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Hubo un Puma suelto
En un emotivo encuentro, el RG?logró un agónico e inesperado 2 a 2 frente a Atlético Ticino en La Palestina, con el gol de Nicolás Rodríguez en tiempo recuperado. Ambos siguen sin sacarse ventaja en los clásicos y todo se resolverá en TicinoEscribe Ricardo Pasero
Con un final inesperado y emotivo, la primera semifinal entre Ricardo Gutiérrez y Atlético Ticino finalizó igualada 2 a 2 en el encuentro disputado en Tierra Santa, y cuya serie clásica tendrá continuidad el próximo domingo, en Ticino, para definir un finalista del Clausura.
El partido fue intenso, con ambos equipos mostrando argumentos bien distintos, pero empujados por la misma pasión.
En la primera etapa, las precauciones defensivas fueron prioridad para anular al rival y la faceta creativa resultó difícil de asumir por ambos equipos. El RG entendió de entrada que anular a Ayrton Páez resultaba vital para pasar una tarde tranquila. El encargado de esa tarea fue el Puma Nicolás Rodríguez, quien cumplió el cometido con creces en ese primer tiempo. Ante esto, la altura de los centrales del visitante se ofreció entonces como una variante que provocó cierta zozobra en el fondo del local.
Sobre los 6, un cabezazo de Fernando Rodríguez exigió la respuesta del arquero Michael Becco, que terminó mandando la pelota al tiro de esquina. Promediando la etapa (se jugaban 36 m.) fue Carlos Jacobi el que ganó por el segundo palo, pero su remate al medio del área no encontró receptores para culminar con éxito su excursión en ataque.
Para el local fue tanto o más complicado ser profundo en ofensiva. El RG no mostró sorpresa y sus ataques carecieron de ingenio. La tendencia a bajar para entrar en contacto con la pelota de Leo Bianchetta, le quitó peso en los metros finales y dejó en la soledad más absoluta a su compañero de ataque, Ramiro Giraudo.
En un encuentro casi sin llegadas, la monotonía se intentó romper con algunos intentos aislados.
Sin embargo, cuando nada parecía romper la monotonía del cero, llegó el primer gol. Córner desde la derecha y gran anticipo de cabeza de Ramiro Giraudo que Fantino alcanzó a manotear, pero la pelota le quedó servida a Leo Bianchetta, quien, con la punta del botín, la empujo al fondo de la red.
Páez en acción
El segundo tiempo tuvo un arranque favorable para la visita. Ayrton Paez se cargó el equipo al hombro y lideró la reacción de Ticino. Cierta desconcentración e inocencia del local contribuyó con la causa del visitante. Tuvieron que pasar 8 m. para que Ayrton mostrara algo de su repertorio habitual. Enganche de derecha a izquierda y latigazo de zurda para sorprender a Michael Becco, que vio cómo la pelota viajaba sin escalas al ángulo izquierdo de su arco para terminar inflando la red. Golazo y partido empatado.
Ticino comenzó a crecer en esos minutos y el diez visitante lucía incontenible.
Y casi por una cuestión lógica llegaría el segundo gol visitante. Infantil penal de Maico Andrada (terminó cayendo encima de Páez en el área) y el juez no dudó en señalar la pena máxima.
El propio Páez se encargó de la ejecución y su definición con suspenso (la pelota, tras rebotar en el arquero, ingresó al arco) permitió el grito visitante para dar vuelta el partido cuando se jugaban 23 m.
El ingreso de Lucas Favalli fue un gran acierto de Pablo Suárez. El juvenil colaboró en la zona media y fue el socio ideal para Ayrton Páez.
En ese entonces, el local sufría el partido y se consumía en su desesperación, permitiéndole a Ticino manejar el partido a su antojo.
El gran calor imperante comenzaba a quitar soldados de la lucha y ambos equipos comenzaron a perder jugadores por lesión o por cansancio. José Fernández y Lucas Favalli tuvieron chances de sentenciar la historia, pero fallaron en el toque final.
Sorpresivo cierre
Y el fútbol te da sorpresas, como la vida. La visita perdió por expulsión a José Fernández y en la jugada posterior saltó todo por los aires. Gran centro de Leo Bianchetta, falla increíble de Diego Fantino (se le escapó el balón de las manos) y aparición del Puma Rodríguez con todo el arco libre para hacer el gol más fácil de su carrera. Solo tuvo que hacer un pase a la red, sin oposición alguna, para desatar el delirio de la tribuna local, que no entendía cómo un partido que parecía perdido terminaba en pardas. Muchos sostienen que los empates no se festejan, pero seguro no estuvieron ayer en La Palestina.
El árbitro - Leandro Sosa Abrile
Supo conducir las acciones y en las jugadas más complicadas acertó. Bien en el penal y las expulsiones. La amarilla de Elías Acosta bien pudo ser roja.
