Equipos villamarienses
Jugadores de nivel amateur, pero profesionales en su vida privada
Casi todos juegan este deporte desde muy chicos, y varios llegaron a jugarlo de manera profesional. Hoy la mayoría tienen otra ocupación, y muchos ya son profesionales, pero siguen jugando “por amor a la camiseta”La Liga Nacional, la A2, como muchos la siguen denominando, tiene curiosidades y condimentos como en cada temporada. La conformación de los diferentes equipos es una característica que por objetivos del plantel o bien por capacidad presupuestaria muestran antagonismos muy particulares.
Están los equipos que buscan ascender, pero sosteniendo un proyecto con jugadores propios y un par de refuerzos; están los otros que buscan que sus juveniles se rocen sin importar resultados; otros que combinan la juventud de su planteles con algún experimentado que llega como refuerzo, y también están los que definitivamente cuentan con un plantel de profesionales.
No todos los equipos cuentan con jugadores rentados y en ciertos casos los que juegan lo hacen “por amor a la camiseta”.
Los planteles de los dos representantes villamarienses forman parte de este último grupo. Todos juegan por el amor a Rivadavia o Trinitarios, instituciones que los formó como jugadores, y personas, desde pequeños.
Ambos equipos mezclan algo de juventud (la mayoría son estudiantes) y la experiencia. En este último caso, todos tienen ocupaciones por fuera del vóley, por lo que son jugadores amateurs, que entrenan y rozan en la alta competencia y al mismo tiempo varios son profesionales en su vida privada.
El Suple de la Liga Nacional quiso ahondar un poco más en esta característica y las consultas generaron resultados muy curiosos que contamos en los párrafos siguientes.
Trinitarios
Los “Lecheros” participan por primera vez de una Liga Nacional, con todos jugadores propios. El de mayor experiencia en el roce de esta competencia es Federico Seia, que ya ha jugado profesionalmente la Liga A1, pero que eligió priorizar sus estudios y dejó de jugar profesionalmente. En su caso cursa la carrera de Ciencias Económicas.
Hernán Gatti, el mayor de todos los jugadores, es Técnico Lácteo y trabaja en una empresa familiar.
Tomás Camps volvió a entrenar el año pasado para jugar la Liga. Es uno de los más grandes del equipo y ya se recibió de Abogado; además forma parte de un estudio jurídico local.
Por su parte, Franco Giorgi, trabaja y estudia; está muy cerca de recibirse de Ingeniero Electrónico en la UTN Regional Villa María.
Hay varios que están vinculados a la Educación Física, algunos ya son profesores y otros están cursando el Profesorado del Instituto Santísima Trinidad.
De los ya recibidos, varios forman parte del plantel de entrenadores del mismo Trinitarios y son profesores, como son los casos del entrenador principal Claudio Coria (es director del Profesorado), Martín Luna, Santiago Rossi y Guido Coronel. Lo mismo que otros que integran el cuerpo técnico: Juan Pablo Ortiz y Carolina Gallo.
Hay otros que son profesores y trabajan en gimnasios locales, como Matías Coria Nazzi.
También Joaquín Mago es profesor de Educación Física y además técnico en musculación.
Lorenzo Roberti estudia el profesorado (ya está en tercer año).
Entre los que estudian otras carreras están: Julián Delgado con Ciencias Económicas, Joaquín Cavagnero sigue la carrera de Abogacía y Santiago Vilella cursa Medicina.
Hay otros dos que trabajan en distintas ocupaciones: Francisco Garilans lo hace en un campo y Facundo Passucci es empleado en un correo privado.
Además, Ramiro Monasterolo, se había ido a Buenos Aires, para jugar en River Plate e intentar ser profesional en el deporte, pero por la pandemia regresó a esta ciudad y se sumó al plantel “Lechero” para jugar la Liga.
Finalmente, Franco Miranda es el más chico del plantel y empieza este año a cursar el sexto año del secundario.
Rivadavia
En lo que hace a experiencia de Liga Nacional, cuenta con un grupo de jugadores con numerosas temporadas que fueron profesionales, pero que hoy tienen otras ocupaciones.
Emanuel “Gato” de Zárate es dueño en un local gastronómico (Rigoletto) junto a sus hermanos; y Christian “Clina” Brión trabaja en un comercio familiar.
Andrés Ribone es profesor de Educación Física y preparador físico en Yrigoyen de Tío Pujio; mientras que Ignacio Ambrosini es también profesor de Educación Física y preceptor en el Instituto Rivadavia.
Hay varios que son estudiantes universitarios, algunos más avanzados que otros. Santiago Lozita estudia la carrera de medicina, Gastón Muñoz, contador público, y Nazareno Luna, estudia Terapia Ocupacional; mientras que Valentín Longo, además de trabajar en un estudio contable, cursa dos carreras simultáneas: Contador público y Analista de sistemas.
Marcos Ribone estudia Música, y además es profesor de Música, Canto y Teatro, mientras que Ignacio Forneris estudia Abogacía y trabaja en un estudio jurídico.
Otros que estudian el profesorado de Educación Física son Genaro Alaniz y Gastón Martínez, ambos además son guardavidas, mientras que Pablo Tovo es electricista.
En la lista de buena fe aparecen además Maico Cáceres, Pedro Besso Riva, Lucas Astegiano, Matías González, Nicolás Giraudo y Octavio Stoppa, todos ellos son estudiantes secundarios.
