Murió Francisco Abellonio, hijo

El adiós a un grande del ciclismo

Para muchos fue el mejor pedalista de la historia local. El tricampeón argentino y varias veces campeón provincial falleció en la madrugada de ayer a los 69 años

El deporte villamariense despidió ayer a uno de sus referentes más importantes. A los 69 años falleció Francisco Ricardo Abellonio, para muchos el ciclista con mayores logros obtenidos en la historia del deporte a pedal de la ciudad.

El Nene o Francis, como lo llamaban muchos, había nacido el 3 de abril de 1951, y tuvo cuatro hijos, fruto de dos matrimonios. Tenía 69 años, y peleó los últimos meses mano a mano contra una cruel enfermedad, que evolucionó rápidamente y apagó su vida en la madrugada de ayer.

Era hijo de Francisco, el Laucha (fallecido hace siete años), otro recordado ciclista; y hermano de Benito y Mario. El Nene se dedicó al ciclismo por tradición familiar, pero también por vocación y pasión propia. Otro tanto hicieron sus hermanos, con menor trayectoria en cuanto a logros, aunque Benito supo destacarse durante varias temporadas en el TC 47, donde consiguió varios títulos.

A lo largo de su extensa trayectoria participó en numerosas competencias en diferentes puntos de la provincia y del país y entre sus logros más relevantes se encuentran los tres campeonatos argentinos de ruta, en Máster B, conseguidos en forma consecutiva, y numerosos provinciales, que lo convirtieron en uno de los más destacado de su generación en esos niveles y para muchos el mejor pedalista que ha tenido la ciudad.

Fue muchas veces el representante de Córdoba en varias de las competencias más tradicionales: además de los tres títulos, alcanzó un tercer puesto (en Trenque Lauquen), corrió La Vuelta de Córdoba (ganando varias etapas), la Vuelta de la Pampa, la del Valle de Río Negro; y hasta la Llano, Mar y Sierras, que supo ganar compartiendo equipo con el villamariense Carlos Aimale y el pedalista de Corral de Bustos, Hugo Locarni, en las primeras ediciones de la década del 70.

A nivel provincial fue también protagonista permanente de la Pan de Azúcar, la Doble Ascochinga, la Doble Achiras - Río Cuarto y la San Francisco-Miramar.

De repente llegó la noticia inesperada. Un estudio de rutina previo a una competencia puso una voz de alerta. Su cuerpo avisaba que debía abandonar la actividad de mediano y alto rendimiento que practicaba. Increíblemente transitaba su mejor momento como ciclista.

Muchos de los pedalistas veteranos, compañeros de ruta y pasión, al momento de recordarlo en su etapa de corredor, reseñaban ayer que era una característica ver a su padre, el Laucha, acompañarlo para asistirlo en las pruebas de ruta. Cuando a lo lejos aparecía el Rastrojero de Francisco padre, quedaba en claro que en el pelotón, muchas veces adelante, escapado del resto, venía Francisco hijo.

Fue un deportista de perfil bajo, de los que tenían sus trofeos en una repisa para su orgullo personal, y estuvo lejos de subirlos a su cabeza, para mostrarlo con soberbia. Humilde, honesto e introvertido, supo utilizar las palabras justas y necesarias. 

Cuando dejó las competencias siguió pedaleando en forma recreativa y era habitual verlo con Roxana, su esposa, recorriendo la costanera local.

También siguió abrazado al ciclismo, en su taller de la calle Buenos Aires al 400, conversando con quien se acercara a hablar de ciclismo y aconsejando a los “más nuevos” en las rutas y pistas.

Los restos de Francisco Ricardo Abellonio fueron sepultados en la mañana de ayer en el cementerio La Piedad de nuestra ciudad.

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