Recuerdo / Luis Rodríguez, el crack de la Copa de la Liga

El Pulga, ese verdugo conocido

El delantero más elogiado del campeonato supo ser una pesadilla para Alumni de Villa María, al que le marcó uno de los mejores goles de su carrera. Y en Plaza Ocampo, curiosamente, le tocó ser suplente

Si existe un equipo verdugo en la historia de Alumni dentro de la tercera categoría del fútbol argentino, ese es Atlético Tucumán.

El paso del Fortinero por esa competencia nacional coincidió en una etapa con un Decano en alza que rápidamente logró el ascenso, no sin antes “cachetear” a las diferentes formaciones que puso el equipo villamariense en cancha.

Corría 2007 cuando los cruzó el destino futbolero.

Por entonces, lejos estaba Alumni del equipo potente que supo ser cuando ascendió a la categoría, un año antes.

Atlético, por su parte, apuntaba a lo más alto de la mano de un proyecto integral que encabezaba un técnico encumbrado para la categoría: el Indio Jorge Solari.

Cuando El Diario cubrió el primer partido disputado entre ambos equipos, en el Monumental de Tucumán, el descanso obligado en Simoca (a 56 kilómetros de San Miguel), en el viaje de ida, tuvo un anticipo de los habitantes del lugar.

“Ojo allá con el Pulga, ese es un craaack y es de acá, papá”, contó el playero en la estación de servicios.

 

Pies descalzo

El Pulga era Luis Rodríguez, el pibe que Simoca veía descalzo varias veces, pateando por la calle, hasta que su mamá dejaba de comer para comprarle los botines.

Contaban los vecinos futboleros que el pibe tenía destino de Real Madrid, a los 13 años, pero un empresario poco serio lo dejó varado en Europa y el chico la peleó en el ascenso del fútbol italiano.

A su regreso al país, a los 17 años, el Pulga jugó en Córdoba, nada menos que en Racing de Nueva Italia. Allí fue dirigido, entre otros, por Juan Manuel Ramos, luego DT de Alumni.

Uno de sus compañeros y amigo de la pensión era el delantero de Pasco, Marcelo Bergese.

Rodríguez también estuvo en las inferiores de Newell’s. Todos le veían pasta, pero pocos confiaban en que podía ser realmente una estrella del fútbol argentino.

Más tarde, en Atlético Tucumán, al Pulga lo cobijaron como pudieron, pero fue el Indio Solari una de las personas que le cambió el chip.

 

¿Y este?

Cuando Alumni se enteró de que le tocaba Atlético Tucumán como rival en el interzonal de la temporada 2007/2008, entendió que iba a ser complicado.

Aquel equipo villamariense que armó Adrián Gallará, tras la partida de Héctor Arzubialde (el hombre que lo llevó al ascenso en 2006), no tenía demasiado para ilusionarse.

Lo que pocos sabían era del as de espadas que tenía el Decano.

Fue la noche del 15 de abril de 2007 el primer partido entre ambos equipos, en Tucumán, y el equipo de Solari no tardó en poner en órbita a su crack.

Un pase gol, un gol y una corrida que hizo expulsar al Flaco Cristian García (ex-Talleres)... ¿Qué más se le podía pedir al joven de solo 21 años? Encima, el gol fue una obra maestra:

Luego de recibir el primero, Alumni fue por el empate y, en uno de esos avances, el arquero Lucas Ischuk (otro ex-Talleres) tomó la pelota y salió rápido con el delantero de Simoca. Este picó mucho antes de mitad de cancha, pasó rápido la línea media y ganó campo. Poco antes de llegar al área, el Pulga desairó a su marcador, pisó el área rival y, cuando vio salir a Marcelo Berardo, se la picó con una categoría inigualable.

Atlético cerró el resultado con 3-0, pero esa joya terminó siendo más que el resultado.

“Fue tanta la alegría por el gol que no sabía cómo festejarlo... Fue el mejor gol que convertí en mi vida”, afirmó el crack cuando finalizó el juego.

La derrota empujó más al cambio de técnico en Alumni, donde más tarde llegó Pistola Vázquez para remplazar a Gallará.

De todas maneras, Alumni siguió siendo “hijo” de Atlético.

En noviembre del mismo año, el Decano ganó 1-0 en Plaza Ocampo, con gol de Claudio “Capé” Sarría (ex-Instituto), y el Fortinero después cayó 4-0 en Tucumán.

En ninguno de estos partidos jugó el Pulga, pero sí lo hizo cuando, por última vez, los dos equipos se enfrentaron en Plaza Ocampo, en 2008.

Allí Alumni pudo rescatar un punto, al empatar 1-1 luego de una aparición del Bocha Maldonado, quien por entonces hacía dupla con Víctor Rena en el ataque fortinero.

Claro que Atlético tenía un equipo formidable, con Sarría, Diego Erroz (figura en esa noche), César Montiglio, Pablo Hernández (luego jugador de Independiente de Avellaneda y de la selección de Chile), el Gringo Granero, el Yaya Alvarez y un tal Rodríguez, la frutilla de postre, quien curiosamente salió del banco de suplentes aquella noche del empate y quiso volver a sorprender a Berardo con un tiro de emboquillada, pero la tiró por arriba.

El fútbol de unos y otros tuvo sus consecuencias.

Alumni hoy está lejos de aquellas mieles y la pelea en la Liga local.

Atlético está en Primera, gracias al campañón de aquel equipo que hilvanó dos ascensos, jugando como los dioses. Por eso Rodríguez se convirtió en ídolo del Decano, hasta que buscó aires nuevos: hoy, en Colón, es finalista y goleador de AFA.

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