Repercusiones / de una historia deportiva que murió a poco de nacer

Guillén y Zoe Atletic: “Arrancamos en Disney y terminamos en Kosovo”

El exjugador de Alumni y exgerente deportivo del frustrado club de Cositorto en esta ciudad, formuló declaraciones para “El Sur, la revista del centro del país”. También habló una de las figuras, con pasado en Racing de Avellaneda
sábado, 5 de marzo de 2022 · 07:55

El reconocido periodista cordobés Hugo Caric, consiguió el testimonio del villamariense Rubén Guillén, en su condición de exgerente deportivo de ZOE Atletic, quien describió de modo categórico el periplo de cinco meses que transcurrió entre la presentación del club y su exclusión de la competencia: “Arrancamos en Disney y terminamos en Kosovo”.

En un reportaje para “El Sur, la revista del centro del país”,  el exfutbolista, integrante del recordado Alumni de los 80 que estuvo a un paso de jugar el Nacional, contó que fue convocado por Claudio Alvarez para armar un equipo de trabajo cuyos refrentes fueron Sergio Torrado, Rubén López y los hermanos Rodolfo y Diego Graieb.

“Trabajamos muy bien, parecíamos un equipo de la AFA, hasta que de repente se cortó la comunicación con los directivos y no supimos más nada de ellos”, relató Guillén.

La reciente imputación y detención de once personas por la supuesta comisión de los delitos de asociación ilícita y estafa mediante un sistema piramidal del tipo Ponzi, entre ellos los principales directivos de Zoe, dejó sin margen de maniobra al nuevo club (todo acto formal debe tener la firma de quienes ocupen los cargos de presidente y secretario), por lo que fue excluido del Torneo Apertura de la Liga Villamariense de Fútbol, que se vio forzada a realizar un nuevo sorteo sin la flamante institución desaparecida (que, según el primer fixture, debía enfrentar en la primera fecha justamente, al Alumni de Guillén).

Zoe Atletic iba a competir en 11 categorías, con casi 300 futbolistas, y utilizaba para las prácticas el predio de la Asociación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación, aunque, inicialmente, convocó a promesas en el mismísismo estado municipal Manuel Anselmo Ocampo.

 

El equipo de Zoe llegó a usar el Estadio Municipal Manuel Ocampo

De la Academia

Entre todos los futbolistas llegados a Villa María como parte de la “aventura” Zoe, se cuenta Kevin Alarcón, con pasado en Racing de Avellaneda, que buscaba reencauzar su carrera. “De un día para el otro se cayó todo y quedamos en banda”, contó Alarcón a Caric.

A Kevin no lo sedujeron las criptomonedas, los cursos de coaching o los jugosos intereses en dólares que el prófugo Leonardo Cositorto les prometía a sus inversores. Su vínculo con Generación Zoe, el mediático holding polirrubro que hoy está siendo investigado por la Justicia, surgió a partir de la ilusión de retomar una postergada carrera de futbolista y la promesa de un futuro no muy lejano en algún equipo de España.

Tiene 29 años, es oriundo de Neuquén y vive en Sarandí. Es uno de los 1.300 jugadores que se presentaron al casting del Zoe Atletic, el club de Villa María que prometió “ir por todo” cuando se presentó en sociedad el 23 de setiembre de 2021 y que quedó fuera de juego a 15 días del debut, previsto para este domingo.  

“En diciembre pasado me hablaron de la posibilidad de ir a jugar en Villa María, me fui a probar y quedé. Me habían llamado de otros dos o tres clubes, pero me decidí por esta alternativa porque el proyecto se veía bastante serio. Además, me habían dicho que en seis meses podrían llevarme a España”, señala el mediocampista con pasado en Racing Club.

Alarcón se inició en las inferiores de la Academia de Avellaneda, donde tuvo como compañeros a Luciano Vietto, Bruno Zuculini, Ricardo Centurión y José Luis Gómez, entre otros, y llegó a ocupar un lugar en el banco de suplentes de la primera en un partido amistoso en 2011. “El día en que debutaron los colombianos Teo Gutiérrez y Gio Moreno”, refirió.

Después tuvo experiencias en clubes del ascenso metropolitano (Almagro y Fénix), en el exterior (Sporte Clube União Torreense de Portugal y Costa do Sol de Mozambique) y en las ligas de Bahía Blanca, Paso de los Libres y Chivilcoy.

“Hoy es muy difícil vivir del fútbol y estaba muy ilusionado con esta oportunidad de volver a jugar después de dos años y medio. La idea era no tocar más la moto, porque andar por la calle es un peligro y es muy riesgoso para el físico”, cuenta Kevin, quien se gana la vida trabajando en una empresa de mensajería. En Zoe Atletic Club había acordado su incorporación a cambio de alojamiento, comida, sueldo y premios. En Buenos Aires quedaron su hija Catalina y su esposa Tamara.

 

La semana trágica

Alarcón fue citado para iniciar la pretemporada del equipo villamariense el 1 de febrero, pero recién pudo sumarse a los entrenamientos dos semanas más tarde, ya que se contagió de coronavirus y debió permanecer aislado. “Me fui en auto con Néstor Apuzzo, que justo viajaba para allá”, comentó en alusión al ex-DT de Huracán de Parque Patricios, quien fue elegido para ocupar el cargo de coordinador de fútbol en la flamante institución de la ciudad cabecera del Departamento San Martín.

“Llegué el lunes 14 de febrero y esa misma tarde empecé a entrenarme. La actividad fue normal en los primeros días, pero el viernes 18 el entrenador (Nazareno Brindisi) se enteró del problema que había y ahí explotó todo”, contó Kevin. Aludió así a la imputación por asociación ilícita y estafa de Claudio Javier Alvarez, exarquero del Club Alumni, líder de Generación Zoe en Villa María y presidente del Zoe Atletic. La medida judicial, dispuesta por la fiscal Juliana Companys también comprendió a dos familiares de Alvarez: su madre Rosa Silvia Fermani y su cuñado Silvio Shamne, respectivos secretaria y tesorero de la entidad deportiva, entre otras muchas personas (ver página 31, de Policiales).

“Por la tarde fueron a decirnos a mí y a otros 11 pibes que se había caído el proyecto y que teníamos que desalojar el hotel, porque supuestamente esos dirigentes estaban presos. La noticia nos tomó de sorpresa”, relata el futbolista. “Nos avisaron a las cinco de la tarde y a las cinco y cuarto ya teníamos las valijas listas. Para colmo, el conserje nos dijo que iba a llamar a la policía si nos íbamos. ‘No se confunda: nosotros solo vinimos a jugar al fútbol; al tema del dinero lo tendrá que solucionar con quién corresponda’, le contesté. Salimos y nos quedamos sentados en la vereda, en silencio y mirando al cielo. Fue un momento de mierda... De un día para el otro se cayó todo y nos quedamos en banda. En mi caso estuve una semana, pero hubo chicos que pidieron el pase libre de sus clubes y hasta renunciaron a sus trabajos para poder ir hacia allá... Cuando volví a Buenos Aires, estuve una semana sin abrir las valijas. No tenía ganas de nada. Estas cosas te golpean, y a mí todavía me duele. Yo soy grande y lo puedo superar con el apoyo de mi familia. Pero a un pibe, que quizá no está tan preparado, estas cosas lo destruyen”, comentó.

“Gracias a un amigo ahora conseguí nuevo equipo”, señaló en alusión a su nuevo destino: el Club Atlético Compañía General de Salto.

“No voy a cobrar fortuna, pero hice un buen acuerdo y a mitad de año podría disputar el Federal C. Por el momento, lo más importante es volver a jugar. Está claro que en las ligas del interior los futbolistas sobrevivimos”, concluyó.

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