CLAUSURA / FINAL/VUELTA
Un campeón con total autoridad
Alumni volvió a ganar el título tras ocho años y con su mejor estirpe. Derrotó 2-1 a Ticino, con un gol en cada tiempo, y dio la vuelta olímpica demostrando ser el mejor del torneoDespués de ocho años de sequía en títulos, Alumni se consagró campeón del fútbol local y desató una fiesta inolvidable en Ticino, luego de vencer 2-1 al local, Atlético, en la revancha de la final del Clausura.
El equipo dirigido por Fabián Suescun atravesó un año movido y lo coronó esta vez con una actuación que lo deja en lo más alto de la Liga, redondeando ese cierre ante uno de los rivales más duros que puede haber y que le dio trabajo hasta el final.
No obstante, al equipo villamariense le alcanzaba con empatar siquiera para coronarse, luego de haber goleado 4-0 en la ida.
Eso reflejó que terminó erigiéndose en un campeón con autoridad, como en sus mejores tiempos, ganando la mayoría de los partidos que jugó (11 de 20) y demostrando que está volviendo a conquistar a su gente, que disfrutaba al cierre de esta edición y hasta vaya a saber cuándo.
El partido
La primera etapa arrancó con un Atlético Ticino más decidido, que salió a buscar el partido.
En ese contexto, aunque le costaba llegar al fondo, probó de media distancia. Primero, con Ayrton Páez, a los 10 minutos, que exigió a Jonathan Scalzo;?luego, Maldonado, con un remate elevado. Además, pudo haber marcado Ticino si Tomás Lorca, de buen primer tiempo, no sacaba una pelota en la línea.
Como respuesta, Alumni tuvo en Peñaloza un tiro de esquina que iba olímpico y que exigió a Diego Fantino. Y?en la contra de esa acción, Bolatti también probó al arquero, pero Scalzo alcanzó a desviarla.
En ese sentido, si bien el partido no era entretenido, tuvo ocasiones, como la que ejecutó Maximiliano Delgado y que Fantino salvó de un ángulo.
Alumni debió reacomodarse cuando el entrenador Fabián Suescun metió a Juan Pablo Galleguillo por el lesionado Gastón Molina.
De todas maneras, el equipo no se descontroló. Martini anunció lo que vendría con una aparición, a los 30, y dos minutos después llegó el primer gol.
En una jugada de ataque, Depetris salió desde el fondo, envió la pelota a la puerta del área de Ticino, donde Jacobi se complicó para dominar la pelota, por lo que Salort aprovechó para quedar solo y definir ante la salida de Fantino, rubricando el 1 a 0.
Ticino sintió el impacto y tuvo problemas para penetrar la línea defensiva rival, aunque Coria estuvo cerca de empatarlo en el final.
En el segundo tiempo, el local no pudo ser más punzante con el mismo esquema, por lo que Pablo Suárez fue metiendo rápidamente los cambios.
Un cabezazo de Coria que atrapó Scalzo y un remate rasante de Bergese que sacó magistralmente de nuevo el arquero, demostraban por qué Ticino no podía empatarlo.
Encima, cuando el equipo local iba por la heroica, Alumni puso a jugar a Delgado para una contra y un toque a la izquierda, que Juan Pablo Galleguillo, recién ingresado desde el banco, transformó en gol para decretar el 2 a 0.
Velocidad, practicidad y astucia fueron los méritos del equipo de Suescun para prácticamente sentenciar la serie.
Sobre el final, Alumni fortaleció el mediocampo para no tener problemas, aunque un tiro libre de Ayrton Páez, de casi 24 metros, le sirvió a Ticino para sacar a relucir a su joya, concretando el 1-2, que no alcanzó.
Alumni terminó siendo un ganador con autoridad, con una mayor capacidad física en su propuesta de ritmo de juego y una agresividad en ataque suficiente para lastimar a un rival siempre seguro como el Atlético.
Así, la fiesta fue grande para los de Villa Aurora, que desempolvaron sus vitrinas para hacerle lugar a otro título, uno más en su rica historia local.
EL ÁRBITRO - Álvaro Carranza
Correcta labor. Dejó jugar, amonestó cuando debía hacerlo y aplicó con criterio la ley de ventaja, bien secundado por los asistentes.
La figura - Maximiliano Delgado
Fue vital en los dos goles del ganador. Tal vez le faltó marcar, pero sin dudas que es el diez que le da un plus al equipo. También se destacó Jonathan Scalzo, tapando. algunas pelotas de manera increíble.
