LIGA VILLAMARIENSE / Apertura / 4tos. de final / Vuelta

Le salió el tiro del final

Con un gol de otro partido, en la agonía del encuentro, Argentino le ganó 1 a 0 a Rivadavia y pasó a las semis. El tanto fue obra de Martino
lunes, 1 de noviembre de 2021 · 10:23

Hubo que esperar hasta el final para encontrar emociones en la revancha de esta serie. 
En un marco de gran paridad habían repartido aciertos y errores, tras brindar un partido chato de bajo vuelo y con destino de olvido rápido.
Argentino gracias a la aventura ofensiva de Jorge Martino y ese tiro con veneno que tras pegar en ambos postes viajó al fondo del arco, encontró un triunfo que sus hinchas guardarán en la memoria.
Atrás habían quedado casi noventa minutos donde Rivadavia había sacado una mínima luz de diferencia, pero que no logró plasmar donde vale: en la red de enfrente. 
Argentino jugó el partido que podía jugar, siempre concentrado y con mucha entrega, allí residió su mayor virtud. Rivadavia no estuvo lúcido, esperó en vano que sus figuras sintonizaran la misma onda y dejó pasar su momento.

Con vaivenes
En arranque del juego lució mejor el local, moviendo con criterio la pelota y apostando a la movilidad de Diego Carrera y el oficio de Mauro Fuente, Carrera fue otra vez - como en el encuentro de ida - una pesadilla para sus marcadores. Inquieto y atrevido, el juvenil de Argentino complicó al fondo del Verde cada vez que tomó contacto con el balón. 
Sobre los 7 minutos tuvo una gran posibilidad de gol (con asistencia de Mauro Fuente), pero su definición no fue precisa y respondió en gran forma Marcelo Berardo. 
El central Tomás Lorca fue el que más lo sufrió (a los 8 lo derribó con un golpe que quedó sin sanción disciplinaria). 
Rivadavia no hacía pie, le costaba acomodarse ante un rival que lo complicaba con el simple argumento de moverle la pelota.
Pedro Berazategui otro juvenil de interesantes condiciones tuvo el gol para el Lobo a los 11, pero otra vez apareció en escena Berardo para mandar el balón al tiro de esquina con una atajada notable.
Carrera fue mermando en  su rendimiento, maltratado por el juego brusco de los visitantes (primero Lorca y después Bendazzi le fueron muy fuerte y solo el delantero terminó viendo la amarilla).
Rivadavia era una suma de voluntades lejos de mostrar un juego de conjunto que le permitiera ilusionarse con torcer la historia a su favor. 
Sin embargo el hecho de contar con jugadores de buen pie le brindaba el aire necesario para soñar. La zurda del Lana Díaz encontró el hueco que solo él podía ver, pero Andrés Vincenti no alcanzó a conectar el centro del ex-Argentino cuando se jugaban 13. 
El juego aéreo demostró ser el argumento más peligroso que Rivadavia exhibió a la hora de buscar el gol. 
Maxi Bustos tuvo la chance también con un cabezazo que salió por encima del travesaño (iban 37) y Andrés Vincenti exigió una notable respuesta de Leonel Luciani con otro cabezazo tras centro de Claudio Díaz a los 42. 
La mejor jugada colectiva de Rivadavia llegó cerca del final del primer tiempo. Gran pared por el sector izquierdo del ataque visitante entre Díaz y Bendazzi, que terminó con un centro letal del Lana que conectó Zabala con un remate a la humanidad de Luciani.
En el complemento el juego fue perdiendo claridad, el piso no ayudaba mucho y el reloj comenzaba con su implacable tarea de hacer crecer el temor a perder. 
Ninguno quería arriesgar más de la cuenta y el desarrollo del juego tomó un tono casi burocrático, sin matices para destacar. 
Aún así la entrega no cesó, se jugó con gran intensidad y el partido se hizo muy friccionado. Maxi Bustos mostró algo de su repertorio y Rivadavia se ilusionó por algunos minutos. Sobre los 17 del segundo acto un centro del propio Bustos (tras un gran desborde por izquierda) casi encuentra el pie del Lana Díaz ,que estaba solo en el área chica, pero que no llegó por centímetros. 
Un par de minutos después fue Díaz el que ganó por izquierda y su centro rasante no pudo ser conectado por ninguno de sus compañeros. 
Argentino lucía cansado y no encontraba claridad a la  hora de jugar. Rivadavia apurado por sus necesidades trataba de empujar y meter a su rival cerca de su área pero sin ideas claras.  Así se planteaba un partido con un desenlace incierto pero con los penales golpeando la puerta. Pero apareció Jorge Martino para acabar con las especulaciones y escribir un final épico para la historia de ésta serie. Derechazo inmortal para meter al Lobo en semifinales y dejar al verde con un dolor difícil de olvidar.

La figura: Jorge Martino
El héroe de la tarde. Fue el líder de una defensa que le costó afirmarse en varios pasajes pero que siempre resolvió con acierto. En el 
cierre del encuentro marcó un gol de otro partido para darle el pasaje al Lobo.

El árbitro: Richard Moyano
Bien. En un partido duro, áspero jugado con mucha intensidad condujo las acciones con autoridad y siempre muy de cerca.
 

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