LIGA VILLAMARIENSE - Apertura / Zona B / 3ra. fecha

Un campeón con cabeza de líder

Atlético Ticino falló mucho en el primer tiempo, empezó perdiendo ante Colón y lo dio vuelta (2-1) con la pegada de Páez y un frentazo de Jacobi. Así llegó a la punta y vuelve a ilusionarse con todo

Escribe Juan Manuel Gorno

Fotos Víctor Alvez

Atlético Ticino tiene una certeza indisoluble: mientras lo tenga en cancha a Ayrton Páez, todo partido se puede sacar adelante.

Esa cuota de tranquilidad que otorga el indispensable floreció nuevamente ante Colón, en un partido “chivo” por la propia impericia en el ataque del Atlético que Páez terminó por sepultar en la parte más caliente.

Es que cuando parecía que el conjunto cabralense iba a hacer penar al local todos sus goles errados, apareció el 10 para empatar con un tiro libre y para meter un centro a la cabeza de un compañero. Y la historia se inclinó para el Atlético, como ocurre siempre en estas circunstancias y con el mismo protagonista.

Fue merecido el triunfo del equipo de Pablo Suárez, sobre todo por la sumatoria de ocasiones nítidas de gol a lo largo de todo el juego.

Colón intentó ser prolijo en los primeros 10 minutos y hasta tuvo más la pelota en ese arranque, cuando Agustín Moreno hizo revolcar a Emiliano Rodríguez con un remate desde afuera del área, pero esa imagen se trató de un espejismo.

Apenas se acomodó con la pelota, fue Ticino el equipo más incisivo, sin tener un dominio total del terreno, pero sí de las ocasiones generadas mientras desnudaba los problemas defensivos de la formación de Daniel Soppeno.

La velocidad de Lucas Favalli, el trajinar de Juan Maldonado y el toque distintivo de Páez, significaron un problema para Colón.

No obstante, Gaspar Bechero, de mucha movilidad, anduvo peleado con el arco y, a los 11 nomás, perdió un mano a mano increíble ante el buen arquero Kevin Soppeno.

Un tiro libre de Páez intentó corregir ese fallo, pero la pelota salió besando el palo y, tras cartón, Maldonado la tiró afuera en un tiro de esquina.

Estas situaciones le dieron emoción al partido, que se jugó con buen ritmo.

Colón siempre intentó sacar provecho de sus volantes de buen pie, pero careció de presencia en los últimos metros, con un Ramiro Cortez tirado atrás para generar juego, aunque lejos del gol.

Tal vez otra hubiese sido la historia si al ex-Argentino le cobraban un penal que le cometió Monje, a los 20 minutos.

De todas maneras, Atlético merodeó más seguido el arco contrario, con tanta claridad que nadie imaginó por qué se fue a los vestuarios sin haber marcado.

La tarde errática del pibe Bechero se mezcló además con un cabezazo de Monje que se perdió por arriba del travesaño, un yerro de Jacobi abajo del arco y un remate alto de Bertola, tras jugadón de Páez.

Por si esto fuera poco, en los primeros minutos del segundo tiempo, luego de otras ocasiones clarísimas que se desperdiciaron, el arquero Soppeno se vistió de héroe, tapando un tiro a quemarropa de Favalli, para neutralizar otro desborde de Páez, el enésimo del partido.

Colón entendió que no era la tarde de Atlético y encontró la esperanza de la victoria a los 23 minutos: vino un rechazo (tras un tiro libre) y Agustín Moreno la enganchó de primera para convertir el 1 a 0, con remate rasante, lejos de la estirada de Emiliano Rodríguez.

Quizás era demasiado premio para los cabralenses, pero reflejaba una realidad para el Atlético, que no hallaba la fórmula del gol para establecer diferencias.

Sin embargo, dos minutos después, Páez puso las cosas en su lugar, también en jugada con pelota detenida: desde un costado del área, amagó con meter el centro, pero la colocó directa, al primer palo, y engañó al bueno de Soppeno, que no repitió el milagro.

Con el 1 a 1, el último campeón sacó a relucir su oficio y su temple ante un rival que no supo neutralizarlo en el fondo.

A los 33 minutos, en un tiro de esquina, Páez envió un hermoso centro y Jacobi dio un salto enorme para colocar el frentazo que significó el 2-1 final.

Después Colón se quedó sin otros argumentos más que su voluntad y hasta terminó con uno menos por la expulsión de Zuccotti (doble amarilla).

La punta de la zona fue entonces para el Atlético Ticino, que supo desplegar sus pergaminos a tiempo.

La figura: Ayrton Páez

Figurita repetida: anotó el empate, de tiro libre, y aportó el centro en la conquista de Jacobi, otro de buen partido. También se destacaron Favalli y Maldonado.

El árbitro: Alexis Carranza

Le faltó disciplinar mejor con las amarillas y dejó pasar un penal de Monje a Cortez, en el primer tiempo. A pesar de todo, sacó adelante un partido friccionado.

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