LIGA VILLAMARIENSE / Apertura / 3era. fecha / Zona B

El Verde, con una tijera agónica, le cortó la alegría a Colón

Con un una pirueta exquisita de Facundo Molina, Rivadavia -que terminó con nueve hombres - le empató el clásico al Rojinegro sobre la hora. Michael Villagra había abierto la cuenta para los Aimetta
lunes, 21 de marzo de 2022 · 07:57

En un encuentro para grabar, guardar y volver a verlo, Rivadavia le empató sobre la hora a Colón en el estadio del Verde cabralense. Fue 1 a 1 y el pueblo, ajeno a estos resultados, no quedó en paz después del clásico. Y es porque hubo de todo.

Los dirigidos por Germán Vicario terminaron con nueve hombres sobre el césped (se fueron expulsados Marcelo Berardo y Matías Bendazzi).

En la primera etapa, por medio de un cabezazo, Michael Villagra había puesto en ventaja a los de Aimetta. En la agonía del partido, con una tijera (o media chilena, no está claro), Facundo Molina empardó la historia.

Ya desde que se levantó el telón el trámite se veía difuso -y empardado-. Colón se movía bien por las bandas y Agustín Moreno supo capitalizar su superioridad en el andarivel izquierdo.

En los dueños de casa, Lucas Giménez manejaba bien el mediocampo y su asociación Jonathan Zabala y Matías Bendazzi (más la habilidad del bueno de Maxi Bustos), generaban vértigo e insinuaban una mejoría en los últimos metros respecto a los encuentros anteriores.

Recién a los 10, Alejandro Salinas pudo hacerse con el balón y asistió a Moreno que sacó un latigazo con su derecha que terminó durmiendo en las manos de Marcelo Berardo.

Respondería Rivadavia con un pique de Zabala que probó a Joaquín Peretti, quien respondió, pero en el rebote Bustos casi la manda a guardar.

Al cuarto de hora todo comenzaría a encenderse definitivamente. Juan Pablo Piccolini, que siempre que se animó a más gravitó, probó a Berardo y el “1” estuvo mejor. Más tarde, en una réplica, a Salinas también le quedaría, pero de espaldas al arco y jamás pudo girar.

En la contra de esa misma jugada, Zabala envió un disparo que se hundió en el cielo.

El trámite era difuso, sin opaco y con poca precisión en las defensas. Si a esto le sumamos las individualidades de Bustos y Matías Sambrana, encontramos la pimienta que terminó dándole sabor a clásico atardecer.

 

Un quiebre

A los 36 minutos llegaría el momento bisagra de la tarde. En un contragolpe, Moreno quedó mano a mano con la defensa del verde y, tras eludir al último defensor, quedó frente a frente con Berardo, quien -fuera del área- lo tocó a la carrera y lo derribó cuando el juvenil ya imaginaba cómo iba a festejar su anotación.

Fue roja, por último recurso, para el experimentado portero y una baja significativa para el local.

Rivadavia acusó el golpe, pero se mantuvo ordenado. Brian Druetta, arquero suplente, ingresó para el tiro libre, se colocó entre los tres palos y atajó un potente tiro libre de Moreno.

En la segunda ocasión no le iría tan bien: un tiro de esquina enviado por Sambrana lo encontró a Michael Villagra en soledad y el defensor central no falló. Con un frentazo a la derecha Druetta, que no llegaría jamás, marcó la mínima ventaja para la visita.

Explotó Colón y los anfitriones sufrían dos cachetazos en pocos minutos.

Para la segunda etapa el trámite cayó en un pozo. A pesar de que el rojinegro tenía la ventaja, todo le costaba y no supo ordenarse ni hacer sentir su superioridad numérica.

Hubo opciones para que llegue la paridad: Giménez, Bustos y Bendazzi se aproximaron en los últimos metros, pero la defensa parada por Aimetta fue férrea y sacó todo por los aires.

El ingreso de Franco Gozzerino (por Mignola, que estaba amonestado), le agregó aire a los dueños de casa y la creación fue creciendo. A?esto se le sumó la enorme tarea de Lorca.

Los minutos se fueron consumiendo, siempre a favor de Colón que parecía conformarse con el mínimo triunfo.

Rivadavia se frustraba, no podía hacer caer la valla de Joaquín Peretti (que le atajó un mano a mano increíble a Bustos a los 19’) y, para colmo de males, volvería a perder a otro hombre: Bendazzi, por una presunta agresión al goleador Villagra, vio la tarjeta roja a los 38 minutos del complemento.

Pero la historia no estaba definida, y al libro le faltaba un capítulo más… el más apasionante.

En una de las tantas travesías a la vereda de enfrente, y por medio de un centro llovido, el verde le cortaría la alegría a Colón con una tijera a los 44’.

Un balón caído de los cielos fue bajado hacia el corazón del área por Bustos y allí, en el aire, Facundo Molina la empalmó de media chilena y terminó venciendo a Peretti que, a pesar de haber modificado la trayectoria, no pudo evitar el empate.

Uno a uno y fiesta en el banco de suplentes del local.

Rivadavia lo ganó por su mentalidad y por insistir, aún con dos hombres menos. Colón, por su parte, no tuvo en el segundo tiempo ocasiones claras para “matar” al rival (tampoco las inventó) y eso le terminó jugando en contra.

La paridad terminó siendo protagonista en Arroyo Cabral. Y así, en la agonía del encuentro, todo concluyó en empate, aunque algunos hoy están más contentos que otros.

 

La figura: Maximiliano Bustos

Estuvo encendido por su andarivel y le dio la explosión que le faltó al verde en los últimos metros. En Colón se destacó Agustín Moreno.

 

El árbitro: Ezequiel Billone

De correcta labor. En las dos expulsiones estuvo bien, aunque por momentos fue demasiado permisivo. Fue bien asistido por sus líneas.

Más de
33%
Satisfacción
33%
Esperanza
16%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
16%
Indiferencia