Unión Central / Leonardo Negrini
“Es un sueño verlo terminado”
La centenaria institución de calle Rucci ya disfruta de un nuevo espacio deportivo. Son 600 metros cuadrados que les brindan un nuevo espacio a los centenares de chicos que día a día hacen distintos deportes en esta entidadUnión Central está cumpliendo un viejo anhelo. Su segundo gimnasio es un sueño hecho realidad. Luego de varios años de espera, el proyecto culminó con un flamante espacio deportivo de 600 metros cuadrados y al que sólo le restan unos pocos detalles para su terminación, pero que cuando la actividad pueda retornar podrá ser aprovechado como un espacio más para la práctica deportiva. La obra, que está sobre calle Estados Unidos, se suma al bufé del gimnasio, que fue mejorado y reacondicionado recientemente.
El recorrido para concretarlo duró varios meses. Pero el sueño comenzó hace varios años cuando recibió ese terreno para destinarlo a un espacio deportivo. Los tiempos difíciles provocaron que la realización se demorase más de lo deseado, pero el sueño de lograrlo estuvo siempre.
El día del cumpleaños 110 de la institución, el 8 de junio de 2018, la Comisión Directiva (que en ese momento presidía el histórico dirigente Oscar Gattario) presentó el proyecto del nuevo gimnasio. Tres años después y la mitad de ese tiempo transcurrida en medio de una pandemia, el nuevo espacio ya es una realidad.
Al que le toca presentarlo es al nuevo presidente, el contador Leonardo Negrini, que en el momento de comenzar el proyecto era el tesorero de la Comisión, pero antes fue jugador de básquet y fútbol; desde chico fue vecino, ya que vivía a pocos metros del club: “Unión era el patio de mi casa”, dice el actual presidente. Ocupa distintos cargos desde 2007, cuando era presidente Juan Carlos Turco.
El proyecto fue por etapas. En la primera “hubo 30 socios padrinos que a fines de 2018 pusieron 10 mil pesos cada uno para iniciar la obra. Se compraron el hierro y las cabreadas”, dijo Negrini.
En la siguiente etapa “se siguió con las paredes. Para eso lanzamos el proyecto ‘Sumate a un sueño’. Se instaló una pizarra donde cada socio o simpatizante aportó dos mil pesos, un metro cada uno”.
El salón que tiene 600 metros comenzó a crecer con ritmo pausado, con aportes de amigos y socios solidarios del club. “Hace un par de meses vino un socio y puso sus dos mil pesos, porque en el inicio de la idea no pudo. Los puso ahora. Es para agradecer la respuesta de toda la gente del club”, comentó el presidente.
“Era un sueño que nos planteamos en ese momento y es un sueño verlo terminado. Acá jugamos toda la vida, Unión fue el patio de mi casa”, dice Negrini.
“Posteriormente apareció el proyecto de la Secretaría de Deportes de la Nación ‘Clubes en Obras’. Nos anotamos y el dinero que recibimos sirvió para poner el piso, los 600 metros cuadrados”, destacó.
Negrini sostuvo que “el movimiento de la obra llevó a una inercia constante. La gente veía que esto avanzaba. Acabamos de terminar el piso, las columnas, nos faltaba el techo. A fines de 2020 llegó la gente del vóley. Llegaron buscando un lugar porque no les daban más espacio en otro club. Nos reunimos y le dijimos que no teníamos lugar en la cancha 1 por los horarios, y le comentamos que en el segundo gimnasio estaba sin techo y sin luces. Un padre del vóley puso la plata para las chapas y dijo que viéramos cómo se la íbamos devolviendo de a poco”.
“Teníamos que presentar el plano del tendido eléctrico para empezar la obra y de eso se encargó Martín Piva, para iniciar la obra. Otro socio hizo el informe de seguridad. Una cosa fue llevando a la otra”, añadió.
“Para instalarla necesitamos 700 mil pesos y los que la colocaron dijeron que se la pagásemos de a poco. Nos dieron cómodas cuotas. Pero ya terminamos de pagarla”, contó con muestras de felicidad el presidente.
“Aquel mismo padre de las chapas, luego puso la pintura especial para el piso y la laca para eliminar las asperezas. Cuando se estaba iniciando una apertura de las actividades por febrero, necesitábamos usarlo y fueron las mismas chicas del vóley las que lo pintaron”, añadió.
“Se empezó a usar y un día llegó otro histórico del club, que tiene una empresa de aberturas y vidrios, y aportó esto que faltaba”, agrega Negrini.
Además destacó que “cuando estaba todo en marcha, vino un padre del básquet y aportó los ocho plafones que se necesitaban, tampoco quiso figurar. Cada uno costó 20 mil pesos y los va pagando él. Los chicos ya pueden entrenar de noche. Faltarían cuatro más, pero ya se colocarán. Esto se hizo de esta manera. Cada socio, amigo, hincha del club aportó algo desinteresadamente: dinero o trabajo”.
“Ariel Ortega fue fundamental, fue el arquitecto de la obra. Le debemos mucho a él. Un día estábamos en una cena y Ariel dijo:?‘Nos faltan los caños pluviales para evitar que lloviera adentro’. Enseguida tomó las medidas, hizo cuentas... 200 mil pesos más. Se compraron y seguimos avanzando”, relató el paso a paso de la obra.
“Esta obra se hizo con la colaboración de socios e hinchas, de alguna manera todos colaboraron. En un momento hicimos una pollada, donde los socios padrinos y otros pusimos un cajón de pollos cada uno. Fue toda utilidad”, y agregó que “el 1 de Mayo hicimos el tradicional locro, vendimos 1.800 porciones. El nuestro es un locro garantizado, de muy buena calidad. Todo ayudó para seguir impulsando las obras”, dijo.
“Si nos preguntan cómo se hizo esto en plena pandemia, no sabes cómo explicarlo. Esto era un baldío y verlo terminado es fantástico. Hay gente que lo ve por primera vez y es un sueño para todos los que conocemos el club. Contar con él ayudará a los espacios que necesitamos. Pero también los espacios que demandan las tres instituciones educativas vecinas, el Dante Alighieri, el San Antonio y el Manuel Ocampo. Nosotros tenemos un convenio hace mucho con Rosarinas. Tal vez ahora podamos cumplir con los otros colegios que reclamaban alquilarlo”, señaló.
“¿Sabés qué es lo más lindo? Ahora todos se pelean por los turnos y el club estará lleno de chicos haciendo deportes. A los colegios sumales los del club, 100 de la escuela de gimnasia, 200 del básquet y unos 80 del vóley”, mencionó.
“Cuando flexibilicen las restricciones, tenemos que estar en condiciones de recibirlos y contenerlos, hacernos cargo. Psicológicamente esta pandemia va a repercutir mucho. Es una necesidad de los chicos volver. Lo veo con mis hijos, quieren venir al club, tengo una que hace gimnasia, otra vóley y el varón, básquet”, agregó Negrini.
“Hay que seguir soñando. Al gimnasio le faltan detalles, algunos tableros y las jirafas. En 2018 largamos un sueño. Ni nosotros lo creíamos. Ni en los mejores sueños con final feliz lo pensamos. En tres años, y con un año y medio en pandemia, lo conseguimos. Se logró por el grupo que está trabajando en Unión, por el grupo de padres, de cada uno de la Comisión Directiva y de la familia del club. Todos deben sentirse parte de eso”, dijo.
El sueño que viene
“Hoy el club está perfecto. No tenemos obligaciones exigibles. Tenemos otros 120 jugadores que juegan al fútbol. Cumplimos este sueño, con una gran gestión de Oscar Gattario, y todos somos parte de este logro. Ahora que cumplimos este sueño, hay una cuenta pendiente: la cancha de fútbol. Ya hemos estado reunidos viendo la posibilidad de que recibamos un terreno, para dejar de alquilar y cumplamos con un viejo anhelo. La cancha propia”, destacó.
