LIGA VILLAMARIENSE / Apertura / 4ta. fecha / Zona B
Santa resurrección
San Lorenzo de Las Perdices arrancó dormido en el Bosque y Unión Central lo madrugó con un tempranero gol de Nieva, pero reaccionó en el complemento y en dos minutos dio vuelta la historia a su favor para ganar 2-1, conservando así la punta y el invictoEscribe: Federico Gazzoli
Fotos: César Carballo
No está muerto quien pelea y así lo entendió ayer San Lorenzo de Las Perdices en el durísimo encuentro en el que terminó ganando de local frente a un Unión Central por 2 a 1, para conservar su invicto y el liderazgo de la Zona B junto al Atlético Ticino.
Es que el Aurinegro de calle Rucci lo madrugó de arranque, pero rápidamente se fue quedando sin argumentos para sostener la victoria parcial, mientras que el Santo, que durante gran parte de la tarde trabajó para revertir la historia, luchó más de lo que jugó y recién en el último cuarto de hora del encuentro pudo pasar al frente en el marcador, en una ráfaga letal de dos minutos.
Comenzó complicado el trámite para los dirigidos por Cristian Agosto, porque cuando iban apenas 2’ de juego la visita se puso en ventaja; Nieva capturó un rebote dentro del área y metió un soberbio derechazo que se clavó contra el palo derecho, que significó la apertura del tanteador a favor de los de Ernesto Morello. “Clinc, caja” para Unión, que casi sin pensarlo pasó a ganarlo “desde el vestuario”.
El gol sufrido cargó de nerviosismo a un San Lorenzo que, lejos de buscar los medios para empardar el marcador, se mostró impreciso a la hora de tener el balón.
Recién a los 24’ estuvo cerca del empate y de hecho lo consiguió a través de Maxi Tóffolo, pero el referí se equivocó al retroceder la acción y cobrar una falta sobre el delantero local. El “11” del Santo había definido bien tras quedar cara a cara con Marenco, pero todo estaba invalidado por Sivel.
San Lorenzo ya merecía la igualdad, pero en su desesperación por conseguirla quedó desprotegido en la zona defensiva y le permitió a la visita tener dos chances de ampliar la ventaja antes del descanso: un disparo de zurda de Yanantuoni que pasó cerca del palo derecho (37’) y un centro rasante desde la derecha ejecutado por el mismo atacante que por el segundo palo, con el arco a disposición, no llegó a conectar Alvarez (40’).
El inicio del complemento se desarrolló con el mismo panorama, con San Lorenzo equivocando los caminos a la hora de generar juego y con Unión aguantando como podía el triunfo parcial.
Pero los planes del Aurinegro comenzaron a derrumbarse a los 14’, cuando sufrió una increíble expulsión. Geremía se aprestaba a ingresar en lugar de Medrano, pero el volante que debía dejar el campo de juego, que tenía amarilla, hizo tiempo antes de salir, el árbitro lo volvió a amonestar y la variante no pudo efectuarse porque quien debía salir vio la roja.
La superioridad numérica y el ingreso de Ferreyra, en consonancia con un Zuriaga que se cargó el equipo al hombro, fueron la combinación que el Santo necesitaba para llegar al empate.
Así San Lorenzo llegó a la igualdad a los 34’, cuando un centro partió desde la izquierda y Ferreyra cabeceó de pique al piso cerca del punto penal, el balón se metió contra el palo izquierdo, superando una estirada de Marenco, y se transformó en el 1 a 1.
No conforme con ello, el dueño de casa siguió yendo al frente y dos minutos después, a los 36’, tuvo su gran premio; Lucas Bolatti se impuso por la izquierda y entrando al área metió un potente derechazo que se clavó contra el poste derecho para transformarse en el 2 a 1.
Euforia santa y decepción aurinegra, situaciones ambas que se potenciaron en la parte final del duelo.
Casi logra el tercero el local, pero Marenco tapó con los pies en un mano a mano con Maxi Tóffolo.
Y en tiempo cumplido Unión desató toda su furia, por la primera victoria del certamen que se le escapó en un abrir y cerrar de ojos y por una expulsión, que más allá de ser acertada, desató la furia de todo el Aurinegro, que se sintió muy perjudicado por los fallos arbitrales. En tiempo cumplido, con la pelota en juego, Porta le aplicó una trompada a Maxi Tóffolo y el árbitro, a instancias del primer asistente (Walter Ramos), expulsó al defensor visitante y cobró penal para el dueño de casa. Allí todo el plantel y gran parte del cuerpo técnico del elenco villamariense descargó su furia contra la terna arbitral. Durante un largo lapso de minutos se observaron corridas, empujones y manotazos dentro del terreno de juego, con Sivel y Ramos como principales receptores de las agresiones, debiendo intervenir personal policial para desalentar el tumulto. Además, simultáneamente se produjo un enfrentamiento entre ambas parcialidades, en el vulnerable “pulmón” ubicado detrás de los bancos de suplentes.
Pasaron más de cinco minutos hasta que Facundo Bolatti pudo patear el penal, pero Chila no pudo ampliar la ventaja local porque su disparo de derecha se estrelló en el palo izquierdo de Marenco.
Se jugaron 10’ minutos de adición hasta que Sivel pitó el final, mientras que Unión siguió protestando por sus equivocaciones y San Lorenzo lanzó su grito de desahogo por una nueva y trabajosa victoria, por la que luchó durante gran parte del encuentro, con la que se mantiene como uno de los líderes de la Zona B.
La figura
Matías Zuriaga
Siempre fue el motor de su equipo, tanto en la recuperación del balón como en la generación de juego. Cuando a su equipo le costó encontrar los caminos para revertir la derrota parcial, siempre puso la pelota al piso y la distribuyó con criterio. Ferreyra tuvo un buen ingreso y fue el otro punto alto del Santo.
El árbitro
Marcos Sivel
Flojo desempeño. Acertó en las expulsiones de Unión, pero la gran cantidad de errores cometidos anteriormente, varios de ellos con complicidad de sus asistentes, lo mantuvo durante todo el partido en el ojo de la tormenta. Se quedó “corto” con las tarjetas, obvió algunas infracciones y le cortó al local un ataque que Maxi Tóffolo había transformado en gol cuando iba ganando Unión.
