Handball / Giuliana “Shula” Gavilán
“Europa es distinta, pero Villa María sigue siendo mi lugar en el mundo”
Shula aprovecha estos días en la ciudad para reencontrarse con amistades y prepararse para una nueva temporada en la Liga Francesa, donde es la única jugadora argentinaEscribe: Gustavo Ferradans
Giuliana “Shula” Gavilán está descansando por unos días en Villa María, “su lugar en el mundo”. La jugadora del Club Handball Plan de Cuques, de la Liga Francesa y de la selección argentina, pudo retornar a la ciudad luego de dos años y disfruta del reencuentro con familiares y amigos, antes de regresar a Francia.
La jugadora de 25 años es la primera argentina en jugar en la Primera división de la Liga de Francia, luego de pasar por CIEF, Villa María Handball, Balonmano Zuazo Eskubaloia (País Vasco, España), Barrio Parque, Unión Eléctrica, Jockey de Córdoba (todos de la ciudad de Córdoba), Club Balonmano La Calzada (Liga Española); además de pasar por todas las categorías del seleccionado nacional y jugar cuatro mundiales con la selección (Sub-18 en Macedonia 2014, Juniors en Moscú 2016 y dos en Mayores en Alemania 2017 y en Japón 2019), además de participar de otras competencias internacionales.
En diálogo con El Diario, Shula contó de su presente, su vida en Francia en este momento de pandemia, también de su equipo y la selección.
-¿Estuviste dos años sin poder volver?
-Sí. Desde 2019. El año pasado hablé por los vuelos de repatriación, pero corría el riesgo de no saber cuándo podría regresar a Europa. Estaba en España y el 1 de julio tenía que estar en Francia. Si volvía a Argentina tenía que hacer la cuarentena, volver a Francia y hacer otra cuarentena allá. No me daban los tiempos. Además si no estaba la primera semana de julio, se podía caer mi contrato. No quise correr riesgos porque me salió una gran oportunidad. Aproveché para prepararme bien en España, donde estuvimos encerrados tres meses, fue difícil. En marzo luego de un partido se canceló la temporada.
-De España a Francia, en plena pandemia.
-Hice la mudanza en plena pandemia. En Francia comenzamos la Liga regular en septiembre y bastante complicados con el COVID-19. Tuvieron que cambiar el formato del torneo.
-¿Compartís departamento?
-No, me dieron un departamento para mí sola, a diferencia de España que lo compartía con otra compañera. La cuarentena fue lo más duro. Vivo al lado de otra jugadora del club, que es croata que vive también sola, estábamos juntas varias horas, porque pasarla sola se hacía más difícil.
-¿Y con el idioma?
-Ahora entiendo todo cuando me hablan y me defiendo al hablarlo. La pronunciación es más difícil. Nosotros hablamos con la boca abierta y medio gritando. Ellos hablan con la boca cerrada, más bajo, rápido. Al principio era un dolor de cabeza constante. No entendía nada. En el equipo hay dos jugadoras que son españolas que ayudaron un montón. Iban traduciendo las explicaciones. Pero en un momento estaba en un lado de la cancha y ella de otro y no podía preguntar. Era ver e intentar copiar o deducir. Ahora entiendo todo. No hace ni un año que llegué y nunca en mi vida había hablado o escuchado algo en francés. Con otras compañeras hablo en inglés.
-Tu equipo ascendió en la otra temporada, ¿cómo se vivió el torneo?
-Plan de Cuques es una ciudad pequeña, muy cercana a Marsella. En Francia se vive muy fuerte el handball. Tenemos mucha ayuda del ayuntamiento, lo que acá es la Municipalidad, y hay muchos sponsors. Los primeros partidos fueron con público, se sentía que éramos locales, pero el resto ya no. Los últimos dos encuentros ya fueron con público y pudimos terminar jugando en casa, ganando y con la tribuna llena. El torneo es largo, empezó en septiembre a mayo. La primera parte fue todos contra todos y en enero hicieron el playout y el playoff. Con mi club jugamos el playout, el último partido el 31 de mayo. Pudimos terminarlo y, por suerte, cumplir el objetivo de quedar en Primera. El club ascendió el 2019 y pudimos mantenernos. En el playout fueron 15 partidos en tres meses, contra cinco equipos. Fue durísimo. Al ser tan largo y exigente muchas jugadoras se lesionaron. Había partidos que teníamos 12 o 13 jugadoras disponibles. Mi club, por ser su primer año en Primera no es de los que tienen más presupuestos. Los cinco clubes principales, de mayor presupuesto, tienen entre 18 y 20 jugadoras en su plantel. Todas fichadas con contratos profesionales.
-¿Renovaste por otra temporada? ¿Cómo te cambió la vida de España a Francia?
-Sí, por un año más. Me gusta más la vida en Francia, es más difícil en el aspecto del idioma. Los franceses son más fríos, cada una va en lo suyo. En lo deportivo también. Cada uno tiene su vida, entrenamos toda la semana, dos veces por día y jugamos los fines de semana. Si tenemos un día libre, cada una está en la suya. En España era todo más en equipo, compartía departamento con gente del club, mucho más familiar. Pero en lo deportivo siento que he dado un gran paso, sobre todo en lo físico, es una liga muy física. Esto me hizo crecer en ese punto. Lo que estuvo bueno es que llegué a un club que recién ascendía, donde no había jugadoras estrellas, todas éramos importantes. Eso estuvo bueno porque nos hizo formar fuerte como equipo, porque necesitábamos de todas. Comparto puesto con Elizabeth Chávez, tiene 30 años, fue pívot de la selección española, tiene dos Juegos Olímpicos encima, para mí es una referente en mi puesto. Compartir con ella me hace crecer todos los días, al ser española me entiendo todo. Por ese lado estoy muy contenta. Lo mismo con los entrenadores. Cuando me ficharon sabían que venía de una liga en donde no se defiende. Al llegar a Francia es como que tenés que aprender de cero. Ya a finales de temporada, cuando tuvimos las charlas individuales, me dijeron que para la temporada que viene quiere que sea la especialista defensiva del equipo. Que te propongan esas cosas a mí me hacen creer que voy por buen camino. Si sigo entrenando tengo posibilidades de más. En el club nunca nos falta nada, al mínimo problema están todos para ayudarte. Ellos sabían que hace dos años no volvía a Argentina, les comenté que quería que mi mamá fuera para allá, tuvieron que hacer una carta de invitación desde el club, ir al ayuntamiento, todos se ocuparon encantados porque sabían que era importante para mí, como jugadora. Por ese lado es bueno, porque piensan que te sientas bien.
Hay pros y contras. La contra es estar lejos de casa y de la familia. Uno está lejos, pero sin el apoyo que tengo de mi familia y amigos, todos los días y todo el tiempo se haría muy difícil. Siempre sale cuando a uno le va bien, los premios. En el medio hay muchos altibajos para un deportista, y hay que seguir, uno tiene que seguir entrenando porque sabe que el sábado próximo tiene otro partido.
-¿Hasta dónde querés llegar?
-En lo deportivo, a nivel de selección ya jugué un Mundial, ahora quiero llegar a los Juegos Olímpicos. A nivel de clubes, llegar a un equipo donde juegue competiciones europeas, a nivel de Champions. Cuando me retire del handball poder decir, jugué una champions. Hay que seguir entrenando, hay equipos en Francia que juegan Champions, pero son los de arriba. Y si no son otras ligas: Hungría, Rumania, Eslovaquia. Pero también hay que irse a vivir a otro país.
-¿A futuro te ves cómo entrenadora?
-En España, el año pasado, entrené a las infantiles del club. Hice dos cursos de entrenador, monitor y territorial, hoy puedo entrenar hasta la categoría juvenil. No me veo entrenando una primera. Me gusta más el tema de la formación. Está en mi cabeza, si vuelvo acá, en un futuro ayudar a trabajar para que niños conozcan el deporte amateur desde antes y no a los 14 años, como me pasó a mí. Que tengan la posibilidad de practicarlo y ver que existen otros deportes. En Francia hay escuelas de deportes que tienen todas las disciplinas. Cuando tienen 8 o 9, cuando empiezan a tener más destrezas, eligen por dónde ir, por algo también marcan la diferencia. Luego los clubes te seleccionan, es otra estructura, que acá no tenemos. Acá uno llega al club a través de un amigo o por la escuela.
-¿Hasta cuándo te quedás?
-Hasta el 10 de julio. Hacía dos años que no volvía, fue todo muy raro, llegar a Buenos Aires, con todos los protocolos para moverte. Amo estar acá. Comparado con la vida en Europa es muy distinto, pero amo Villa María, es mi casa, siempre va a ser mi lugar en el mundo.
Francia y la pandemia
-¿Vacunaron a todos los deportistas en Francia?
-No a todos. Empezaron a vacunarnos y es libre, no es una exigencia. Creo que a partir de la temporada que viene van a exigir que todos estén vacunados. Antes de venir recibí la primera dosis y ahora cuando regrese me darán la segunda. Me aplicaron la Pfizer, pero también vacunan con Moderna. A finales de mayo empezaron a dar turnos para los otros que quieran vacunarse, porque antes estuvieron las personas mayores y las que tienen riesgos. Hay mucha gente que no quiere vacunarse.
-¿Y las restricciones que tuvieron?
-Cuando llegué en el verano (julio de 2020) estaba todo bien, todos con mascarillas. En octubre se cerraron escuelas, shoppings, restaurantes y bares y recién los abrieron en mayo. Estuvimos cinco meses con todo cerrado. Solo había compras online. No estaban abiertos los grandes supermercados, como un Carrefour que tengo cerca, solo compras online. Ahora todo se maneja con tarjetas de débito, no hay dinero físico. Antes uno iba a la panadería del barrio y no te recibían tarjetas, pero ahora sí. Son pequeños detalles que marcan la diferencia. También se utiliza una aplicación del celular. Las escuelas abrieron en un momento, pero volvieron a cerrar.
-Pero competencia del deporte profesional pudo seguir.
-Lo bueno para nosotros fue que no paramos. Tuvimos que hacernos todas las semanas PCR, lunes y jueves, dos días antes de cada partido, nosotros jugábamos sin público los miércoles y sábados. No hice otra que ir a entrenar y volver a mi casa. En el plantel somos 15 jugadoras y creo que ocho tuvieron COVID-19. Los protocolos fueron cambiando. Al principio si una persona del plantel daba positivo, todos se aislaban; luego subieron a dos positivos. Si había una sola, se entrenaba normal. Ahora se subió a tres positivos, pero es muy raro, fueron protocolos que dispuso la Federación Francesa para que el torneo continuara. La Copa de Francia donde juegan equipos de Primera y segunda entre sí, solo se jugó con equipos de Primera. Los de segunda no son profesionales y no se hacen hisopados. Un sábado jugamos contra un equipo de segunda y el lunes nos avisaron que cuatro de sus jugadoras habían dado positivo. Eso nos obligó a aislarnos dos semanas, se complicó toda nuestra preparación y también el desarrollo de la Liga. Fue complicado, pero pudimos terminar el torneo.
La Garra y la tristeza de no ir a Tokio 2020
-Uno entiende que desde el staff técnico de la selección argentina se tiene otra mirada de las jugadoras que están compitiendo en Europa.
-A las que jugamos en Europa se nos complica el calendario de la selección, porque tenemos un formato de torneo distinto. Acá los torneos van de enero a diciembre, allá en Europa van de julio a junio. Cuando acá están en pretemporada, allá estamos en plena temporada; cuando nosotros terminamos el torneo, acá están empezando el segundo torneo (Clausura).
Es muy difícil. En este momento estoy de vacaciones, tengo que ir al gimnasio, pero son mis vacaciones. Y la selección está entrenando a full. El club me pidió que este mes descanse para cuando llegue arrancar la pretemporada que va a ser muy fuerte. No es bueno que el cuerpo no pare. No he podido ir a Buenos Aires por eso y porque con lo de la pandemia en el Cenard no hay alojamiento; como no clasificamos a Tokio y tienen prioridad los deportistas que van.
-¿Hoy la selección entrena con qué objetivo?
-En octubre tenemos un centroamericano, para clasificar al Mundial que será en diciembre y que se jugará en España. No sé si se hará, se iba a jugar en junio, en Buenos Aires y luego se suspendió, ahora se hace en octubre, tal vez en Chile. Con lo del COVID-19 no se puede planificar nada. No tendría problemas en venir en las semanas que se llaman IHF, que son ventanas internacionales. El club tiene la obligación de liberarme, pero si la selección en semanas que no son denominadas IHF no tengo autorización, porque uno es parte del club y firmás un contrato por todo el año. Habitualmente cuando nos concentramos son semanas IHF. Habrá que ver qué protocolos hay para facilitar que podamos venir desde Europa.
-La tristeza del año fue no clasificar a los Juegos Olímpicos. Con la Garra les tocó dos zonas clasificatorias durísimas y en la última chance dos rivales de muy alto nivel.
-Las veces anteriores fue similar, si no ganas el Panamericano o Sudamericano, que generalmente lo gana Brasil, se complica porque en la última chance clasificatoria te cruzás contra equipos europeos. En esa clasificatoria en Valencia nos tocaron dos fuertes como España y Suecia, que en el Mundial fueron segundos y sextos. El único accesible era Senegal, que por tener varios contagios no se presentó. Quedamos nosotros contra los dos europeos. Hay que tener en cuenta la preparación de cada equipo. En la selección hay un par que estamos en Europa, pero la mitad juega acá, y hacía del año pasado que no jugaban, y tuvimos que ir a competir contra España y Suecia que están en la élite, con competidoras que juegan todos los fines de semanas, en las mejores ligas. Para ellas es más fácil jugarse cuatro días antes para entrenar. A nosotras nos cuesta más ensamblarnos y poder estar en la misma sintonía. En mi caso y las de España estábamos jugando las etapas finales del torneo y las de acá que no estaban tocando la pelota, a nivel de partidos desde marzo del año pasado. Por esta situación también fue difícil para el cuerpo técnico que no pudieron viajar a Europa, como antes.
-Pero puede haber revancha
-Si todo va bien, para París 2024. Tenemos tres años para seguir entrenando. Además esto es deporte, sabemos que hay una diferencia entre Argentina y otros países. Fui la primera argentina en jugar en la Liga de Francia, y más de la mitad del seleccionado de Brasil juega en esa Liga o en Hungría o Rumania que son las mejores, entonces el roce que tienen durante el año, no es el mismo que tienen el resto de nuestras jugadoras. Hace tres años estaba jugando en Jockey de Córdoba, no puedo comparar eso. Además el nivel de exigencia. Para estar en la selección de Brasil tenés que estar jugando en Europa, porque ellos saben que jugando en la liga de Brasil no les alcanza. Somos países que no apostamos por el deporte amateur como si se hace en Europa. En mi caso tengo un contrato de trabajo como cualquier empleado. En mi equipo tengo compañeras que quedaron embarazadas y no pasó nada, tuvieron a su hijo y volvieron a jugar. Acá es imposible pensar en eso, cuando uno empieza a crecer y formar una familia, pero seguir jugando; allá el deporte te lo permite.
