Liga Villamariense / Apertura / Zona B / 2da. fecha

Con la soga al Cuello

Así estuvo ayer Rivadavia desde que Francisco Cuello anotó el único gol de la tarde al minuto de juego. Aguantó y logró un importante triunfo de visitante ante Unión Central, con un jugador menos

Escribe Pablo Luna Broggi
Fotos, César Carballo

Unión Central se estrenaba de local ante Rivadavia, luego de una dura derrota en la primera fecha ante Universitario. El conjunto aurinegro había demostrado un nivel de juego aceptable en su primer partido, pero la “U” se lo ganó en la última jugada (tras 8 minutos de tiempo compensatorio) y esto había alterado el ánimo del plantel durante toda la semana.

Sin embargo, enfrentar al conjunto verde en su cancha era una buena oportunidad de dar vuelta la página rápidamente.

Por su parte, el equipo de Arroyo Cabral, dirigido tácticamente por Gustavo Miranda, iniciaba su camino en este campeonato justamente ante los dirigidos por Morello (no había podido disputar la primer fecha ante San Lorenzo de Las Playas por casos de COVID-19 en su rival), con una principal atracción: Claudio “Lana” Díaz vistiéndose de verde.

Precisamente, al minuto de juego un tiro libre del ex-Argentino exigió a Matías Marenco, que logró milagrosamente evitar el gol visitante, pero luego de unos rebotes en el área, Francisco Cuello remató con violencia para abrir el marcador.

El equipo cabralense ganaba desde el vestuario, casi sin proponérselo. El enojo del DT local era evidente: una falta innecesaria al borde del área, teniendo al Lana de rival, era casi una sentencia de muerte. Sin embargo, faltaban 89 minutos todavía. El tiempo sobraba para buscar el empate.

A los seis minutos, un gran pase de Alvaro Nieva dejó mano a mano a Picolini con Berardo, pero el lateral derecho local remató desviado y desperdició una gran chance.

Unión había despertado rápido del mazazo inicial, pero un “baldazo de agua fría” lo dejaría perplejo rápidamente: a los 8’ Nahuel González vio la roja directa por un planchazo en mitad de cancha y todo se haría cuesta arriba.

No se habían jugado ni 10 minutos y el dueño de casa no solo que perdía, sino que además jugaba con uno menos.

Pero, para sorpresa de muchos, esta situación le cayó peor a Rivadavia que a su rival, porque la relajación fue tanta que el hombre de ventaja nunca se evidenció, el juego del visitante se “aburguesó” y desaprovecharon sistemáticamente las pocas oportunidades que se le presentaron, que dependían básicamente de pelotas paradas ejecutadas por Díaz.

Casi llegando al primer tercio del partido, el juez Diego Ortega expulsó a Tomás Lorca por una agresión sin pelota a un rival. Sin embargo, desde el club van a apelar la decisión apoyándose en una filmación en donde se ve claramente que el defensor cabralense no toca a su rival.

Tras la expulsión del central visitante, Unión creció aún más y llevó peligro al arco de Berardo, pero se fue a vestuarios 1 a 0 abajo.

En el complemento el conjunto de calle Rucci fue con todo en busca del empate. La figura de Nieva creció y el Aurinegro empezó a hacer méritos para lograr la igualdad.

La más clara se dio a los 13 minutos, cuando un centro que llegó desde el sector derecho cruzó la línea del arco de Berardo y con el arco a su merced el juvenil Alvarez la tiró por arriba del travesaño.

Rivadavia lo pasaba mal: con el marcador a su favor, aguantaba defensivamente y no le quedaba otra más que salir de contra, apoyándose en el buen pie de Díaz, la experiencia de Bendazzi y la velocidad de Bustos.

Para peor, a los 39’ el Verde se quedó con nueve hombres en cancha tras la expulsión de Fernando Ruíz Díaz, que se fue a cantar a las duchas a poco más de 10’ minutos de haber ingresado.

Sin embargo, los minutos fueron pasando y la victoria cabralense finalmente se consumó. Unión Central mereció largamente el empate, pero nuevamente quedó lamentándose puntos que no podían perderse.

 

La figura, Alvaro Nieva

Al experimentado mediocampista del Aurinegro le faltó solamente el gol para coronar un buen partido personal. Unión mereció el empate y en gran medida fue gracias a su inteligencia y buen pie.

 

El árbitro, Diego Ortega

Regular. Más allá de que se le pueden discutir (o no) algunos fallos, le faltó cintura para dirigir el partido. La temprana expulsión de González le jugó en contra.

 

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