Empató el último campeón, salvó la ropa y no hubo tiempo para más.
La falta de precisiones en las pelotas enviadas al vacío por los anfitriones y la constante insistencia de los llegados terminaron haciendo la diferencia al final de la tarde dominical.
Ahora, con la vuelta de varios referentes, el campeón vigente espera la vuelta en su casa, sabiendo que con un empate tendrá el boleto en la mano.
El Diablo, que sabe por diablo y por viejo, ya olió sangre y quiere vengarse por otro sinsabor que se suma.
Fue empate, pero no hay paz.
El árbitro - Leandro Sosa
Cumplió. Supo llevar el contralor en un partido que a, prima facie, parecía duro. Fue bien secundado por sus asistentes.
La figura - Martín Ártico
Defendió, aportó y sacó todo en el fondo del Diablo. En la visita, se destacó el desempeño y el constante aporte de Gonzalo Bertola.
