CLAUDIO CRESPO – ENTRENADOR DE LA MASÍA CC DE PASCO

“Dejarle una enseñanza a un niño es más que ganar un campeonato”

A un mes del retorno exitoso y anhelado del baby fútbol, este regreso también significó un punto de partida con mucho porvenir para el “benjamín” del torneo infantil local, La Masía CC de Pasco. Precisamente, para conocer estos primeros pasos de la entidad de Pasco en el baby, sus raíces y los proyectos a punto de cumplir y a futuro, El Equipo de los Chicos dialogó con Claudio Crespo, entrenador, delegado y precursor de un espacio muy valioso para los niños de dicha comunidad. 

La Masía, cuyo nombre corresponde indudablemente al apego/fanatismo personal de Crespo por la filosofía de juego de Barcelona de España y al entrenador Pep Guardiola, nació cinco años atrás como filial de Talleres (similar a El Tallerito local) y, después de un impasse, retomó previo a 2020, con la decisión de afiliarse a la Liga Villamariense de Baby Fútbol.

El primer puntapié inicial, en marzo del año pasado, quedó trunco ante la pandemia. De igual modo, y pese las complejidades y perjuicios que trajo el situación sanitaria, La Masía concretó este año su inserción al baby fútbol, acompañado por obras de infraestructura en su espacio físico (construcción de vestuarios e iluminación) para que la localidad, cada 15 días, disfruté “en casa” las tardes del baby.

Con 42 años y nativo de Pascanas, Crespo, una persona inquieta y ávida de experiencias en este deporte, encontró su lugar en Pasco para poder desempeñar un rol vital en la primera etapa del futbolista y de los niños: la formación, con todo lo que dicha palabra significa.

“Hablando con los papás decidimos ingresar, presentamos una nota y lo concretamos. La idea de entrar al baby es muy positiva porque la competencia es muy buena, siempre que no sobrepase los límites de la educación y la formación”, expresó en la introducción de la nota ante este medio sobre la incorporación a los torneos de la LVBF.

“A modo de competencia -continuó- está muy bueno, sin buscar un resultado deportivo que es muy lejano y muy difícil y que además es algo a lo que no apuntamos en lo absoluto. Como ‘profe’ no miró el resultado deportivo sino la formación del niño para que se defienda con todas sus armas cuando salte a la cancha grande”.

“Estamos sorprendidos porque tenemos arriba de 70 chicos, en casi su totalidad del pueblo y en los alrededores, lo que es muy superador”, destacó.

-¿Cómo repercutió el efecto de la pandemia el año pasado?

-Nos perjudicó, seguramente. Por ejemplo, en estos primeros partidos, vemos que nos sacan mucha diferencia en lo que te da el baby como la picardía. Y en esto no hago referencia en la trampa porque, como siempre les digo a los chicos, una cosa es ser astutos y pícaros, y otra ser tramposos o ventajeros. Son cosas muy diferentes. Nuestros niños aún son “inocentes”, pero todo eso te lo dan los años del baby y la competencia misma. Hay que tener paciencia porque es parte de la formación y todo tiene su tiempo.

Crespo, a través de los contactos y amistades por su extensa carrera futbolística, continuamente participa de cursos y reuniones para ampliar sus conocimientos. Precisamente, uno de los puntos tocados en los últimos tiempos, fue la repercusión de la pandemia en el fútbol infanto-juvenil. Sobre esto, precisó: “Constantemente participó en reuniones virtuales con clubes como Talleres, Belgrano y los contactos que a uno le han quedado a través de la vida y, en el contexto actual de pandemia, nos hacen mucho hincapié en la palabra paciencia. Porque hay chicos que pueden haber retrocedido o estancado, a otros que no los afectó, y en todo sentido habló, como neurológico, físico o en lo innato de cada niño”. 

“De igual modo, estamos en un proceso de formación en una sociedad en la cual los padres no estamos educados a ser tolerantes, a saber que esto es un aprendizaje constante y no de mirar el diario del lunes y decir ‘perdió 6 a 2’, sin saber cómo fue el contexto, el trámite de juego o en qué situación estamos. Hay niños que hace cinco años que tienen escuelita y a los ocho se sacaron de encima el miedo escénico de jugar con gente que conoce y no conoce, y otros que, con 8 y 9 años, recién inician”, fundamentó.

-¿Cuál es el objetivo qué buscan en cada niño en lo personal e institucional desde La Masía?

-En lo personal -hablando de lo yo viví porque no me gusta expresarme de lo que no veo o no convivo en el día a día- ver a un niño que me vino con muchas deficiencias y que no sabía tener coordinación para hacer el tramo de correr a que hoy le haya dejado una enseñanza de pegarle con ambos perfiles y que tenga una orientación avanzada del puesto, para mí es más que ganar un partido. O niños que han tenido problemas auditivos y hoy evolucionaron a través de la escuelita porque se han hecho compañeritos… Llegarle y dejarle algo al niño, no tiene precio.

-¿Qué fundamentos no deben faltar en la formación de un pequeño futbolista?

-A los 12 años me tocó ir a Rosario Central y, por eso, vengo de una formación muy profesional y trato de bajar esa línea. Trato de mirar siempre para arriba, por ejemplo, al Barcelona, del cual soy muy fanático y por eso le puse La Masía. Esencialmente, y adecuándonos al contexto, al club y a la sociedad en la cual estamos, tratamos de transmitirle al niño compañerismo, lealtad, honestidad y educación. Es decir, valores. Porque, después de esta etapa, la vida sigue y ¿cuántos de todos estos niños llegan a Primera? Muy pocos.

También recalcó la importancia de la enseñanza en la niñez porque “en esta edad, el niño es una esponja; por eso, tenemos que transmitir no solo la enseñanza futbolística sino otras cuestiones. Buscó dejarle al niño todas las herramientas posibles a través de este deporte y qué diga ‘el profe me dejó algo’. No quiero que llegue al fútbol mayor y no sepa parar la pelota con parte interna o dar un pase a cinco metros. Repito, el niño en esta etapa es una esponja y va a aprender todo.

En la escuelita, además, nosotros tratamos de juntar las dos cosas: integración social y competencia. Lo que es muy difícil. Por eso, estamos realizando obras como vestuarios e iluminación porque eso te ayuda a poder crecer no solo en lo deportivo sino en infraestructura, en seriedad y en credibilidad.

-¿Te sentís cómodo en esta etapa de formador o te gustaría volver a tener una posibilidad en Primera?

-Hoy me siento más formador que un entrenador. En el fútbol local por ahí no se puede palmar o expresar lo que uno ha vivido. Como dije, yo miro para arriba, y a veces pasa que los chicos quieren jugar sin entrenar, algo que en el fútbol amateur a veces tenés que ceder aunque deberían entender que mientras más entrenas más chances vas a tener de achicar el límite de error. Entonces, me siento más un formador y educador. Me llena más que un chico que empezó hace dos meses y no tenía el gesto de cara interna, que hoy lo haya adquirido. Para mí eso es más que ganar un campeonato. Tal vez con los años, más viejo y con la experiencia misma, vuelva a dirigir los mayores.

-¿Qué te dejó tu experiencia como futbolista?

-Amistades por todos lados y la posibilidad de conocer gran parte del mundo, que es algo que guardó muy dentro mío porque soy más reservado que otra cosa. De haber estado un mes en Ezeiza con Pekerman y Tocalli en un Sub-17; de haber conocido Europa tres veces, de jugar en Centroamérica. Principalmente, muchos amigos porque lo que uno trató de dejar en los lugares que estuvo es eso: ser buena persona. Además, tuve la suerte de jugar en el amateurismo, de hacer goles en todos los lugares en los cuales estuve. Lo que más recalco es lo que te enseña el fútbol. Eso también te permite que vos recuerdes de buena manera y forma todas esas experiencias vividas. 

Como cierre, y volviendo a la actualidad en La Masía, cerró: “La idea es seguir con este grupo de papás que me convenció en todos los sentidos y todo esto tiene que tener solidez en el tiempo para que la palabra proyecto tenga valor”.

Así concluyó una entrevista telefónica con Crespo, que podría extender por horas ante la vasta trayectoria como futbolista y de innumerables experiencias, como el mes de concentración en el predio de Ezeiza de AFA con la Sub-17 en la época dorada de José Pekerman y Héctor Tocalli, que vivió un joven del interior del interior que actualmente impregna todo ese conocimiento adquirido en esa etapa y con capacitaciones continúas en la actualidad, a pequeños futbolistas de nuestro interior departamental, con una premisa muy clara que recalcó en la entrevista: “Enseñanza de valores para la vida a través de este deporte”.

 

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