Regional Federal / Un café con Enzo Da Silva
“Con Abreu aprendí muchísimo”
El flamante refuerzo de Alem mide 1,90, es hijo de un brasileño que surgió del Cruzeiro y viene de ser dirigido por el Loco en Uruguay. “Yo siempre odiaba ser nueve”, revelóEl futbolista suele tener situaciones curiosas que marcan una carrera.
Le pasó a Ronaldo Da Silva, un brasileño habilidoso que supo llegar hasta la Primera División del Cruzeiro y, en 1988, le surgió la posibilidad de seguir en el fútbol argentino.
Por entonces, el denominado “primer Ronaldo” pensó que venía a Belgrano de Córdoba, pero era Defensores de Belgrano, en Buenos Aires. Allí marcó goles, fue figura y se fue “argentinizando”.
Ronaldo marcó dos goles históricos también con la camiseta de All Boys (donde es muy recordado) y anduvo por Estudiantes de Río Cuarto y Argentino de Mendoza.
No obstante, su lugar en el mundo fue Concepción del Uruguay, Entre Ríos.
El heredero
Sentado en un café de Villa Nueva, Enzo Da Silva parece brasileño, pero marca con su tonada la inconfundible marca de entrerriano.
Por primera vez, el hijo de Ronaldo llegó a Córdoba como refuerzo de un equipo y también viene con sus ilusiones a cuestas, proveniente de Uruguay.
Haber nacido en familia futbolera le permitió “gatear con la pelota de bebé y jugar al fútbol desde los 3 años”, como lo cuenta.
Pero, ¿cómo llegó a Alem este delantero de 1,90 metro que viene de ser dirigido por el Loco Abreu en Paysandú?
“Cuando me hablaron de Alem, primero lo saqué rápido porque era para el Torneo Regional. No sabía que era de Córdoba, pero cuando me dijeron de la provincia, sabía que era el clásico de Alumni, al que conozco del Federal A, y me interesó muchísimo. Tenía otras ofertas, pero me gustaba más Córdoba por la vidriera”, afirma.
“Tanto Córdoba como Santa Fe tienen muy buen nivel, tiene mucha competencia y eso me interesó mucho”, afirma.
El nuevo centrodelantero de Alem, que puede dar qué hablar cuando debute el domingo, en Plaza Ocampo, dice que se encontró con “un hermoso grupo humano”.
“Desde el primer momento me trataron como uno más, como si me conocieran desde hace tiempo. Eso me atrapó y me incentivó a seguir acá. Después me encontré con un equipo que la pelea día a día, un equipo humilde, pero con ganas de seguir creciendo; es un equipo que trabaja con buena gente y eso, cuando uno lo ve, siente que debe participar y darlo todo para llegar a lo más lejos posible”, reconoce.
-¿Conocías a alguien de acá?
-No, no conocía a nadie. Ese también era un lindo desafío, pero siempre dije que “me gustan los desafíos, me gustan los retos”, así que para mí, bienvenido sea.
La formación
-¿Cómo fue tu carrera de inferiores?
-Al fútbol lo tengo desde niño. Yo gateaba con la pelota y empecé a jugar a los 3 años; a los 7 me sale para ir a entrenar a San Lorenzo. Mis padres no querían al principio, pero por suerte era buena gente la que me llevaba, fui, me gustó y quedé. Pero después el entrenador que me había llevado se fue para River y fui con él también.
En River estuve desde los 8 años hasta prenovena, pero llegó el momento en que no quería saber nada con viajes, había crecido. Extrañaba, no me quería quedar. Eran muchos años. Era chico, pensé que me estaba perdiendo todo... Me buscaban clubes por todos lados, pero no quería saber nada, extrañaba, me quería ir a casa, y en 2012 tenía todo para hacer la pretemporada en Independiente, pero me convenció el proyecto que me presentó Néstor Apuzzo en Huracán, entonces estuve tres meses en este club. Yo tenía 15 años.
Me fui porque el presidente del fútbol amateur quería hacer cosas malas con los papeles, así que me sacaron rápido de ahí. Y?a mitad de año fui a la primera prueba de Racing, en la primera etapa de Víctor Blanco como presidente. Estuve dos años en ese club hasta que me volví a Concepción del Uruguay para jugar con Gimnasia el Federal A.
-¿En algún momento pensaste en dejar el fútbol?
-Sí. De chico siempre la peleé y tuve equipos interesados, pero pensaba que no me convenía. A los 21 años me llamaron desde Honduras y sabía que allí iba a desaparecer futbolísticamente, entonces me quedé. Siempre confié en mis condiciones, pero llegó el tiempo, durante la pandemia, cuando entré en un mal momento. Quise dejar, pero luego me dije: ‘Que esta pandemia no me derrote’. Y por suerte después apareció Defensores de Pronunciamiento, al que le estoy muy agradecido porque me abrió las puertas en un momento muy difícil de mi vida.
En Defensores fue un año muy hermoso para mí y para el club.
Más allá de esto, a fines de 2021 había decidido que no quería jugar más, que estaba cansado hasta que, de a poco, empecé a entrenar porque no me gustaba quedarme quieto. Y esos entrenamientos me daban otra vez las ganas de jugar, otra vez la adrenalina, esa sensación hermosa como futbolista. Cuando uno pierda eso, ya está.
-¿Y en ese momento te fuiste a Uruguay?
-Sí, apareció Paysandú, me volvieron las ganas de jugar, de viajar, de estar en un grupo, en el vestuario. Y ahí aprendí mucho, que es lo que más rescato.
Con el Loco Abreu como técnico aprendí muchísimo.
-Siendo delantero, más todavía...
-Yo siempre odié jugar de nueve, mientras todos los técnicos me decían “tenés que ser nueve porque sos alto”, yo demostraba que puedo más allá de la altura, tengo técnica para otro puesto, meto buenos pases y me considero inteligente para jugar, así que no quería ser como Palermo. Pero el Loco Abreu me lo explicó de otra manera. Fue el único que no me habló de la altura ni nada de eso;?me dijo: “Sumá tus cualidades al juego que tenés y, dentro del área, te vas a cansar de hacer goles”. Eso me motivó. Hoy quiero ser centrodelantero;?ya no me desespero cuando no toco la pelota, aprendí a ser paciente, así que agradezco mucho a él y al club por lo que mejoré... Siempre hay que estar dispuesto a mejorar.
-¿A tu papá le pasó lo mismo?
-No, mi papá es alto, pero no era nueve. Era extremo, jugaba por afuera, era rápido y habilidoso, así que por ahí viene todo.
Mi papá era brasileño, brasileño. Lo quieren en todos los clubes donde estuvo porque logró ascensos, salvó descensos... Hizo goles importantes.
-¿Cómo ven en Alem esto de que están obligados a ganar los tres partidos?
-Lo veo bien porque, a raíz de esto, tenemos que sacar la confianza y la fuerza. Además, previo al primer partido, a último momento muchos jugadores no estábamos habilitados y no se sabía quiénes iban a jugar contra Alumni, pero los chicos que entraron a la cancha lo hicieron muy bien, increíble.
Desafortunadamente, lo lindo que también tiene el fútbol es que a veces no es por merecimientos, y ellos (por Alumni)?se llevaron el triunfo por un gol en contra. Pero a raíz de eso, empezamos a trabajar intensamente. Tuvimos dos semanas para trabajar y lo estamos haciendo muy bien.
Sergio (Coleoni)?nos habla, nos dice cómo quiere jugar y nos da confianza a todos. Así hay buena competencia, sana, entonces hay que sacar lo mejor y creo que el domingo será un lindo partido. Que así sea.
