Ezequiel Beliera

“La experiencia te abre puertas”

El kinesiólogo del Jockey Club y Ameghino se sumará a Leñadores de Durango, en la Liga Nacional de Básquetbol Profesional. Una inédita experiencia para un profesional local que es referente en su actividad
martes, 10 de agosto de 2021 · 08:30

Entrevista: Gustavo Ferradans

 

Ezequiel Beliera formó parte del plantel campeón del Jockey Club en 2009, el único título que tiene la entidad verde a nivel de Primera división de rugby. Jugaba de medio scrum. A la par que jugaba estudiaba y comenzó su formación profesional, trabajando en su club. Luego llegaron otras etapas en competencias de elite. El Villa María Vóley fue su primera experiencia, luego fueron los equipos de Rivadavia en Ligas Nacionales y casi a la par, Ameghino con su etapa profesional.

Su prestigio y conocimientos le permitieron ser convocado en el grupo de kinesiólogos que trabajó en los deportes individuales de los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2019 y hace pocas semanas fue parte del equipo argentino de taekwondo, en su gira previa a Tokio 2020, junto a Lucas Guzmán, que quedó cuarto en su especialidad.

Ahora para Ezequiel Beliera se le abren las puertas de vivir una nueva experiencia internacional, la primera a nivel de clubes, en Leñadores de Durango, en la Liga Nacional de Basquetbol Profesional de México.

“Creo que se me están dando algunas cosas que vengo soñando hace algún tiempo y trabajando para poder llegar a este tipo de circunstancias”, le dijo a El Diario el destacado profesional local.

“Gracias a Dios pude dedicarme al deporte desde mis inicios profesionales, con el Jockey Club, el Villa María Vóley, luego Ameghino, Alumni... En toda esta formación uno ha tenido siempre el deseo como profesional de tratar de estar en la mayor elite posible. Eso implica estar con la celeste y la blanca, no hay nada más lindo que eso. Me tocó acompañar y viajar con Lucas Guzmán en su gira por Kazajistán, previa a Tokio 2020; fue una experiencia increíble. Por todo lo que implica acompañar a un atleta de ese nivel que se está en su última etapa de preparación para estar en los Juegos Olímpicos; con todo el trabajo y profesionalismo que exige. Uno siente que está en un lugar privilegiado. Que Lucas haya estado cerca de la medalla, no es poca cosa. Está dentro de la elite y estuvo a un pasito de la medalla”.

El kinesiólogo de Ameghino no será el único en marcharse al exterior. Su amigo y compañero de equipo René Luna (preparador físico) también viajará esta semana a Rumania para integrar un equipo de la Liga Nacional de Voleibol de aquel país.

“Uno de mis sueños era tener una experiencia afuera. Con mi amigo René Luna hemos compartido los cuerpos técnicos en Villa María Vóley, Ameghino, Rivadavia Vóley, hemos crecido juntos. El tuvo algunas experiencias afuera y yo le manifestaba mi deseo de tener alguna vez una oportunidad de estar en otro lugar, vivir otra cultura, aprender en otro nivel de mayor elite, para dedicarme el ciento por ciento a eso. Ahora me tocará y me siento muy feliz”, señaló.

“Será una prueba para mí, para saber si estoy a la altura de un equipo profesional, de una liga muy importante y muy fuerte a nivel de América, como es la mexicana”, agregó.

Su llegada a la franquicia mexicana se da a través de su contacto con Sebastián Sucarrat, exentrenador de Ameghino hace algunos años atrás. Estuvo las últimas temporadas trabajando en el básquet mexicano y ahora tendrá la posibilidad de quedar como técnico principal en Leñadores de Durango. A la hora de formar su staff miró para Córdoba. El villamariense fue el kinesiólogo elegido, “Sebastián me había prometido que me tendría en cuenta si se daba la oportunidad, y me llamó”, señaló.

Un tema importante es dejar cubiertos los espacios que ocupa en la ciudad. Al respecto dijo: “Formalmente estoy en los consultorios Movement y en Roetgen, además de Jockey (rugby) y Ameghino (básquet). Hace poco fue un desafío irme a Kazajistán durante un mes, y ver cómo funcionaba todo. No hubo un problema. Casi todo mi equipo hace más de dos o tres años que trabaja conmigo; saben cómo trabajamos. No soy egoísta, siempre comparto mis conocimientos para que todos trabajemos de la misma forma; puedo dar alguna indicación a la distancia, pero ellos saben cómo hacer el trabajo. Cuando salió esta oportunidad para irme a México, todos me apoyaron y se pusieron contentos con esta oportunidad, que se verá reflejada luego en mi trabajo en las instituciones de acá. Saben que todo queda coordinado y el servicio activo, que es lo importante”.

Convertido en un referente de su profesión en la ciudad, él mantiene un perfil bajo y “no se la cree”. Al respecto dice: “No me siento el mejor. Trato de seguir con la humildad de siempre, tratando de aprender y mejorar. Siempre traté de brindar una buena atención profesional y en la parte humana. El deportista necesita que lo escuchen. Es lo que siempre trate de poner como prioridad en mi trabajo. Siento que soy un luchador de la vida, por muchas cosas que me han pasado. Esto me hace buscar ser mejor, ser agradecido, de tener sueños y sé que se pueden lograr, con esfuerzo, dedicación y constancia. Siento que estoy en un buen momento de mi profesión para aprovecharlo, para disfrutarlo”.

“Las cosas que me toca vivir las disfruto y las transmito a mi equipo de trabajo. Ellos son fundamentales para que me pueda dedicar a todas esas cosas. Tuve la suerte de armar un equipo de kinesiólogos que me permite que la gente sea bien atendida y el consultorio siga funcionando como si yo estuviera. Eso también me pone orgulloso, me hace ir tranquilo”, agregó.

En esta experiencia viajará sin su familia. “Ellas se quedan, mi mujer y mis hijas se merecen un párrafo aparte. Mi mujer se quedará haciendo la tarea más difícil, sosteniendo la familia y con las cosas diarias. Suelo faltar algunos días por mis viajes con Ameghino, pero será la primera vez que me voy por varios meses. Primero a Kazajistán, un mes, y ahora a México, por tres. Se dieron las dos casi juntas. Dos experiencias que las soñaba desde hace mucho. Mi señora entendió que no podía desaprovecharlas. Es muy importante tener una persona que me apoye y acompañe. La idea es que luego me vayan a visitar y que puedan conocer México. Será un premio para ellas”.

“Nosotros estamos en el interior del interior. Es más difícil llegar. Por eso soy un agradecido en los deportes en los que estuve; en muchos casos me generaron contactos nacionales que luego fueron internacionales, como en el Villa María Vóley y luego Ameghino. Esto te obliga a ir a capacitarte y ahí conocés a los kinesiólogos de clubes y seleccionados, empezás a moverte en un círculo donde sumás vínculos y contactos. La experiencia te abre otras puertas. No existe el mercado de kinesiólogos, los clubes hablan con representantes de jugadores o entrenadores”.

Ezequiel viajará mañana desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y sobre el trabajo con su nuevo club comentó: “La pretemporada arranca el domingo 15. El torneo comienza el 1 de septiembre y la fase regular se extiende hasta el 22 de octubre. Luego, si clasificás, sigue hasta mediados de noviembre la etapa de playoffs. El equipo tiene tres o cuatro norteamericanos y el resto son mexicanos. Es un lindo torneo, una liga corta pero muy fuerte, con jugadores de categoría, muchos norteamericanos. Es una liga con presupuestos altos, aunque con la pandemia se achicó un poco su extensión, habitualmente dura cinco meses. Hay muchos argentinos destacados que han ido a jugarla en la última temporada. Estoy muy contento, me encantó la propuesta por el nivel deportivo, porque es poco tiempo, y quiero aprovecharla”.

“Viviremos en un hotel, al igual que los jugadores, y cerca del estadio. Es muy similar al sistema que utiliza Ameghino. Un turno largo de entrenamiento, un turno de gimnasio y luego fisioterapia conmigo. Tiene muchos partidos seguidos. Apenas arrancamos serán seis partidos en 9 días, es muy intensa. Es por eso que el papel del kinesiólogo es importante porque necesitás mucho trabajo de rehabilitación y preventivo porque una lesión te puede dejar dos semanas afuera y son siete u ocho partidos sin jugar, es un montón. Por eso pienso en disfrutar esta experiencia y ojalá sea la primera de muchas”.

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