Básquet
Ottón Jaskowsky, una vida llena de historias y anécdotas en “naranja”
Ottón respira básquet todo el tiempoEscribe Gustavo Ferradans
Empieza el diálogo y va soltando una catarata de historias y recuerdos, de experiencias y anécdotas que van surgiendo una tras otra. Ottón Nicolás Jaskowsky, se siente villamariense, a pesar de haber nacido en Villa Rumipal.
Entre el jugador y el actual entrenador acumula más de 45 años vinculados al básquetbol y ha sido protagonista de hechos increíbles entre los equipos y los seleccionados que ha participado.
Jugó con 15 años para el seleccionado villamariense, en el Provincial de Mayores que se disputó en el Anfiteatro; años después fue campeón argentino con el seleccionado cordobés; de ahí a Mar del Plata para coronar al seleccionado de esa ciudad en el Provincial de Buenos Aires, cortando una racha de más de 12 años de títulos de Bahía Blanca. Su historia también tiene como dato particular, ser protagonista del salto inicial, del partido inaugural de la Liga de Transición, el primer año de la Liga Nacional que comenzaba a surgir, con la idea de León Najnudel. Pero hay muchos recuerdos más, que Ottón intenta repasar en una charla con El Diario, café de por medio.
Ottón Nicolás Jaskowsky es una de las grandes figuras que ha dado el básquetbol villamariense, deporte que empezó a practicar casi por casualidad y se convirtió en un trotamundos, jugando y dirigiendo en una docena de equipos, de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires.
Un entrenamiento de fútbol suspendido lo hizo conocer el básquet.
"Estaba todo el día en Central Argentino, era como mi casa. Jugaba al fútbol, era el "2" de la quinta división y un día llegué y se había suspendido el entrenamiento; me quedé dando vueltas por el club y Mike Férez y Julio Liendo me invitaron a participar del entrenamiento de básquet. No tenía ni idea de cómo se jugaba, pero en ese momento, con 15 años medía 1,92 m. Al rato ya tiraba hasta bandejas. Al otro día no fui más al fútbol y me fui directamente al entrenamiento de básquet".
Ottón nació el 25 de agosto de 1960, tiene cinco hijos de dos matrimonios. Si bien nació en Villa Rumipal, se siente completamente villamariense. El abuelo, uno de los tantos Ottón Nicolás del árbol genealógico familiar, fue ingeniero en la construcción del embalse de Río Tercero.
"Hay una placa en el paredón del dique con su nombre. Pero antes hubo otros Ottón Nicolás, en la familia. Por tradición, el primer hijo varón se llama Ottón Nicolás. Mi abuelo, mi papá, mi hijo, mi nieto... Otti, mi nieto, ya sabe que su primer hijo varón seguirá la tradición. Hay veces que estamos juntos con mi hijo y mi nieto, alguien llama Ottón y todos nos damos vuelta".
"Nos vinimos a Villa María antes de empezar la secundaria. Mi papá tenía un taller mecánico y una estación de servicios en Villa Rumipal. Vendió todo para que nosotros pudiéramos hacer la secundaria, porque allá no había", relata el entrenador.
"Somos nueve hermanos, sumando los Arzeno, por parte de mi mamá. Mi mamá enviudó, mi papá se separó y luego vinimos otros cinco: Santiago, yo, los dos mellizos y Alejandra. En total somos nueve hermanos. Claudio David, el que jugaba en Independiente es mi sobrino, es hijo del Pichi, otro de mis hermanos, ¿viste que era temperamental? Todos les decían ‘sos loquito como el Ottón’. Cuando se fue a Buenos Aires vivía conmigo", recuerda.
"Yo estaba todo el día en el club. Siempre le digo a los chicos que con el entrenamiento solo no alcanza. ¿Qué hay que hacer?, el entrenamiento invisible. Ir a tirar solo al aro, salir a correr, ir al gimnasio, hacer flexiones de brazo y largar un rato el celular. Me hacía la chupina en el Rivadavia. La llamaban a mi vieja para preguntar por qué no había ido y estaba tirando en el club. Mi mamá ya sabía dónde irme a buscar", recuerda con una sonrisa.
Al poco tiempo de jugar al básquetbol a Ottón lo llaman del seleccionado de Villa María, para jugar el Provincial de Mayores.
"Fue increíble, por cómo se me dio. Empecé a jugar y al poco tiempo me llaman a la selección para jugar el Provincial de Mayores, el de 1976, que se hizo en el Anfiteatro. En ese torneo había jugadores como los hermanos Diz, Gerlero; ¡Lo que me daba en ese torneo la bomba Diz!, un tipo de mucha experiencia. En Villa María había otros como Danilo Bocco, Solé. Terminó el Provincial, vino Roberto Germanetto y me llevó a Córdoba, a Redes Cordobesas. Estuve como seis años. Me llevó el presidente a su casa, que tenía cinco hijos y me tomó como un hijo más, hasta hoy seguimos teniendo relación. Jugando en Redes debutó con nosotros Pichi Campana, que era juvenil y una cosa chiquita así", hace el gesto con su mano.
"En ese tiempo tenía de compañero a Guillermo Ríofrío. El tipo había estado en la selección argentina y venía de jugar en Italia, que en ese tiempo eran contados con una mano los que se iban. El decía ‘este pibe va a llegar, tiene ganas’, lo decía por mí. El vive aún en Alta Gracia. ‘Vos pibe le ponés ganas. ¿Querés que me quede con vos?’, Se quedaba hasta una hora más entrenándome, se volvía a su casa a las 12 de la noche para enseñarse. Mové los pies, girá, tirá el gancho. Yo jugaba de 4 o 5 en ese momento, me costaba picarla todavía, hacía poco que jugaba. En cambio agarrar el rebote, un pique y arriba era más fácil, con el tiempo fui mejorando todo. Terminé la secundaria en Córdoba".
Jaskowsky tiene historias de trotamundos y comenzó a ser profesional del básquet siendo casi un adolescente. De Redes comenzó a transitar distintos clubes y ciudades, siempre dejando una huella o siendo protagonista de un recuerdo para el club que vestía su camiseta.
En celeste y blanco
"También estuve en la preselección argentina, por 1979 con Walter Domínguez, estuve un año, me tomaba el avión en Córdoba. El primer día no sabía para dónde rajar y luego se hizo una rutina, estaba canchero. Me iba el jueves, estaba viernes y sábado en el Cenard, volvía a jugar los partidos en Córdoba y me iba otra vez. Comíamos y dormíamos en el Cenard", comenta.
De Córdoba a Mar del Plata
"Luego me fui a Quilmes de Mar del Plata, me quedé varios años. Allá jugué en la selección de Mar del Plata y llegamos a la final del Provincial 1982 contra Bahía blanca, fue histórico, fuimos campeones luego de un montón de años. Hace poco se cumplió un aniversario e hicieron un documental con eso. Me llamó un periodista de Mar del Plata. Tuve la suerte de ser goleador y me dieron el premio al mejor jugador. Había una bronca terrible con Bahía Blanca, que hacía como 14 que salían campeones, le ganamos y ni siquiera se presentaron a la entrega de premios. Es un recuerdo muy lindo ese título con Mar del Plata", recuerda Ottón.
La carne cruda
El deporte nunca deja de sorprender por las historias. Al año siguiente Jaskowsky se fue a jugar a... Bahía Blanca. "Estaba entre Pacífico y Olimpo. Los dos me querían, y me decidí por Pacífico". Ahí comienza a gestarse lo de la Liga Nacional y el villamariense sería protagonista de un hecho histórico y curioso.
"En el partido inaugural de esa Liga, creo que contra Gimnasia y Esgrima de La Plata, fui al salto inicial, no recuerdo con qué jugador. Fue la liga de prueba", comenta.
Jaskowsky fue protagonista del primer salto de esta historia, el que fue a disputar la pelota al aire en la historia de este torneo.
"Casualidad o no, pero así salió el sorteo, estoy en la historia, viví todo eso; de todo lo que insistió Najnudel con esto, de hacer la Liga. Nosotros participamos para llevarla a cabo y que se hiciera realidad. ¡Mirá lo que se generó! Todos los frutos que dio. Entre los conocidos que jugaban conmigo en Pacífico estaba Marcelo Ricchiotti, había otros dos americanos buenos, estaban Zurdo De Battista, Ceballos...
Por entonces el entrenador del equipo era Oscar "Huevo" Sánchez, autor de una frase que también forma parte de la historia del entrevistado: "Me gustan los jugadores como Jaskowsky porque le gusta comer la carne cruda".
"Es un maestro. Hace un tiempo estábamos haciendo la reválida del carnet de técnicos, había jugadores de la selección, técnicos, el Huevo dijo ‘acá está presente el jugador con el que voy a Vietnam sin armas’. Y luego dijo, ‘vení Ottón, vamos a explicarles’. Me hizo bajar de la tribuna, donde había 600 entrenadores, para enseñarle a los chicos movimientos como el bloqueo defensivo de rebote. El Huevo es un personaje, me hizo salir de la posición de confort mía que era cerca del aro. Como iba a traer dos americanos, que medían como 2,10, me hizo pasar a jugar de 3. ‘Vas a andar bien, tenés que andar frente al aro’, me decía. Si no, no podía jugar. Tuve que mejorar el tiro de afuera y buscar penetraciones, me hizo dar la vuelta y jugar ahí. Al principio no quería saber nada, estaba bien en mi lugar, pero eso me mejoró un montón, podía jugar en las dos posiciones gracias a él".
Un nómade
"Antes de ir a Firmat me quería Olimpo, pero tenía mucha amistad con la gente. En Pacífico no iban a aceptar que me fuera al rival, tenía mucha gente amiga. Por entonces era un club de barrio, de familia, en ese momento Olimpo ya era una potencia, lo sigue siendo. No podía traicionar esa gente, por eso me fui a Firmat", relata.
"Luego de dos temporadas en Pacífico me fui a Firmat FC, donde estuve tres años. Cuando llegué jugábamos y ascendimos en lo que hoy es el Federal; al año siguiente ganamos la Liga Argentina y ascendimos a la Liga Nacional ‘A’. Escalamos todas las posiciones. Estaba como técnico Mario Guzmán que fue técnico de la selección de Villa María, en el Provincial de 1987, el último que jugué".
Por esos años tuve una oferta de Unión Central, para venir a jugar la Liga Nacional, pero no arreglamos en lo económico. En varios partidos jugué de refuerzo. En donde estaba decía, ‘si me llaman de la selección de Villa María o de Córdoba voy a ir’, a la de Villa María venía siempre a jugar los provinciales; ahí jugaban el Chuchi Costa, Eduardo Menard, que era aguerrido, venía del rugby y también Carlos Menard que era más exquisito".
De selecciones
Entre las historias de Jaskowsky figuran el Campeonato Argentino ganado por Córdoba en 1987 con la selección de Córdoba: "Fuimos campeones argentinos luego de 24 años".
En el equipo aparecían otros como Filloy, los hermanos Milanesio, Campana, Suppi, Ligorria, Runcho Pratto y Cerutti.
Idas y vueltas
Ottón recuerda que "en Firmat estuve cuatro años, me fui y luego volví años después. Estuve luego en Pico FC de La Pampa, donde logramos el ascenso".
La lista de equipos que siguieron fueron varios, algunos ya jugando ligas regionales o provinciales, manteniendo la pasión por jugar.
"Siempre fui de estar dos o tres años e irme a otro lado. De Pico me fui a San Jorge, donde nació mi primer hijo de mi segundo matrimonio. Luego anduve por Alumni de Casilda, varios clubes de Rosario, Atlético Elortondo, Chañar Ladeado. Jugando para Rosario Central lo echaron por varios partidos, a Grimaldi, el entrenador, porque quiso agredir a un árbitro. Estuvo suspendido siete u ocho partidos y ahí fui jugador y técnico. Ya era técnico, pero seguía jugando", recuerda.
El último partido y el entrenador
"Tenía 45 años cuando me retiré, estaba jugando en Chañar Ladeado, cerca de Firmat, ya tenía el título de técnico. Después de dejar de jugar, el primer club que dirigí fue Temperley de Rosario. Luego pasé por varios clubes, entre otros Alumni de Casilda, Sportmen de Rosario, Club Atlético Ceres Unión (CACU) de Ceres, Maciel Rosario, luego vuelvo a Casilda y al tiempo llego a Argentino Sport de Pozo del Molle. Y finalmente Central Argentino".
Tenía 16 cuando se fue de Central Argentino y volvió casi 40 años después, como entrenador. Sobre el club de su infancia que se encontró como adulto, comenta: "Nada que ver con el que conocí, yo vivía todo el día en el club. Ahora los chicos no están en el club y el club no hace nada para que se queden. Tengo una subcomisión del club bárbara, que apoya y trabaja, hacen un laburo increíble, pero falta más apoyo de la Comisión Directiva, falta un proyecto en común".
Algo que es recurrente en la mayoría de los deportes son los padres y su creencia de tener en casa al jugador que los salvará económicamente. Al respecto comentó: "Es una lucha constante, no sé si solo los quiere salvar, a veces quieren que juegue más de lo que corresponde. Uno es el que está todo el día, ve cómo entrena, cuantas veces y qué ganas le pone. En la semana empezamos la pretemporada, vino la mitad, uno ya empieza a pensar en trabajar con un grupo en serio y otro que no lo toma en serio. Se entiende que le daré prioridad a los que hacen el esfuerzo, se lo merecen por respeto".
Ottón Nicolás Jaskowsky, uno más en la generación familiar, el apasionado por el básquet, ese deporte que abrazó de casualidad, y sin dudas que ha sido protagonista de muchas historias.
