EN EUROPA / DESPUES DE TANTO SACRIFICIO
Hermanos y futbolistas, unidos en la pasión al sur de Italia
Santiago y Federico Domínguez, que casi siempre tuvieron diferentes caminos en el deporte, ahora siguen sus sueños en localidades que se encuentran a escasos kilómetros de distancia y emocionan a su familia en Villa MaríaLa provincia de Tarento, al sur de Italia, tiene un romance con el mar Jónico, que es un brazo excepcional del Mediterráneo.
La ciudad que lleva el mismo nombre es la capital de esa región y la segunda ciudad en relevancia se denomina Martina Franco, que no es costera, pero tiene su importancia en esa parte del hermoso país europeo.
Pocos quizás escucharon el nombre de esta ciudad, pero no es el caso de un villamariense que juega bien al fútbol: Santiago Domínguez, el mismo que se hizo en las inferiores de Boca, que pasó por Alumni y fue campeón en Rivadavia de Arroyo Cabral, que militó en el ascenso del fútbol argentino, destacándose en diferentes provincias, es el volante que hoy se consolida en el club que lleva el nombre del equipo: Martina Franca, a donde llegó el año pasado.
A pocos kilómetros de allí, también en el sur de Italia, se encuentra la comuna de Lavello, un pequeño pueblo que pertenece a la provincia de Potenza. Allí existe un equipo que milita en los torneos de ascenso del Calcio italiano.
Se trata de un lugar que consideran mágico, de viejas casonas de piedra, fusionando la historia y el presente, entre la arquitectura y el parque automotor.
En ese lugar reside ahora Federico Domínguez, uno de los tantos villamarienses que forjó Newell’s y que también terminó en diferentes escenarios y categorías del fútbol, como muchos jugadores que quieren seguir disfrutando y viviendo de la pelota.
Habla el padre
“Santiago se fue el año pasado; Fede se sumó ahora, hace poco, y estará por lo menos tres meses hasta que se acomode; ojalá que quede”, remarcó Aldo Domínguez, el padre de los dos futbolistas que militan en Italia y también del exdelantero de Alumni, Nicolás.
Los Domínguez (incluido Aldo y otros integrantes de la familia) son villamarienses apasionados por el deporte y conocen el sacrificio que significa mantenerse en el fútbol o en otras disciplinas. No obstante, esa pasión los llevó a estar distanciados a lo largo de los años, buscando cada uno su horizonte.
La llegada reciente de Federico a Italia, proveniente del Guaribá de Bolivia (donde jugó la Copa Sudamericana) cambió el panorama.
“Están a escasos kilómetros y, cuando pueden, se van a visitar. Eso me produce una emoción enorme”, contó Aldo.
Esa sensación de alegría la tuvieron en las fiestas, cuando los deportistas subieron a sus redes una foto juntos.
En medio de la pandemia, los dos villamarienses seguramente pidieron que todo termine bien para ellos en el Viejo Continente. A fin de cuentas, en Sudamérica, cada uno hizo su camino.
