Apertura / Interzonal / 6ta. fecha
Bien desde adentro
Alumni pegó rápido y sacó fuerzas hasta el final para ganar el clásico (1-0) ante Alem en el predio Rosales. El gol de Galleguillo maquilló un mal partido, donde no faltó corazón, pero sí juegoEscribe/Fotos Juan Manuel Gorno/Víctor Alvez
Un desahogo esperado, profundo, ampliamente necesario y significativo. Simplemente y nada menos que eso logró Alumni en el clásico ante Alem.
Si bien ganó 1-0, batallando hasta el final y con el corazón en la mano, en un partido que pasará al olvido por el mal juego que se vio durante gran parte de su desarrollo, le alcanzó al Fortinero para soltar esa exhalación tan ansiada, como aquel que acaba de pagar una deuda importante.
Y Alumni lo hizo con mucho esfuerzo, mostrando todo desde adentro, sacrificándose por la causa, porque antes del clásico nunca le alcanzó con lo que hizo para terminar así, ganando. Y porque el rival no era solo el nombre del adversario de siempre, Alem, sino el puntero que llegaba en alza, el equipo que conocía cómo salir de cada situación compleja.
En ese sentido, fue clave para Alumni concretar rápido, a los 7 minutos, ya que arrastraba una serie de partidos exhibiendo que la eficacia no era lo suyo.
Esta vez, cuando el juego todavía no tenía un rumbo definido (aunque luego casi nunca lo tuvo), un pelotazo en centro de Facundo Depetris al corazón del área complicó a los centrales del León que, molestos por el sol, no alcanzaron a despejar la pelota. Y Juan Pablo Galleguillo, que andaba por ahí con astucia, fue a buscar la pelota que quedó picando y la cruzó de zurda ante el arquero Matías Gómez para establecer el 1-0 que luego fue inmodificable.
Alem sintió el cimbronazo porque se encontraba incómodo y Alumni se embaló tanto con el gol que estuvo cerca del segundo cuatro minutos después, tras un tiro de esquina en el que Gómez no pudo despejar y Fabián Martínez debió salvar sobre la línea.
El remendado equipo local (con muchas bajas en referencia a su plantel inicial de campeonato) creyó que podía, pero no supo faltarle el respeto al León en ese momento del partido, más allá de la prolijidad de Manuel López para jugar de espaldas, generando faltas, o la búsqueda del propio Galleguillo por la derecha.
Por el contrario, Alem se fue acomodando con el correr de los minutos, apelando a las corridas de Tadeo Albiero para desbordar por las puntas y generar peligro.
El delantero de Ballesteros encaró cada vez que pudo y eso le dio esperanza al León para empatar, aunque fue el propio delantero quien tuvo la oportunidad más clara, a los 30 minutos, pero después de recibir de Richard Brussa, la tiró cruzada y apenas desviada.
Medio pelo
A los dos equipos les costó generar un juego más atildado por falta de ideas en la línea de volantes.
Alumni tuvo a Lutterini más preocupado por la marca que para repartir bien la pelota, y el resto de los jóvenes anduvieron apurados.
Lo más peligroso, entonces, pasó por las jugadas en pelota detenida, vía por la cual Galleguillo casi convierte desde un tiro de esquina, ensayando un gol olímpico que le impidió Gómez, exigiéndose por el primer palo.
El equipo del Chopo, en tanto, no pudo ocultar las notorias ausencias de Tomás González y Maximiliano Le Roux; uno para recuperar y distribuir, siendo auxilio de Pablo Fernández; y otro para ser la conexión justa con los delanteros, que anduvieron muy solos.
La inclusión de Rodrigo Márquez como enganche sirvió cada vez que éste trató de encarar en cada réplica, pero no alcanzó para asistir a los tanques de arriba.
El Panzón trasladó más de la cuenta, aunque durante una de sus incursiones tuvo una chance nítida, cuando remató de zurda, al lado del palo.
Alem entendió esa falencia y buscó mayor protagonismo de sus laterales para el segundo tiempo, cuando Alumni tuvo menos la pelota, aunque entró con la intención de jugar más por abajo.
Lo pudo haber empatado el León, pero sus avances fueron esporádicos y el partido tuvo más choques y escaramuzas que fútbol.
Apenas una arremetida de Pedernera y un remate de zurda del Indiecito Martínez llevaron peligro en los últimos minutos, pero nada más.
Alumni se refugió cuando pudo y cubrió bien los huecos con el oficio de Matías Rojas, Villagra y Depetris, que se bancaron varios avances rivales en el fondo.
La base de todo fue el corazón, ese músculo que se necesitaba para soportar la crisis y respirar, ahora más que nunca.
La figura - Juan Pablo Galleguillo
Hizo un gol de pícaro y casi convierte el segundo, desde un tiro de esquina. Bien Villagra, Depetris y Matías Rojas para sostener esa diferencia. En Alem, Albiero y Fernández fueron de lo mejor de la tarde.
El árbitro - Jonathan Rodríguez
Le faltó acelerar el partido y entró en todas las protestas, incluso luego de haber echado a Santoni por ese motivo. No colaboraron con él desde los bancos. Terminó el partido sin problemas.
