LIGA VILLAMARIENSE / Apertura / Cuartos de final / Revancha
Con el fuego intacto
Atlético Ticino liquidó la serie ante Playosa con tres goles en un lapso de ocho minutos del primer tiempo. El defensor del título goleó 4-0 al Albo (5-0 global) de local y clasificó a su cuarta semifinal consecutiva. Su rival saldrá de Argentino o Ricardo GutiérrezToda estrategia o planteo previo se esfuma como agua entre las manos cuando un equipo, en solo ocho minutos, mete tres goles por méritos propios y fragilidades ajenas. Así las cosas, la serie de cuartos de final entre Atlético Ticino y Playosa se resolvió definitivamente en un abrir y cerrar de ojos en tierras ticinenses, con un contundente 4 a 0 para el campeón vigente.
Es verdad que Playosa, con ímpetu y agresividad, inquietó al anfitrión en los primeros 10 minutos de la revancha, pero desde que recibió el primer gol en acción de pelota parada, esa buena impresión del equipo de Velasco quedó como algo anecdótico y lejano. Y también es verdad que no se trató de una producción futbolística excelsa de Atlético, pese a la diferencia abultada del marcador final; sin embargo fue letal en los detalles y vulneró al rival con contundencia y sapiencia, atributos que, en cruces de playoffs, son determinantes.
Atlético cuenta con la capacidad de pasar de ser dominado a dominador, en un instante. Y así sucedió en la fría jornada vivida ayer en Ticino. El Albo marcó presencia en los primeros instantes, presionó mucho y bien en zona media y campo rival, y encontró desequilibrio con las apariciones de Pablo Torres. También inquietó con aproximaciones y un par de centros cerrados que solucionó correctamente Fantino. Ante esto, desde el banco Suárez pedía reacción, y llegó, de qué manera.
Con Matías Bianchi y Gonzalo Bertola explotando los espacios que le dieron entre líneas, casi sin marcas asignadas porque se los atraía Páez (otra vez, como en la ida, Genre le hizo marca personal en todos los sectores), Ticino avisó en su primer arribo al área y convirtió en la siguiente.
El primer grito fue los 14’. Tiro de esquina de Páez, Monje ganó en las alturas y, dentro del área chica, desvió sorpresivamente Maldonado pese a su marca a centímetros de Garetto, quien no pudo contener el balón: 1 a 0.
Fueron minutos de hecatombe en el plano defensivo colectivo del Albo, exponiendo a su línea defensiva a una fragilidad que usufructó el rival. Dos minutos después del primer gol, un pase al espacio encontró a Fassi y Matías Bianchi contra un defensor albo, que cometió un claro penal y Páez, en su ejecución, no perdonó con tiro cruzado para el 2 a 0.
Y, para sentenciar ocho minutos de algarabía pura, en un tiro libre Maldonado apareció sin marcas, centro fuerte al medio y la pelota le rebotó a Velasco, quien anotó en contra de su propio arco: 3 a 0.
En ocho minutos, Ticino resolvió la serie.
Con la ventaja en el marcador y ejecutando su rol dominador ante un Albo intranscendente en ataque y totalmente herido (no generó ninguna ocasión de gol sobre el arco rival), todo fue del Atlético desde allí y hasta el minuto final.
Ante este panorama y un Páez sin gravitar (ya lo había hecho, con su gol de penal y la precisión en el centro del primero), fue Matías Bianchi quien casi aumenta las cifras con un tiro de lejos y un mano a mano que ganó Garetto en un trámite resuelto que, además, tomó temperatura con algunas incidencias, entre ellas la expulsión a Troxler.
En el complemento, Atlético si realizó un mayor control de pelota y acaparó el dominio total del juego sobre un rival que, conociendo que la historia ya estaba juzgada y en inferioridad numérica, reflejó un papel con mucha hidalguía futbolística.
Ante esto, el local se contabilizaron varias ocasiones para el anfitrión, que cuidó sus piezas (salieron Páez, Bianchi, Fantino, Fassi). Entre las más claras un gol mal anulado a Páez (le robó lícitamente la pelota a Genre), un cabezazo apenas elevado de Monje, un remate que se fue cerca de Matías Bianchi, quien terminó de edificarse como la figura cuando asistió con un centro preciso para el gol, a los 22’, de Carlos Jacobi -de impecable actuación junto a Monje- y una salvada de Garetto sobre Gaspar Becchero.
Atlético Ticino volvió a golear en casa (venía de un 8 a 0 a Los Zorros), avanzó de fase con autoridad y marcada supremacía y sigue dejando en claro que es el “equipo a vencer” en el fútbol local si otro club pretende sacarle la corona.

La figura: Matías Bianchi
Explotó, con sus cambios de ritmo y arrancando casi de enganche, los espacios que le otorgó el rival y, junto a Bértola, fueron influyentes para su equipo, al punto que le
cometieron el penal y asistió a Jacobi. Maldonado fue clave con dos apariciones, con gol incluido, y otra sobresaliente labor de los centrales Jacobi y Monje.
El árbitro: Gonzalo Ludueña
Su rol en el partido fue de mayor a menor. Muchas decisiones debió tomar en el primer tiempo, repartiendo
aciertos y algunas fallas, y después todo se le simplificó con el partido resuelto. Expulsó bien a Troxler por roja directa, aunque equivocó en amonestarlo previamente, porque fue Albornoz quien cometió la
infracción sobre Bettiol.
