LVF - Apertura / 8va. fecha - Zona B

Compartieron aciertos y errores

Unión Central y Colón empataron 1 a 1 en un encuentro donde ambos intentaron más, pero no pudieron. Alaniz, en los locales, fue clave
lunes, 20 de septiembre de 2021 · 10:10

Escribe: Ricardo Pasero

El empate terminó castigando a Colón por haber desperdiciado un tiempo (el primero) donde mostró una imagen timorata y de poca audacia. Unión Central, por el contrario salió muy enchufado, con una presión alta que forzó varios errores de su  rival que mostró una imagen de gran fragilidad en sus momentos iniciales del juego.

La aventura ofensiva del lateral izquierdo del local, Gastón Salas (tras un pase con mucha imaginación de Nahuel González) culminó en festejo con una definición explosiva del defensor: zurdazo alto y potente que venció la resistencia del arquero Kevin Soppeno y Unión arriba en el marcador cuando tan solo se jugaban cinco minutos.

Al visitante le costó ensayar una respuesta futbolística porque no lograba hacer pie especialmente en la zona media donde los volantes locales se manejaban a voluntad.

El arco defendido por Alaniz le quedaba demasiado lejos a las intenciones de los dirigidos por Nicolás Aimetta (quien hacia su presentación como entrenador del Rojinegro) que pugnaban por equilibrar el desarrollo de un partido que se planteaba más en términos de lucha que de juego. Mucha fricción y poca claridad a la hora de manejar la pelota que sufría el maltrato de los protagonistas. 

Unión hacía un poco mejor las cosas y justificaba la ventaja por su mayor ambición ante un rival lento de reflejos y escasas ideas a la hora de atacar.

Rodrigo Solís, uno de los referentes del equipo de calle Rucci, debió ser trasladado a un centro asistencial con, presuntamente, una fractura en su tobillo derecho.

Ramiro Cortez avisó sobre los 17 cuando mostró sus pergaminos de delantero y definió con un derechazo que se perdió arriba, pero encendió las alarmas de una defensa local que había tenido una tarde demasiado tranquila hasta ese momento.

Sobre los 26, Salas derribó a Sambrana en la puerta del área y Pablo Torelli que se encargó del tiro libre pateó a las manos de un atento y seguro Alaniz.

Y la tercera fue la vencida: desborde por izquierda del Rayo Cortez que termina enviando un centro pasado al segundo palo por donde aparece Sambrana para culminar la jugada con un cabezazo bombeado que se colara en el palo más lejano del arquero Alaniz.

Por ese entonces Colón lucía una mejor imagen que al comienzo, Luciano Luppo empujaba desde la zona media y Joel Manzanares intentaba hacer jugar a sus compañeros otorgándoles mayor fluidez al manejo de la pelota. A su vez Sambrana se afirmaba en el sector derecho del ataque visitante para transformarse en una variante de peso a la hora de atacar.

Colón se amigaba con la pelota y Unión pasaba a sufrir el partido, lejos había quedado esa potente versión del comienzo y ya no llegaba con tanta facilidad al área rival. 

Solo contabilizamos una solitaria aparición de Nicolás Yanantuoni que culminó con un derechazo que salió rozando el poste cuando se jugaban 32.

Drama

En los últimos minutos de la primera etapa llegó el momento más dramático de la tarde, cuando se produjo la lesión de Rodrigo Solís. El cinco de Unión fue a disputar un balón con el juvenil  Lucas Colomino al borde del área visitante y al apoyar su pie derecho el grito y el gesto del jugador con el brazo en alto pidiendo auxilio hicieron presagiar que algo grave le había sucedido. Luego de ser asistido en el campo por los auxiliares y el personal paramédico (aparentemente se trataría de una fractura en la zona del tobillo derecho) fue trasladado a un centro médico de la ciudad para ser asistido.

La desgraciada jugada alteró el desarrollo del partido: por un lado porque la visita se quedó con un jugador menos por la expulsión del juvenil Colomino (partícipe involuntario de la acción, pero a quien el juez Rodríguez le mostró la segunda amarilla adjudicándole algún grado de responsabilidad en el desenlace) y también por el impacto emocional que produjo.

Para el complemento el entrenador visitante reacomodó las piezas en su equipo especialmente en la zona defensiva (Luppo bajó a la defensa y Billagra se corrió al lateral izquierdo).

El partido se hizo por demás friccionado y con pocas acciones para destacar. Unión, nervioso y cansado, intentó pelear un partido que debió jugar (tenía un hombre de más) y por poco lo termina perdiendo.

Debió emerger la figura de Alaniz bajo los tres palos para que el equipo de calle Rucci se llevara al menos un punto.

Algunas notables intervenciones del “Uno” lo convirtieron en figura.

Colón disimuló muy bien  jugar con uno menos que su rival (al menos hasta los 40 del segundo tiempo cuando Medel vio la roja en filas de Unión),  pero su falta de eficacia lo privó de los tres puntos. El Rojinegro lo intentó hasta el final, pero no pudo.

La figura: Dante Alaniz: tras una primera etapa tranquila, en el segundo tiempo debió intervenir en varias oportunidades para evitar la caída de su valla. Tuvo algunas atajadas notables.

El árbitro: Jonathan Rodríguez: regular. En un partido friccionado debió apelar a las tarjetas para intentar apaciguar los ánimos, pero su severidad perdió algo de legitimidad porque obvió faltas evidentes y tardó en amonestar cuando debió hacerlo.

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