Final / Ida
Gracias a su contundencia, Ticino se quedó con el primer “chico”
El Albirrojo le ganó 2 a 0 a Yrigoyen con un gol por tiempo. Ayrton Páez, de tiro libre y Lautaro Monje, recogiendo un despeje, desataron la locura de los dueños de casaEscribe / Fotos Daniel Rodríguez / Víctor Alvez
Gracias a la magia de Ayrton Páez y el oportunismo goleador de Lautaro Monje, Atlético Ticino le ganó, en condición de local, 2 a 0 a Hipólito Yrigoyen la primera final de la Liga Villamariense de Fútbol.
El encuentro, que se disputó bajo un sol radiante -y también agobiante- puso primera con una multitud en el estadio y un recibimiento repleto de papelitos y bengalas.
Amo y señor
Prácticamente desde el primer minuto, el equipo anfitrión fue el dueño de la iniciativa. Parecía tener más hambre o, mejor dicho, más ideas.
Es que a los 3’ minutos los dirigidos por Pablo Suárez ya se habían aproximado a la vereda de enfrente. ¿Cómo? Páez corrió por el andarivel izquierdo hasta la línea de fondo y desde allí asistió a Monje que la bajó en el área chica con un “busca pie” que no fue fidelizado por nadie.
Un minuto más tarde, casi como en un presagio de la tempestad que se desataría, Páez envió un remate -tiro libre mediante- desde tres cuartos de cancha que fue bien despejado por Fabián Montiel que no fue sorprendido por una rara carambola generada en el balón producto del pique.
Y no se detenía el vértigo de los locales. En una jugada prácticamente de “Fútbol 5”, Juan Bianchi y Maldonado triangularon corto, pero el intento no tuvo buen destino; aunque siempre el buen juego se valora y agradece (sobre todo en un partido tan decisivo como una final, donde se miden hasta los centímetros). En este tramo es imposible pasar por alto la tarea de Gonzalo Bertola, quien estuvo en todos lados y colaboró en cada franja. Cada travesía del volante era el viaje de un guerrero con el cuchillo entre los dientes.
Igual respondería el Diablo -que no temió recoger el guante- con Diego Gabetta, un volante que dejó todo sobre el terreno de juego, pero no alcanzó. Corriendo por su vía, Gabetta trepó hasta el final y, sin ángulo, hizo mover las redes, pero del lado que no suma.
A los 13’ llegaría el primer grito. Producto de una falta realizada en el vértice derecho del área, Páez envió un derechazo que se le coló en el primer palo a Montiel. 1 a 0 en el marcador y el resultado era justo. El elenco Albirrojo había hecho más y celebraba con razón.
Ahí nomás, a los 18’ y a los 22’ llegarían más intentos de Páez; primero en un mano a mano que el “uno” tiopujiense detuvo heroicamente y luego con otro tiro libre que se fue cerquita del ángulo izquierdo.
No le quedó mucho más al primer tiempo… salvo la ocasión más clara para los visitantes: un tiro de falta de Martín Barrionuevo que fue cabeceado por Caciorgna, pero Diego Fantino la sacó con una volada magistral.
Nombrados estos dos jugadores (Barrionuevo y Carciogna), podemos decir que no brillaron tal como en los encuentros pretéritos. Tal vez haya sido la muralla defensiva con la que tuvieron que lidiar y la falta de eficacia con el cuero en los pies. De igual modo, al pleito le queda otro capítulo y no hay que descartar nada.
El segundo puntazo
Ya para el segundo acto el libreto se parecía demasiado. Atlético Ticino seguía intentando, aunque no terminaba de liquidar la historia.
Los de Burello, por su parte, seguían fallando en la última puntada.
El ingreso de Chiappero (de arranque en el segundo tiempo, por Fernández), le sumó fuerza y aire a los de ruta 9, pero no bastó. Al no poder plasmar en la cancha lo ideado en la pizarra, la impotencia terminó generando nerviosismo y pelotazos hacia ninguna parte. Del mismo modo, si no fuera por Montiel la diferencia hubiera sido mayor. El experimentado portero tuvo una inspirada tarde donde sacó todo.
Y la segunda agresión al Diablo llegaría con el mismo puñal. En otra jugada de pelota parada -un tiro de esquina- los defensores del título celebrarían por segunda vez. Monje capitalizó un despeje y desde la medialuna del área la pegó fuerte y abajo, fue un balón raso que se le hizo imposible a Montiel.
Celebró Ticino y también su gente; supo ser patrón en un encuentro de dientes apretados. Tal vez no haya sido un vendaval, pero hizo lo suficiente para mover la aguja a su favor.
Así, el primer “chico” se quedó en la casa del defensor de la corona, pero todo está por verse; habrá que esperar una semana, hasta el domingo 2 de enero, jornada en la que, tal vez, alguno de los dos extienda su festejo de año nuevo con un flamante título.
La figura - Gonzalo Bertola
Asistidor y guerrero en las dos áreas. También se destacó Páez, quien tuvo varias aproximaciones y Gabetta en la visita.
El árbitro - Richard Moyano
De correcta labor. Supo controlar un partido que parecía picarse. No hubo polémicas y fue bien secundado por sus asistentes.
