APERTURA / CUARTOS DE FINAL / VUELTA
Error, violencia y suspensión
Un gol en offside de Yrigoyen desató la furia de Ricardo Gutiérrez y algunos jugadores agredieron a la terna arbitral. El referí principal, Brian Chiaraviglio, resolvió suspender el partido cuando solo iban 25 minutos. Todo fue lamentableUna vez más la violencia pudo más que el juego en la Liga Villamariense y un partido quedó trunco por reacciones repudiables de jugadores descontrolados.
Esta vez, en Tío Pujio, donde Yrigoyen recibía a Ricardo Gutiérrez, el árbitro Brian Chiaraviglio decidió suspender el partido a los 25 minutos del primer tiempo, al considerar que no había garantías de seguridad para continuar.
Minutos antes, tanto el juez como su segundo asistente, Lucas Vázquez, sufrieron la embestida violenta de la mayoría de los jugadores de Ricardo Gutiérrez, algunos de los cuales se pasaron del límite de la protesta. Entre ellos estaba el arquero Julio Giraudo, que terminó expulsado y enfurecido.
Pocos policías actuaron en el campo de juego cuando se desataron los hechos de violencia y uno de ellos terminó herido y trasladado en ambulancia.
El descontrol surgió luego de que Yrigoyen marcara el 1-0, en mínima posición adelantada del autor del tanto, Enzo Caciorgna.
Ricardo Gutiérrez había ganado 2-0 en la ida, por lo que todo parecía dar entusiasmo en Tío Pujio hasta que, desde adentro del campo, le faltaron el respeto a la gran cantidad de gente que fue a ver el espectáculo.
El juego
Sabiendo de la ventaja en el tanteador de la ida, el RG?se propuso armar una estructura confiable en el fondo, con tres defensores (Molina, Tobías Ripa y Reano) custodiados por cuatro volantes, dejando a tres arriba para que Yrigoyen no soltara hombres del fondo en su afán de ir a buscar el partido.
El problema es que no supo tener la pelota el equipo visitante, mientras Yrigoyen trató de darle destino rápido al juego en la mitad de la cancha, a pesar que rápidamente se quedó sin uno de sus volantes más experimentados, Diego Gabetta, quien se retiró con una molestia muscular, remplazado por Caciorgna.
Chocando muchas veces con la última línea del RG, Yrigoyen igual tuvo algunas situaciones, una de las cuales fue muy nítida:?a?los 18 minutos, Vicario encaró tras un yerro grosero de Giraudo y, solo, remató al palo. En la misma jugada se lo perdió Barrionuevo, también sin arquero.
Ricardo Gutiérrez no salió del sacudón y, dos minutos más tarde, un centro desde la izquierda pegó en la mano de Federico Tottis y Chiaraviglio cobró penal, correctamente, a pesar de las quejas de los jugadores visitantes.
Desde los 12 pasos, Barrionuevo no pudo con Giraudo, que atajó abajo. En el rebote la tuvo Vicario y otra vez el arquero la desvió desde el piso, pero apareció Caciorgna, entrando por derecha, para empujarla y establecer el 1 a 0.
A simple vista, la jugada final estaba viciada de nulidad por el paso que dio Caciorgna al final, quedando mínimamente en posición adelantada. Allí estuvo el error del asistente en no levantar la bandera, por lo que Chiaraviglio convalidó el gol.
Lo lamentable
El penal fue penal;?el gol fue en offside, pero con las pulsaciones a mil y un partido que se les complicaba, a los jugadores del RG?se les vinieron fantasmas encima.
Días antes hasta un árbitro había denunciado que el expresidente de la LVF, José Martínez, había intentado perjudicar al equipo palestino en el choque contra Alumni.
Este combo pareció surtir efecto en la cabeza de algunos como Giraudo, que salió desatado a protestar contra el asistente, acompañado de otros futbolistas que se olvidaron de la pelota y se ocuparon de la prepotencia.
Desde el cuerpo técnico (no Heraldo Perenno, vale aclararlo) también se cruzaron la cancha para apretar al juez de línea y el partido, entre forcejeos e insultos, se paró por un lapso de 15 minutos.
En el medio de la cancha algunos efectivos policiales intentaban defender como podían al joven Lucas Vázquez.
Cuando el árbitro vio que podía seguir con las acciones y no meter una andanada de tarjetas rojas (lo que era justo si se tenía en cuenta el apriete violento), decidió expulsar solamente a Giraudo, pero el arquero se lo tomó de la peor manera: salió a correr a Chiaraviglio y alcanzó a tirarle un golpe de puño que no pudo conectar porque un efectivo policial lo tackleó en la mitad de la cancha. Por esa acción, más propia de Los Pumas que de Yrigoyen-Ricardo Gutiérrez, el policía terminó con un golpe y tuvo que ser trasladado en ambulancia para ser atendido. Lamentable.
Chiaraviglio, mientras tanto, debió desplazarse varios metros para alejarse de los jugadores que buscaban “explicaciones” y, minutos después, cuando el reloj marcaba 48 minutos del primer tiempo (aunque con solo 25 jugados) decidió retirarse junto a la terna arbitral.
Desde el vestuario, finalmente, el árbitro dio por suspendido el partido “por falta de garantías de seguridad”.
Posteriormente, el juez le dijo a El Diario que “no estaban dadas las garantías porque entendí que había pocos efectivos en la cancha cuando se generaron los disturbios”.
En ese contexto, el árbitro pudo haber echado a más futbolistas de Ricardo Gutiérrez, pero no lo hizo para no descontrolar más la tarde.
Chiaraviglio se mostró preocupado por lo sucedido, pero dijo que la terna se encontraba bien, a pesar de que el asistente, Lucas Vázquez, había padecido algunos golpes.
Afuera del vestuario, mientras, Perenno se quejaba porque “no tendrían que haber mandado a árbitros de acá, que conocen a los jugadores;?tendrían que haber venido los de Córdoba”.
Otros remarcaban que era una lástima la suspensión porque, de acuerdo a los antecedentes, seguramente el partido se reanudará sin público.
Precisamente, fue la gente la más dolida. En las tribunas habían armado un buen espectáculo y todos desafiaron las bajas temperaturas para observar fútbol, no rugby ni boxeo.
El papelón quedará como uno más de este campeonato que ya registró otros hechos violentos que reflejan algo más allá del mundo del fútbol.
Por lo pronto, el partido pasará ahora a manos del Tribunal de Penas.
