LVF / APERTURA / 8vos. de final - ida
No contaban con su astucia
Los Zorros, que jugó con diez desde el primer tiempo, tuvo su tarde de gloria. Superó 1 a 0 en casa a Atlético Ticino, que resignó un largo invicto. El único gol del partido lo marcó Joel ZabalaEscribe: Ricardo Pasero
Para el local no fue un partido más, fue una final y la jugó como tal. Ticino, el campeón vigente de la Liga (llegaba con un largo invicto), no encontró respuestas para torcer una historia que terminó con una épica victoria de Los Zorros.
Empezó mejor el equipo visitante, afirmándose bien en la zona media y con la presencia siempre amenazante de su as de espadas Ayrton Páez, quien se movía con mucha libertad pero no encontraba socios a la hora de terminar los avances de su equipo.
Los defensores de Los Zorros no encontraban la manera de detenerlo sin apelar a la falta, fue así que el juez Pablo Díaz debió extremar la atención y recurrir con frecuencia a la tarjeta para erradicar el juego brusco como método de control para Páez y se sucedieron las amarillas (Mercado y Busso).
Ticino proponía un poco más pero no encontraba el último pase, aunque coqueteó con el gol con un tiro libre ejecutado con gran maestría por Páez, que se fue rozando el travesaño cuando se jugaban 14’.
Los Zorros no lo pasaba bien y jugaba prestando demasiada atención a lo que hacía su rival y esperando muy cerca de su área. Le costaba progresar en el campo, jugar en forma asociada y para sus delanteros cada pelota que recibían valía su peso en oro. No inquietó casi nunca a Diego Fantino, que solo debió intervenir para resolver mandando al córner por encima del travesaño, un remate con buena dirección pero poca potencia de Lucas Alus (iban 22’).
Como estaba planteado el encuentro no extrañó que Horacio Busso le cometiera una nueva infracción a Ayrton Páez y obligara al árbitro que le mostrara una nueva amarilla, quedando el anfitrión con uno menos sobre los 26’ de juego. Parecía un momento de quiebre del juego, Ticino aún sin mostrar su poder de fuego habitual parecía tener todo servido en bandeja.
Pero por suerte la lógica pocas veces se lleva bien con el fútbol y ésta vez no fue la excepción. Los jugadores locales redoblaron el esfuerzo, apostaron al sacrificio y con gran entereza afrontaron una parada complicada.
Ticino contó con chances claras antes del final del primer tiempo, pero falló en la puntada final (sobre los 32’ Gaspar Becchero definió mordido cuando estaba en óptima posición y a los 37’ Matías Delpino despejó sobre la línea un remate de Juan Maldonado que parecía tener un destino inexorable de red).
El comienzo del complemento mostró a los dos equipos luchando contra sus propias deficiencias, sin que alguno se alzara como claro dominador.
Ticino se mostraba como un equipo desconectado; ahora Páez lucía demasiado intermitente en sus intervenciones y no aparecían variantes de peso que suplieran su talento. Los Zorros comenzaba a jugar “su” partido. Se replegaba con orden y se dedicaba a edificar un muro en las proximidades de su propia área. Pero no se olvidaba de atacar y cuando podía intentaba sorprender con alguna jugada de contra.
Por lo que, cuando el juego se volvió aburrido, sin alternativas para destacar, el local aprovechó para asestar su estocada mortal. Contra encabezada por Braian Mendoza por izquierda (terminó en el piso, pero el juez Pablo Díaz muy atento dejó seguir) y Lucas Alus acertó con el envío largo para el ingreso por derecha de Joel Zabala que terminó definiendo ante la reacción un poco tardía de Diego Fantino (iban 19’).
En ese momento del juego comenzó otro partido. Los Zorros con sus jugadores disminuidos en lo físico por el gran esfuerzo (jugaba con uno menos) pero potenciados por la gran entrega de los mismos y el resultado a favor comenzó a pensar que la hazaña era posible.
Ticino se fue con todo en busca del empate, con los mismos problemas que había evidenciado a lo largo del juego (poca paciencia para mover la pelota, malas decisiones a la hora de jugarla y demasiados pelotazos), pero ahora con una actitud más decidida. Inclinó la cancha hacia el arco local, pero encontraría un obstáculo insalvable para sus aspiraciones : la notable tarde de Lucas Simón.
La figura del uno local se agigantó con algunas tapadas extraordinarias : sobre los 32’ alcanzó a manotear un disparo de Matías Bianchi que terminó impactando en el travesaño; a los 34’ le ganó en el mano a mano a Ayrton Páez tapando abajo; a los 35’ se lució desviando un cabezazo de Carlos Jacobi y a los 36’ nuevamente alcanzó a tapar con los pies un tiro de Matías Bianchi.
Ticino no se resignaba a perder, pero parecía que podían seguir jugando por horas que no podrían vulnerar a Lucas Simón. El local casi sin piernas, pero con un corazón enorme, aguantó los últimos intentos casi desesperados de su rival y terminó festejando un triunfo notable que dejó al último campeón sin invicto y con las manos vacías. La revancha se jugará dentro de una semana, pero esa será otra historia, por ahora en los Zorros solo se festeja.
